miércoles, 17 de diciembre de 2014

Morir en México, Historia de los muertos en la Narcoguerra PAGINA 10

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    Las estimaciones son cuestionables. Los datos oficiales sobre cuántos miles de millones de dólares se ganan en la industria, cuántas toneladas de productos atraviesan las fronteras, cuánta gente se droga regularmente y cuánta gente sólo ocasionalmente experimenta drogas ilegales son casi siempre conjeturas, algunas quizás inteligentes, otras motivadas por segundas intenciones y otras simplemente descabelladas. La estimación de las Naciones Unidas de 1994 de que el mercado global de drogas ilegales representaba unos 500 mil millones de dólares anuales era en realidad pura conjetura. Nadie lo sabe. Los capos del narco no presentan declaraciones (cabales) de impuestos. Pero los números, algo altos o bajos, sí indican la escala tanto del mercado de drogas ilegales como del fracaso de los esfuerzos para impedirlo.

    Las drogas son mercancías. Las personas han consumido marihuana y coca desde hace por lo menos dos mil años. La amapola se domesticó hace unos ocho mil años, y en 1552 a.C. los médicos de Tebas tenían más de 700 recetas medicinales para el uso de opiatos. Sucesivos gobiernos estadounidenses han encabezado e impuesto un régimen de prohibición del consumo de estas y otras plantas y productos químicos en los últimos cien años. Junto con el café, el té, el tabaco y el azúcar, estas plantas fueron mercancías fundamentales en la formación del capitalismo de Europa Occidental durante los últimos quinientos años. El hecho de que ahora sean ilegales es lo que hace que el negocio de transportar y venderlas sea tan extraordinariamente lucrativo. La ilegalidad es ahora parte de su forma como artículo de consumo. Un campesino colombiano no gana más de mil dólares por los 100 kilos de hojas de coca necesarias para fabricar un kilo de pasta de coca. Tres kilos de pasta hacen un kilo de cocaína procesada. Cuando ese kilo llega a las calles de los Estados Unidos, cuesta 100 mil dólares, o unos 100 dólares el gramo. En el campo colombiano la misma substancia no vale más de 3 mil dólares. Al llegar a México, vale unos 12 mil 500. Al llegar a Seattle o Columbus o Baltimore, su valor aumenta más de 3 mil por ciento. Cultivar la planta de la cual se fabrica la cocaína no da buen dinero. Transportar la cocaína a los Estados Unidos es absurdamente lucrativo.

    El negocio de transportar cocaína, marihuana, heroína y metanfetaminas es tan lucrativo justamente porque esas drogas son ilegales. La legalización reduciría el inmenso margen de lucro creado por la ilegalidad. Cuando en California los electores tuvieron que votar una iniciativa que legalizaría la marihuana el verano de 2010, el derechista Centro de Investigaciones sobre Políticas de Drogas, RAND, estimó que los precios de la marihuana caerían 90 por ciento con la legalización y regulación: una onza de marihuana médica caería de 375 a 38 dólares tras la legalización a nivel estatal. Pero la marihuana médica se cultiva en California y ya es casi legal (legal bajo las leyes estatales e ilegal bajo las leyes federales). El precio de las drogas ilegales provenientes de México y Sudamérica podría caer aún más. La legalización destruiría el negocio del narcotráfico tal como existe hoy.

    La ilegalidad crea complicaciones así como lucros espectaculares. Primero, hay que hacer algo con la masa de dinero, el enorme volumen de billetes. Los narcos necesitan a los bancos.

    Una breve vistazo: el número de agosto de 2010 de la revista Bloomberg Markets reportó que narcotraficantes que usaban un jet DC-9 para transportar cocaína de Sudamérica a México habían comprado el avión “con fondos lavados que transfirieron a través de dos de los mayores bancos de Estados Unidos: Wachovia Corp. y Bank of America Corp.”. El semanario Proceso reportó que la industria bancaria mexicana cuenta con 10 mil millones de dólares “excedentes” cada año. El Secretario de Hacienda de México dijo en conferencia de prensa el 15 de junio de 2010 que los 41 bancos que operan en México tienen “10 mil millones de dólares que no se pueden explicar con la propia dinámica de las actividades económicas del país”.

    Pero los bancos también necesitan a los narcos. En 2008, el dinero del narco salvó a los mayores bancos globales del colapso y por lo tanto, exagerando quizás un poco, salvó al capitalismo de una crisis interna devastadora cuando los mercados del capital especulativo se desplomaron. El dinero del narco —las toneladas de efectivo, el dinero físico— parece ser una de las cuentas de ahorro del capitalismo global. En diciembre de 2009, Rajeev Syal reportó en The Observer en Londres:“Miles de millones de dólares del narco mantuvieron al sistema financiero a flote en el auge de la crisis global”. Antonio Maria Costa, director de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, le dijo a Syal que había visto “evidencias de que los ingresos del crimen organizado eran ‘el único capital líquido de inversiones’ disponible a algunos bancos al borde del colapso [en 2008]. Dijo que, como resultado, la mayor parte de los 352 mil millones de dólares (216 mil millones de libras esterlinas) de lucro del narco se absorbía al sistema económico”.

    Christian De Brie escribió en Le Monde Diplomatique en abril de 2000 que más de 350 mil millones de dólares de dinero ilícito se lavaba con éxito y se reinvertía globalmente cada año; casi mil millones de dólares diarios. Éstos son los cálculos: “Los lucros anuales del narcotráfico (marihuana, cocaína, heroína) se estiman en 300 a 500 mil millones de dólares (sin mencionar el rápidamente creciente mercado de drogas sintéticas), o sea, de 8% a 10% del comercio mundial. La piratería de computación produce un movimiento de más de 200 mil millones de dólares; los productos falsificados, 100 mil millones; el fraude presupuestario en la Comunidad Europea, de 10 a 15 mil millones; el contrabando de animales, 20 mil millones, etc. En total, contando sólo las actividades con una dimensión transnacional, incluyendo la trata de blancas, el producto criminal bruto mundial supera por mucho el billón de dólares anuales, casi 20% del comercio mundial”. De Brie escribe que si la mitad de esto son gastos fijos, queda una ganancia de 500 mil millones de dólares. Si la tercera parte de eso va a los servicios de lavado de dinero de bancos e inversionistas, quedan 350 mil millones de dólares en ganancias plenamente integradas a la economía capitalista “legal” por año.

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