domingo, 11 de enero de 2015

Amar a dios en Tierra de Zetas ,Historia del Padre Pantoja PAGINA 3

  • domingo, 11 de enero de 2015
  • Comentarios
    <---Anterior Pagina 2
    Y estuvo en Acuña hasta 2002, cuando el obispo de Saltillo, Raúl Vera, lo requirió urgentemente: en la capital se registraba una ola de asesinatos de transmigrantes centroamericanos y era urgente que un sacerdote experimentado reforzara Belén, Posada del Migrante, que dos religiosas habían abierto hacía poco en una bodega abandonada. Pedro Pantoja no lo pensó dos veces.

    SALTILLO EN ROJO
    El color rojo fue elevado a culto en Coahuila. Los nuevos puentes, los vehículos oficiales, las escuelas y las patrullas de la policía se pintaron de rojo; a los servidores públicos se les uniformó en rojo y a los pobres se les entregó despensas en bolsas de color rojo. Desde 2006, el rojo se convirtió en el color que identificó al Partido Revolucionario Institutional (PRI), el mismo que gobernó el país setenta años ininterrumpidos y quienes regresaron al poder en el 2012 para volver a gobernar el pais. De chamarras rojas se uniformaba a los asistentes a los mítines de ese partido.

    Humberto Moreira, gobernador priista de la entidad entre 2005 y 2011, aumentó la deuda de trecientos veintitrés millones de pesos a treinta y seis mil millones. En una sucesión cuasi dinástica, le heredó el poder a su hermano Rubén, que recibió las finanzas quebradas. Pero acaso la herencia más trágica fue que el crimen organizado penetró la vida política y social de la entidad. Pedro Pantoja me da un ejemplo: la diócesis de Saltillo ha documentado doscientos casos de desapariciones forzadas de personas. Y esos casos no se refieren a migrantes centroamericanos sino a ciudadanos mexicanos.

    Pantoja: "Éste es territorio de Zetas, de cárteles y de muchísima violencia […] El crimen organizado es una empresa perfecta que cubre todos los estamentos de la sociedad: los aparatos políticos, los empresarios, los ganaderos, los comerciantes; son dueños de bancos que subsidian el desarrollo del gobierno y de las agencias de envío de dinero (desde Estados Unidos), que siempre se ha negado el gobierno a investigar […] En el caso del noreste, no se puede separar la infiltración de las autoridades con el crimen organizado".

    Pantoja es de los poquísimos que se atreven a hablar del tema frente a una grabadora. Los Zetas y su colusión con las autoridades son el tema de conversación informal con activistas y sacerdotes: su control sobre las cárceles locales, los cuerpos policiacos, los legisladores y los funcionarios públicos, los establecimientos mercantiles, las calles, los negocios lícitos y los ilícitos. Nada de eso, sin embargo, se declara a un medio de comunicación. Las balaceras son las que rompen el silencio en la ciudad. Pero a ellas tampoco se les llama por su nombre. Sólo se pregunta: ¿ayer hubo fiesta en tu colonia?

    Humberto Moreira renunció a la gubernatura un año antes de terminar su mandato, para asumir la presidencia nacional del PRI. Pero Moreira no resistió el escándalo generado por la enorme deuda pública de Coahuila y se marchó del PRI por la puerta trasera sólo nueve meses después de haber tomado posesión y se fue a España poco después le mataron a uno de sus hijos los mismos Zetas a los que les dio protección.

    GOTERAS
    Un periodista de Nueva York se enteró de que un sacerdote del noreste de México, residente en territorio de Zetas, había estudiado en Estados Unidos y hablaba un estupendo inglés. Se puso en contacto con él y le preguntó si a él lo habían tentado los narcotraficantes. El cura le dijo que los narcos le ofrecían hasta diez veces más dinero por los bautizos y las bodas. Y por eso mejor había dejado de cobrarlos, aunque reconoció que algunos de sus colegas, ya por miedo, cinismo o acuciante necesidad, aceptaban las narcodádivas sin objeción.

    La nota se publicó  en la Unión Americana. Al otro día, unos Zetas —o sus representantes— se personaron en la parroquia del cura declarante con todo y albañiles. Llevaban botellas de pintura. El sacerdote se dio cuenta de que no podía negarse y optó por negociar. Les dijo que no le hacía falta ningún retoque a las paredes, pero aceptaba una impermeabilización de los techos. Su parroquia quedó lista ese mismo día.

    LAS VIDAS DE PANTOJA: EL INTELECTUAL
    A los veintiséis años, Pedro Pantoja se inscribió en el Instituto Teológico Pastoral para América Latina (Itepal), en Quito, Ecuador, en donde fue alumno de los fundadores de la Teología de la Liberación: Gustavo Gutiérrez, Enrique Dussel y el pedagogo Paulo Freire. De vuelta a México, concluyó una maestría en Sociología en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Su curiosidad intelectual, sin embargo, no estaba saciada aún, y entonces dio el último salto: Nanterre, Francia, la Facultad de Ciencias Sociales en París X, a donde fue a hacer una especialización.

    "Estuve en el seminario de Michel Foucault. Era magistral. Es el intelectual más fuerte del siglo XX, después de Freud. No era parte de mi plan de estudios, pero en cuanto llegué allá me recomendaron que no me lo perdiera", recuerda Pantoja con orgullo.

    Pedro Pantoja siempre carga un libro y avanza en su lectura aunque la agenda del día esté completamente llena. Sobre su escritorio —en las oficinas de la curia, no en el albergue— rebosan cientos de libros mezclados entre documentos y libretas.

    Le pregunto por la vivencia en París adquirida fuera de las aulas. Pero ni siquiera París quebró su disciplina:
    CONTINUA Clic Aquí para leer la Pagina 4


    Apóyanos con un me gusta a nuestra página de Facebook/NarcoviolenciaOficial
    Compartir:

    0 comentarios:

    Publicar un comentario