domingo, 14 de diciembre de 2014

La batalla de Ciudad Mier, de Pueblo Mágico a Pueblo Fantasma PAGINA 5

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    A diferencia de Sinaloa y Chihuahua, en Tamaulipas no se cuenta con una larga tradición en el tráfico de drogas. No al nivel de Sinaloa, que desde los treinta ha surtido de importantes cantidades de heroína, mariguana y cocaína a estados como California, el lugar del mundo con más consumidores de drogas por metro cuadrado, y por ende el mercado más codiciado de esa empresa armada que es el narco. En el noreste de México, sobre la ruta a ciudades como Nueva York, si bien existía el contrabando, el narcotráfico tuvo un crecimiento importante hasta hace apenas dos décadas, en un principio bajo el control omnipotente de la Policía Federal y de un grupo de traficantes al que se le denominó "El Cártel del Golfo", por la ubicación de Tamaulipas en el mapa.

    Un profesor llamado Óscar López Olivares, quien fuera socio del capo Juan García Ábrego —y que más tarde se convirtió en testigo protegido del gobierno estadounidense—, tiene una historia que contar. En sus memorias, aún inéditas, relata la forma en la que García Ábrego le dio un giro empresarial a la organización que había fundado el tío de éste último, Juan Nepomuceno Guerra.

    De cara a lo que vendría después, las ambiciones del contrabandista Juan N. Guerra eran sin duda modestas. Cuenta López Olivares:

    En el año de 1980 quedó establecido el puente aéreo Matamoros-Oaxaca, con un promedio de 4 vuelos por semana de 400 kilogramos de cañamo indígena (mota, marihuana, grifa, hierba verde) en ese tiempo contaba con 40 años y jamás en mi vida había visto la hierba, pues apenas acababa de conocer la cocaína, que los mismos agentes federales me habían enseñado a utilizar, contra el cansancio del vuelo. En Matamoros, la Policía Judicial Federal, estaba compuesta únicamente por tres elementos y todos eran amigos de Juan García Ábrego desde la infancia. Les conseguíamos oficinas, muebles, armas y les pagábamos la luz así como una gratificación por cada viaje. Durante los años siguientes se hizo una constante que a cada comandante nuevo que llegaba, había que comprarle nuevamente todo, pues el que se iba no dejaba nada.

    Este tipo de operaciones fueron las que predominaron y se afianzaron durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, cuando se incluyó al cártel de Cali como el gran proveedor de la cocaína colombiana vendida a los consumidores estadounidenses. En enero de 1996, García Ábrego fue detenido y extraditado a Estados Unidos, y el cártel del Golfo vivió su primera transición. Por esa época, a finales de los noventa, Osiel Cárdenas Guillén tomó el control y empezó a oírse hablar de los Zetas, pero lo que se decía sobre ellos parecía más leyenda que realidad.

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