viernes, 16 de enero de 2015

Acapulco entre turismo y narcotrafico "La Batalla por Acapulco Golden" PAGINA 6

  • viernes, 16 de enero de 2015
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    Nancy, una chica de sexto semestre, me dice que a ella no le gustaría regresar. "La zona se puso muy peligrosa, hay mucho narco", murmura mientras escribe en una cartulina: "Señor gobernador: queremos clases y justicia". La justicia llevó a un chico a la cárcel por la muerte de Moreno y Tiaré; sin embargo, alumnos y maestros del Cobach no creen que sea el único culpable. "A ése lo agarraron de casualidad, pero falta que detengan a toda la demás banda", me dice Pérez Brito y comienza a organizar a los chicos: van a manifestarse en la costera. Ya no quieren tomar clases en el zócalo, bajo un sol que no tiene madre.

    En la noche que le llame a Pérez Brito para saber si tuvieron una respuesta del gobierno, me dirá enfadado: "Ora sí que ni el chalán del góber nos echó un telefonazo".

    En el periódico, un anuncio en el pecho del occiso pronostica tormentas eléctricas todo el año: por chivo, para que aprendan a respetar.
    Antonio Salinas, Serial, Tierra Adentro

    Destino: las colonias Simón Bolívar, Zapata y Ciudad Renacimiento, tres barrios que parecen estar peleando por el monopolio de la violencia. Acompañantes: Berna y el poeta Antonio Salinas. La primera regla: bajar los vidrios, porque aquí se sabe quién entra y quién sale, y más vale que te reconozcan. La segunda: rezar, si se es creyente.

    1) Es mediodía y en la Avenida Zapata hay una cacofonía constante de música, gritos y una voz insoportable que repite: "A-quí esss-taaá en el pe-rio-ooódico, a-quí vieee-nen los cha-ma-cos que a-ca-ban de a-se-si-naaar…". En esta avenida, que parece haber sido construida en los tiempos de Edison, el 6 de abril de 2011, los narcos le prendieron fuego al tianguis, pero la lumbre se descontroló y la Comercial Mexicana también se quemó. En esta avenida, además, hay una comandancia que han baleado como cinco veces; por eso los policías y ministerios públicos trabajan todo el día encerrados. Y en esta avenida, también, la cuota orilló a cerrar los comercios; los pocos que siguen abiertos es porque pagan o porque tienen muchos güevos. Por aquí cerca, en el cruce de las calles 10 y 21, siete chicos de la misma cuadra fueron levantados. Sus cadáveres aparecieron luego en Plaza Caracol. Desde entonces, a los vecinos les cuesta caminar por esa calle.

    2) La última gran balacera que sucedió en la Simón Bolívar fue el 1 de agosto de 2012. Ese día, quemaron una casa, les dispararon a casi una docena de negocios y murió una persona. Pero la Simón Bolívar no sólo tiene fama de ser uno de los barrios más desnutrido de Acapulco, también es uno de esos lugares donde un muerto es poca cosa. Por eso, aquella balacera no mereció los titulares. En cambio, las otras dos (una el 15 de marzo de 2011 y otra dos días después) terminaron en los despachos de las agencias internacionales de noticias. Dicen que aquello era una tronadera. Dicen que los pistoleros venían en cuatro camionetas. Dicen que no, que eran cinco, pero una estaba ponchada. Algo sí es seguro: en toda la calle Ayacucho, la casa que no fue rafagueada, le prendieron fuego. Pero no fue todo: un sicario que venía huyendo entró a la casa esa de adobe, de doña Carmela, los contras lo siguieron y comenzaron a disparar; el sicario logró huir y doña Carmela murió abrazando a sus dos nietos, quienes también fallecieron.

    3) "En estos barrios hay una desolación bien jodida —dice Toño—. No hay oportunidades, no hay comida, la raza se siente atrapada y, como no ven ninguna luz, se meten a la maña como si fuera un trabajo digno".
    A Toño, por cierto, le mataron a un medio hermano.

    4) Me siento como si hubiese ido a donar sangre. Ya no quiero que, en la Renacimiento, una amiga de Toño me diga que ella cree que tanto muerto es porque se perdieron los valores y me cuente, entonces, la historia de cómo el divorcio de unos tíos llevó a sus primos a terminar en la cárcel y en el cementerio. Ya no quiero que doña Amelia me platique que hace poco vio cómo levantaron a una jovencita, con todo y niña. Ya no quiero pensar en la teoría de que han matado a tanta mujer porque ya son ellas las que venden, obligadas o no, la droga. Ya no. Pero hay que hacerlo.

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