viernes, 16 de enero de 2015

El Comandante "Comino" la historia de un sicario de 13 años PAGINA 3

  • viernes, 16 de enero de 2015
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    Con el paso de los días. Y al irse acumulando el número de disparos realizados con el fusil AR-15 el antes llamado Comandante Comino perfeccionó más su destreza y afinó más su puntería. Por fin llegó el día de la prueba final, nuevamente los 100 aspirantes a sicarios se trasladaron hasta el improvisado stand de tiro, pero en esta ocasión la indicación del instructor fue que los disparos se iban a realizar a una distancia de 40 metros, y que los disparos solamente contarían como puntos buenos cuando se acertara en el rostro de la silueta, los primeros 50 tiradores tomaron su posición y asumieron la postura de Tiro Urbano, el Extreme le tocó en esta ocasión la silueta No. 15, el instructor apodado el Turko dio la orden de preparar, esperó unos segundos, y dio la siguiente orden apuntar, e inmediatamente ordenó ¡fuego!. Durante varios segundos se escucharon las ensordecedoras descargas de los R-15 y de los cuernos de Chivo, y aproximadamente 15 segundos después, el campo de entrenamiento quedó en completo silencio, el Turko fue recorriendo lentamente y calificando los disparos en cada una de las siluetas, y a todo aquel de que los diez disparos habían acertado 7 en la cara, los iba apartando del grupo, al llegar a la silueta número 15, sobre la cual disparó El Comino, El Turko volteo a verlo y le sonrió, vaya nada más pegaste 8 en la cabeza, y con un ademán lo aparto para el grupo de los mejores tiradores. Posteriormente se dirigió hasta ellos y les dio la noticia: ¡Ustedes ya están listos para la guerra!

    Al hora llamado Comandante extreme lo tocó la suerte de que lo asignaran como soldado en una “estaca” asignado a la capital del estado, su trabajo consistía en patrullar intermitentemente algunas zonas asignadas previamente y a dar seguridad a los “puntos” es decir a los lugares donde regularmente se distribuía venta de cocaína y marihuana. Su sueldo era de 4 mil pesos a la semana más sus “buscas”, mismas que fácilmente duplicaban su sueldo asignado.

    Un día domingo, del mes de septiembre, aproximadamente como a las 19:00 horas la central de radio le informó al comandante de la estaca a la que pertenecía que habían recibido informes de que por un Hotel del centro de la ciudad se encontraban hospedados tres “contras” es decir tres soldados de un cártel contrario y le ordenaron se dirigieran al hotel y a sus inmediaciones a realizar las investigaciones correspondientes. Al llegar al lugar el comandante de la “estaca” comisionó al Comino para que bajara de la unidad en que viajaban y pie-tierra hiciera algunas preguntas a los comerciantes que trabajaban en las cercanías del hotel, y comenzó a preguntar acerca de individuos sospechosos con características no propias de los habitantes de la ciudad, quienes probablemente andaban armados y a bordo de camionetas y carros de lujo de modelo reciente, recibió algunos datos vagos y se dirigió hasta la entrada del hotel para seguir con sus pesquisas, cuando de improviso se vio rodeado de tres jóvenes malvivientes con la apariencia fiera y ruda de pandilleros urbanos, quienes de manera prepotente le exigieron al Comino les diera el dinero que llevaba en sus bolsillos, El Comino al sentirse agredido dio unos pasos hacia atrás y de in mediato desenfundó una pistola calibre .38 súper, que llevaba escondida bajo su holgada chamarra y sin más disparó a boca de jarro en contra de sus atacantes quienes cayeron fulminados por los aguijones de plomo que atravesaron sus cuerpos, al escuchar las detonaciones de la pistola, los acompañantes del comino corrieron a auxiliarlo y cuando llegaron al lugar vieron tres cuerpos inertes flotando sobre un lago hemático, conminaron al comino a correr hasta el vehículo en que viajaban abordaron precipitadamente del lugar precipitadamente, sin que nadie les impidiera la huida.
    Como ustedes comprenderán este bautizo de sangre hizo crecer en popularidad al Extreme dentro del grupo delincuencial al que pertenecía…

    -”Eres cabrón mi Extreme como reconocimiento te voy a presentar a mi hermana para que seas mi cuñado...”
    Lo comentó socarronamente en cierta ocasión uno de los altos mandos al comino.

    Y así transcurrió la vida del pequeño comandante Extreme, dando protección a los puntos de venta de droga (“tienditas”), extorsionando a comerciantes, halconeando (trabajos de vigilancia en la ciudad sobre vehículos sospechosos en los que viajaran “contras”) y alertando sobre los desplazamientos de las diferentes fuerzas del orden que recorrían la ciudad. Sin olvidar la recaudación de cuotas por motivo del cobro de piso a comerciantes y venta de “protección”.

    La vida del sicario por lo general es muy corta. “Siempre tienen un pie en la tumba, y el otro en la cárcel…No hay más alternativas.

    No obstante a que estos “ceros sociales” consideran al grupo criminal al que pertenecen como su familia, en donde encuentran protección, calor humano, aceptación, y reconocimiento, le verdad es que son considerados por sus jefes como carne de matanza, como integrantes perfectamente sacrificable, simples “fusibles humanos”, quienes más temprano que tarde son enviados sin misericordia al martirio y al sacrificio.

    Una noche lluviosa el Extreme y compañeros sicarios de otras “estacas”, se encontraban en un paraje solitario en los suburbios de la ciudad, cuando intempestivamente se vieron rodeados por un nutrido número de soldados, no tuvieron oportunidad de echar mano a sus armas, mucho menos oportunidad de huir. Luego fueron trasladados a la zona militar en donde fueron duramente interrogados, sometidos a crueles torturas y a trato inhumano, para finalmente ser vencida su resistencia y roto el frágil código de silencio que les habían impuesto sus jefes y como era de esperarse abrieron peligrosamente la boca.
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