domingo, 14 de diciembre de 2014

La batalla de Ciudad Mier, de Pueblo Mágico a Pueblo Fantasma PAGINA 2

  • domingo, 14 de diciembre de 2014
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    Se supone que los bandos en pugna emprendieron la retirada hace unas semanas a los campamentos que han montado en ranchos cercanos, y tú, aunque no vengas empotrado a una unidad del Ejército, que porta casco y un chaleco antibalas pesado y caluroso, puedes caminar por estas calles donde se ven construcciones cubiertas de ceniza, con basura chamuscada en el suelo y sin señal aparente de vida en su interior. Pero sabes que estás en un pueblo fantasma y es posible que los fantasmas te estén observando.

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    Lo de Ciudad Mier no fue un estallido de violencia irracional. La incursión del 22 de febrero de 2010 formaba parte de un plan más ambicioso para tomar el control de la franja divisoria entre Tamaulipas y Texas, conocida del lado mexicano como la Frontera Chica. Zona clave para cualquier tipo de tráfico ilegal a Estados Unidos, aquí se localiza también la Cuenca de Burgos, el principal yacimiento de gas natural con que cuenta México.

    Las cabeceras de pueblos como Miguel Alemán, Camargo, Valle Hermoso y Nueva Ciudad Guerrero fueron asaltadas de la misma forma en que ocurrió con Ciudad Mier. El inicio de esta ofensiva que el país tardó en identificar tiene varios nombres: quienes la emprendieron —los integrantes del C.D.G.— reivindicaron su ataque sorpresa como "La Vuelta", mientras que el blanco de su ofensiva, los Zetas, marcó esa fecha del calendario con el título de "La Traición". En cambio, la gente, simplemente lo llamó "El Alzamiento".

    Los ataques coincidieron con la divulgación en México de unas palabras de arrepentimiento de Osiel Cárdenas Guillén, quien lideraba ambos grupos antes de ser extraditado a Estados Unidos, donde a cambio de una pena reducida de 25 años de prisión en una cárcel de mediana seguridad, proporcionó información clave contra los Zetas, agrupación que él mismo fundó una década atrás.

    Cuando estalló la guerra en Tamaulipas —un estado cuyo tamaño es cuatro veces mayor que el de El Salvador, y cuyas costas abarcan buena parte del Golfo de México—, no hubo referencia ni posicionamiento particular de las corporaciones policiacas estatales y federales para dar cuenta de lo que estaba sucediendo. Ante las preguntas de algunos periodistas sobre los reportes de balaceras y enfrentamientos en la región, el entonces gobernador Eugenio Hernández dijo que se trataba de pura psicosis. En la bitácora pública de actividades, la Comandancia de la Octava Zona Militar del Ejército apenas reconoció tres enfrentamientos, en los cuales cayó un soldado y otros once fueron heridos. Finalmente, basados en un reporte de la DEA, funcionarios del gobierno federal filtraron a columnistas de la ciudad de México que lo que sucedía se debía a una alianza de el cártel del Golfo con el cártel de Sinaloa y la Familia Michoacana, bajo un lema que —según decían— convenía a todos: "México unido contra los Zetas".
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