viernes, 7 de noviembre de 2014

La detención de Los Abarca ¿otro MONTAJE de Televisa?

  • viernes, 7 de noviembre de 2014
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    Ciudad de México,-Narcoviolencia-Esa noche se hallaban completamente solos. ¿Habían sido abandonados por sus cómplices y sus lugartenientes? Nadie los escoltaba, nadie los protegía, no había gente armada custodiándolos.

    Los criminales más buscados de México, el ex alcalde de Iguala, José Luis Abarca Velázquez, y su esposa, María de los Ángeles Pineda Villa, fueron detenidos el martes 4 de noviembre, a las 2:30 de la madrugada, en una casa de aspecto abandonado de la delegación Iztapalapa.

    Según una declaración de Sidronio Casarrubias, presunto líder de Guerreros Unidos, Pineda Villa era la principal operadora de este grupo criminal desde el ayuntamiento de Iguala. Algunos medios llegaron a señalarla como “jefe de plaza” de Guerreros Unidos, organización dedicada al secuestro y el narcotráfico, la cual ha logrado tender una amplia red de corrupción y protección institucional en los estados de Guerrero y Morelos.

    A Abarca Velázquez, antiguo vendedor de huaraches que en sólo unos años pudo convertirse en dueño de joyerías e incontables propiedades, y “alcalde imperial” de Iguala hasta el pasado 30 septiembre en que se dio a la fuga, se le acusa de ordenar el secuestro y la desaparición, entre otras personas, de 43 normalistas de la Normal Rural de Ayotzinapa.

    De pronto estaban abandonados a su propia suerte.

    Hace unas semanas, el 22 de octubre, el periódico Eje Central sostuvo que “tres fuentes distintas del gobierno federal” habían confirmado a una de sus reporteras que Abarca y su esposa acababan de ser detenidos en un hotel de Boca del Río, Veracruz. Según esa versión, una pareja amiga de los Abarca, apresada por las autoridades en la ciudad de Puebla, había dado la ubicación de los prófugos, quienes —decía la nota— llevaban cerca de diez días en el puerto, procurando mantener un bajo perfil. De acuerdo con el diario, Abarca y Pineda Villa declaraban desde aquella tarde ante la SEIDO. La PGR, sin embargo, negó la versión.

    La traigo a colación ahora porque el día de ayer el delegado de Iztapalapa, el perredista Jesús Valencia, puso en duda la investigación en los términos en que la han comunicado las autoridades federales.

    El delegado argumenta que éstas no han circulado, en caso de que exista, el video que muestre “en vivo” la incursión al inmueble del grupo de élite que llevó a cabo la detención. Dice que sólo se entregó a los medios un video carente de audio que muestra imágenes posteriores a dicha entrada: ese video, tomado supuestamente hacia las 2:30 de la madrugada, ofrece el extraño espectáculo de un hombre vestido de traje “que al lado de un colchón de agua parece aguardar la hora en que las autoridades lleguen a detenerlo”.

    Para Valencia, en esas imágenes ni él ni Pineda Villa lucen agitados, asustados, con la adrenalina que luego de la entrada a mazazos de policías federales encapuchados, uno esperaría hallarles a flor de piel. “A Abarca sólo se le nota excesivamente desgastado”, dice.

    Otro punto que hace a Valencia mirar la versión de las autoridades federales con extrañeza es que los informes recabados por funcionarios delegacionales señalan que los vecinos de Cedro 50 no escucharon ruidos de violencia, ni nada extraño la noche del operativo. “Uno de ellos se enteró solamente porque a esa hora estaba sacando una ‘micro’ de su garaje”. Para enturbiar más las cosas, contra toda costumbre la propiedad no fue asegurada: a cualquiera se le permitió el paso como si no hubiera nada qué salvaguardar.

    El sábado pasado, dice el delegado, algunos vecinos vieron llegar a Noemí Berumen, la mujer acusada de encubrir a los prófugos, “quien fue a limpiar y colocó un bóiler y comentó que ya iba a rentar la casa. Pero sólo la vieron a ella. A nadie más”.

    Le pregunto a Valencia si cree que los detenidos han sido “sembrados” en Iztapalapa, y con qué finalidad. Responde que si efectivamente los Abarca fueron detenidos en un estado de absoluta calma, en una casa que según los vecinos estuvo siempre abandonada, entonces el gobierno federal “debe aclarar con todas sus letras que esta no es una estrategia política ni mediática para aplastar a la izquierda ahora en su bastión principal”.

    “Para mí en todo esto hay mucho de estrategia política —concluye—. Y lo que me temo es que estén tratando de armar una carambola perversa”.

    Por ahora, algunas de las piezas principales están en el tablero. La siguiente jugada será la que arroje luz.
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