domingo, 18 de enero de 2015

Los Narcosatánicos de Matamoros PAGINA 3

  • domingo, 18 de enero de 2015
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    OPERERATIVO DE DETENCIÓN DE LOS PRIMEROS NARCOSATANICOS. En el año de 1989 en la Policía Judicial federal de Matamoros, Tamaulipas teníamos implementados dos importantes Retenes de Revisión, con el objeto de detectar drogas, armamento, vehículos robados, tráfico de inmigrantes y automóviles robados entre otras cosas, uno de ellos estaba en Las Norias, a un kilómetro del punto de revisión de la Aduana Mexicana.

    El otro punto de revisión de instalado por nuestra corporación se encontraba instalado a las afueras de Valle Hermoso, en un punto antes de que la carretera principal que pasa por este poblado hace intercepción con la carretera Rivereña que conduce de Matamoros a la también Fronteriza ciudad de Reynosa.

    El día 9 de abril de 1989, por la madrugada una camioneta que viajaba a alta velocidad no realizó el alto obligatorio para la correspondiente entrevista al conductor del vehículo y la respectiva revisión rutinaria, por el contrario aceleró a fondo el vehículo llevándose en su huida los conos de seguridad y mechones que señalaban el punto de revisión, de inmediato el personal de apoyo del retén emprendió su persecución, que siguió hasta llegar a la intercepción con la Carretera Rivereña, en donde la camioneta sospechosa dio vuelta para dirigirse en dirección a la ciudad de Reynosa…

    La camioneta era conducida por David Serna Valdez, de 22 años de edad, quien al llegar al punto conocido como “La Curva Texas”, ubicado en el kilómetro 39 de la carretera Rivereña se introduce al rancho Santa Elena, lugar en donde es asegurado, y al realizar una inspección en la finca se lograron asegurar 500 kilogramos de marihuana y algunas armas de uso exclusivo para las fuerzas armadas, por lo que de inmediato se puso a disposición del Agente del Ministerio Público junto con las evidencias señaladas.

    Tras horas de interrogatorios David Serna proporcionó datos que conducen a la detención de Serafín Hernández…. Uno tras otro fueron cayendo: Elio Hernández, y Sergio Martínez. Como se abran dado cuenta hasta este momento el asunto se trata de un asunto de narcotráfico relacionado con un aseguramiento de una discreta cantidad de marihuana, -en esa época los aseguramientos de marihuana realizados por nuestro equipo debería ser de por lo mínimo una tonelada para que el operativo fuera considerado relevante-.

    Pero un sorpresivo detalle le dio otra dimensión al asunto: En cierta ocasión se presentó en la guardia de la Policía Judicial Federal un empleado del Rancho Santa Elena de nombre Darío Reyes, quien llevaba algunos alimentos a los detenidos, y mientras esperaba sentado en una de las bancas de la recepción, fue abordado por uno de los agentes federales que se encontraba de guardia, quien después de platicar con Darío, sacó de la bolsa izquierda de su camisola una fotografía de Mark Kilroy, y le preguntó despreocupadamente si no había visto o conocía al “gringo”, Darío fijó su atención en la fotografía que se le mostraba, frunció el entrecejo, y después de unos segundos, sin titubeo, Darío le dijo al oficial: “Sí, lo recuerdo, estuvo en el Rancho. Le di un poco de agua. Después lo llevaron a la cabaña y no lo volví a ver más”.

    Después de corroborar los datos proporcionados por Darío Reyes, se procedió a interrogar nuevamente a David Serna Valdez (a) “La Coqueta”, después de horas de interrogatorios confiesa que pertenecía a una secta de "magia negra" y que utilizaban el rancho para realizar sus sacrificios rituales con seres humanos, además del narcotráfico. Estas sorprendentes confesiones obligan a la policía a registrar el rancho, hallando allí otros ciento diez kilos de Mariguana... y algo macabro: un caldero de hierro de hedor pestilente que contenía sangre seca, un cerebro humano, colillas de cigarros, 40 botellas vacías de aguardiente, machetes, ajos y una tortuga asada.

    Alrededor de la casa, un conjunto de fosas con diecisiete cadáveres descuartizados, a los que les habían extirpado el corazón y el cerebro en algún extraño ritual la Mariguana encontrada en el lugar de los hechos, nos habla de su profesión, el caldero, los ajos, el machete, sangre seca y un cerebro-obviamente nos habla de antropofagia - en combinación con aguardiente - seguramente en algún culto – los cráneos debieron de ser turnados a antropología para reconstrucción de rostros y saber de quienes se trataban, los pelos a genética para asegurar la identificación, seguramente los huesos fueron incinerados o enterrados, si este fue el caso, lo más importante aquí son sus dientes, para extraer su código genético y para identificar con identoestomatograma.

    Entre ellos se hallaba el cuerpo de Mark Kilroy, el estudiante de medicina desaparecido al que habían amputado las dos piernas y extirpado el cerebro, y con parte de cuya columna vertebral el líder del grupo se había fabricado un alfiler de corbata que le servía de amuleto Los detenidos revelaron además la existencia de otras sedes del grupo comandado por Adolfo de Jesús Constanzo en otras ciudades mexicanas, en las que se descubrieron más delegaciones y sucedieron una serie de aprehensiones.

    A partir de ese momento más de trescientos policías participan activamente en la búsqueda de Constanzo y sus seguidores más próximos: Sara Aldrete, Álvaro de León Valdez (a) “El Duby”, Omar Francisco Orea y Martín Quintana, quienes emprenden una huida durante tres semanas por todo México. Constanzo intenta negociar con las autoridades mexicanas amenazando con revelar todos los nombres de los personajes conocidos que participan en su culto (artistas, jefes policíacos, empresarios), pero esto pesa poco comparado con la atrocidad de sus crímenes y la policía se muestra intransigente.

    Dichas negociaciones se mantuvieron en secreto durante mucho tiempo. Sintiendo que el fin de sus crímenes estaba cerca, Adolfo y sus cómplices se refugian en una mansión de las más lujosas del Obispado de Monterrey, protegida con un circuito cerrado con seis cámaras que vigilaban el jardín y accesos a la vivienda. Mientras éstos eran perseguidos, las detenciones en distintas ciudades con narcosatánicos se multiplicaban.

    Finalmente, el 6 de mayo son descubiertos en el Distrito Federal por algunos agentes de la policía judicial que se hallaban registrando la zona y, sintiéndose acorralados, los cómplices del Padrino comienzan a dispararles desde la ventana de un edificio ubicado en la calle Río Sena de la Ciudad de México. Al momento se presentan varias patrullas de refuerzo que pueden acercarse y llegar hasta el cuarto piso, desde donde disparaban.

    Dentro se encontraban Constanzo y los demás, quienes habían hecho un pacto de suicidio mutuo si no lograban deshacerse de los policías. “Al ver Constanzo la gran cantidad de agentes que les rodeaban y ganaban terreno a cada paso, desesperado, ordena a su compañero Valdez que le dispare con una ametralladora que le tiende, y Quintana, fiel a su líder decide suicidarse con él.

    Ambos se meten en un armario ordenando disparar a Valdez. Instantes después son detenidos sólo tres supervivientes, contabilizándose unos quince seguidores fieles de estos sangrientos cultos...”...El desenlace (anterior) de esta historia policíaca y de terror me parece demasiado maquillado para darle un tinte romántico –trágico a la historia, considero que Constanzo y Quintana simplemente fueron abatidos durante el enfrentamiento contra los policías. En este operativo realizado por la Policía del Distrito Federal, fueron detenidos El Duby y Sara Aldrete. En septiembre de 2003 Sara Aldrete declaró en una entrevista que “la verdad nunca se conocerá en su totalidad, ya que la policía aniquiló a la pieza clave del caso: a El Padrino Adolfo de Jesús Constanzo. Lo curioso de todo, mencionó la Narcosatánica, es que las autoridades ocultaron y desaparecieron información sobre diversos nombres de personajes de alto rango de ese tiempo en el gobierno y de artistas que también formaban parte de la secta. Los comentarios de Sara al respecto es cierto, ya que durante los cateos a varios domicilios en la ciudad de Matamoros localizamos varias agendas donde aparecían los nombres de varios personajes importante de la vida artística y política del país, así como la de algunos jefes policíacos, quienes aportaban cuotas por servicios prestados por Adolfo, pero a Sara Alderete “La Concubina del Diablo” como se le llamó en algún tiempo en Tamaulipas se le olvidó mencionar que también se ocultó el hecho de que ella es sobrina del entonces Gobernador del estado de Tamaulipas Américo Villarreal Guerra…

    Julio A. Ceballos Alonso
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