lunes, 12 de octubre de 2015

La República Marihuanera, viaje a Michoacán "tierra de narcos"

  • lunes, 12 de octubre de 2015
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    Éste es uno los testimonios que hemos recopilado entre gente metida contra el Narco que forman parte de Los Narco Relatos un proyecto que recopila las historias que se cuentan a diario en México son la huellas de la Guerra contra el Narcotrafico y que damos cuenta aquí.
    Ahora que supuestamente Los Caballeros Templarios están desarticulados como lo ha anunciado el gobierno federal y que finalmente el lider Templario "La Tuta" fue capturado el futuro ha largo plazo es prometedor pero que pasa ahora ,lo cierto es que algunas zonas de Tierra Caliente seguirán prosperando Los Laboratorios Las Cocinas para la producción de Drogas Sintéticas con gran auge y rentabilidad en EU y principalmente la Marihuana y Amapola seguirán cosechándose ya que familias campesinas enteras viven de ello como pequeños productores independientes que lo han hecho por años y lo seguiran haciendo incluso ya lo hacian desde antes de la formación de la Familia Michoacana que después paso a ser Caballeros Templarios, Michoacán no dejara de ser un narcoestado al menos no en los próximos años mientras muchas familias sigan dependiendo del narcotrafico verdadero y mientras no existan políticas económicas que beneficien a los campesinos seguirán sembrando.

    Este reportaje fue ganador de El premio internacional de Periodismo Rey de España reportaje titulado “La república marihuanera” de los reporteros Dalia Martínez Delgado y Humberto Padgett León, y el fotoperiodista Eduardo Loza. fue publicado en la revista Emeequis.

    Esta Crónica Narrativa fue hecha antes de la formación de las Autodefensas, el siguiente narcorelato muestra una parte de la vida en Tierra Caliente que a decir de expertos el ambiente no ha cambiado mucho Los narcos en la zona solo han cambiando de nombre en Michoacán.
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    Tierra Caliente.- NARCOVIOLENCIA-Ni siquiera dentro de la presidencia municipal afloja el calor que ahoga a cualquier “extranjero”, como aquí llaman a quien no haya nacido en esta franja de Michoacán, Guerrero y una muesca del Estado de México.
    –¿Está el presidente? –pregunta Martín, uno de los 50 intermediarios autorizados por Los Caballeros Templarios para comprar marihuana en la región.
    –No, pero si quieres vamos a la sala del cabildo –responde el funcionario público municipal que presenta al narcotraficante con los periodistas que escribieron la crónica narrativa.
    –Vamos a su oficina –resuelve Martín con el ceño fruncido.

    Avanza a una pequeña antesala y, tras un rápido saludo con la cabeza a la secretaria del alcalde, ingresa confiadamente a la oficina ocupada por un sillón, un escritorio y cuatro sillas.

    Se siente a sus anchas. Y cómo no. Uno lo entiende casi de inmediato cuando este michoacano explica cómo funcionan las cosas en esta tierra:

    –Trabajamos con todos los partidos. Apoyamos las campañas políticas. ¡Qué caras son! Tengo un hermano que quiso ser presidente municipal. Me pidió ayuda y se la di, pero antes le advertí: “Te voy a dar dinero sólo para que te des cuenta de que la gente no te quiere y ya te quites esa tentación”.

    Es un hombre delgado y afable, dedicado desde hace 30 años a entregar la “mercancía”, como se refiere a la marihuana, en Texas. Su nombre, como todos los aquí presentados, fueron cambiados a petición de los entrevistados y por razones de seguridad.

    No es difícil comprender que aquí las reglas poseen una lógica distinta, que existe una nación dentro de México, que Michoacán esconde una República en su interior. Miles de kilómetros cuadrados de suelo ardiente.

    Por eso le llaman Tierra Caliente, un grupo de municipios en el que existe un gobierno paralelo al formal, antes conocido como La Familia Michoacana y hoy refundado con el nombre de Los Caballeros Templarios.

    Sus habitantes se rigen por sus propias leyes y pagan sus particulares impuestos. Aquí, la vida, cada vez más dura, y la muerte, cada vez más fácil, orbitan alrededor de la marihuana.

    Como cualquier país cuya diplomacia defiende intereses geopolíticos, la República Marihuanera hace lo propio: establece y rompe alianzas. Ahora forma parte del eje integrado por los cárteles de Sinaloa y El Golfo. Los enemigos, con quienes disputa violentamente y palmo a palmo los cerros y las cañadas, son Los Zetas y los Beltrán Leyva quienes fracasaron en su intento (Poco después el CJNG formaría las primeras autodefensas para combatirlos).

    –¿Usted puede llevarnos a un sembradío de marihuana?
    –Sí, claro que sí.
    –¿Y qué hace falta para hacerlo?
    –Pues nomás que nos vayamos.

    ***
    Martín admite toda pregunta. Contesta con la precisión de un experto y el lenguaje fluido de un profesionista educado y un profesional. Y de hecho lo es. Concluyó con éxito su licenciatura y de sus 50 años de edad, ha vivido los últimos 30 en el negocio.

    Así que se ha convertido en un hombre con dominio de todas las fases de producción –cultivo, cosecha, control de calidad, empaque, logística, rentabilidad, transporte, comercialización y exportación, entre otras– de la marihuana.

    De hecho, durante la última semana, Martín y tres de sus trabajadores prensaron y empacaron tres toneladas que a estas alturas del mes ya debieron entrar a Estados Unidos.

    Existen tres tipos de marihuana: la comercial, la buena y la inservible, explica con la autoridad de un empresario en toda forma. Aquí, en la Tierra Caliente, un kilo de marihuana comercial se paga al productor en 300 pesos. Por la buena, no más de 200 pesos.

    “Cuando escasea, hasta el zacate seco se vende. Hay quien en una situación de desesperación compra la de mala calidad en 150 pesos. Yo no. Prefiero pagar 100 pesos más en México por kilo que perder 100 dólares en Estados Unidos. En Houston, cobro 800 dólares el kilo, pero de ninguna manera la diferencia es mi negocio. Pago 120 pesos por kilo a la organización, lo que cubre el impuesto cobrado por las policías municipales, estatales, y federales”.

    –¿Y cómo sabe la organización que usted saca lo que reporta?
    –Hay checadores en el camino. Pregunta quién dio el permiso de salida. Entonces, ahí mismo, habla al teléfono celular del responsable y averigua si el transportista es quien dice ser y si trae lo que dice traer.
    –¿Cómo?
    –Pesa la mercancía. Si es más de lo permitido, el dueño paga el impuesto faltante, los 120 pesos por kilo, y admite, sin más, la incautación de la marihuana o, en su caso, de la goma de amapola.
    –¿Así nomás?
    –Una falta de ese tipo se permite una sola vez. A la segunda, te vas.

    Martín ha sufrido dos plagios, es padre de una niña secuestrada a los dos años y hermano de un hombre muerto como parte de la fiesta de balas en que se ha convertido la Tierra Caliente.

    –¿Piensa usted en su muerte? ¿En las decapitaciones?

    Martín responde. Pero antes muestra cómo se vive en la República Marihuanera....
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