viernes, 30 de enero de 2015

Pugna entre “Los Dámaso" "El que no jale, le pasará lo que a la gente de 'El Mayo Zambada'"

  • viernes, 30 de enero de 2015
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    La violencia no cesa en Baja California Sur apenas el pasado 13 de Enero fue dejado un cuerpo descuartizado con un narcomensaje del Cartel de Sinaloa y la ola de ejecuciones se han mantenido por el control de esta plaza entre grupos que se disputan la venta de droga.

    Después del crimen de un inocente por confusión en la colonia Revolución, la gente de “El 28” y de “El Pepillo”, comenzaron un pleito entre las “Fuerzas Especiales de Dámaso” en La Paz.

    NARCOVIOLENCIA-Después de seis meses de participar juntos en levantones, ejecuciones, balaceras, fusilados y hasta descuartizados en la ciudad de La Paz, Baja California Sur, los cabecillas de las Fuerzas Especiales de Dámaso, entraron el 16 de enero en una fuerte pugna interna luego del crimen de un civil inocente, quien por confusión, fue ultimado de 4 tiros, cuando descansaba en su cama junto con su esposa dentro de su vivienda localizada en la calle Bernardo Maldonado entre Luis Barajas y Enrique Von Borstel en la colonia Revolución de la capital del estado.

    Según las primeras investigaciones de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) los sicarios pretendían asesinar a los hijos del señor Humberto Juárez Lucero, de 54 años.

    Los testigos explicaron que la noche del ataque –alrededor de las 10 de la noche— uno de los sicarios ingresó armado al domicilio, preguntó por Humberto Juárez. Al entrar a la habitación del señor, el padre de familia respondió “yo soy”, por lo que el pistolero disparó en cuatro ocasiones en contra de la víctima y todavía preguntó por los otros dos hermanos.

    La esposa de nombre Gabriela Mora Angulo, de 35 años respondió que “no estaba ninguno de sus tres hijos en la vivienda”, a quienes presuntamente buscaban, y la persona que habían atacado era el padre, por lo que el homicida salió del lugar.

    El cuerpo de Humberto Juárez, de oficio pescador, quedó tendido sobre la cama; vestía un pantalón de mezclilla, cinto negro y camisa tipo polo color verde. En la escena del crimen, la PGJE encontró 4 cartuchos percutidos calibre 45, y cuyas balas hicieron blanco en el pecho y la espalda de la víctima.
    Los matones –de acuerdo a las indagatorias— pretendían asesinar esa noche a los hijos de la víctima, quienes responden a los siguientes nombres:

    1.- Josué Humberto Juárez Mora “El Pollón”, de 26 años de edad.
    2.- José Carlos Juárez Mora “El Pala”, de 24.
    3.- Jonathan Omar Juárez Mora “El John”, de 23.

    Después del crimen, los tres órdenes de gobierno, iniciaron un operativo de búsqueda de los agresores, y justamente cuando circulaban por el lugar, la Policía Estatal Preventiva, interceptó a una camioneta línea Cherokee y marca Jeep, y donde viajaban las siguientes personas.

    1.- Eduardo Martín Alvarado “El Kumi”.
    2.- Eduardo Hernández Mendoza “El Cóndor”.

    Los dos sujetos –según el parte informativo— “al observar a la patrulla, pretendieron huir y aceleraron la velocidad, pero fueron alcanzados y se les marcó el alto”, y entonces descendieron del vehículo, y el cual fue sujeto de revisión.
    En el interior de la unidad fueron encontrados 23 envoltorios de plástico conteniendo cristal, y otro envoltorio que contenía mariguana.
    Los detenidos  y la droga fueron puestos a disposición del Agente del Ministerio Público del Centro de Operaciones Estratégicas (COE).

    Las delaciones

    Durante el interrogatorio, Eduardo Martín Alvarado “El Kumi”, cayó en una serie de contradicciones sobre lo que andaba haciendo esa noche muy cerca de la escena del crimen, y terminó por confesar que había participado en el crimen porque los hijos de la víctima de 54 años, Josué Humberto, José Carlos y Jonathan Omar de apellidos Juárez Mora, no se habían querido alinear en la venta, distribución y trasiego de droga en esa zona de la ciudad, después de que durante mucho tiempo habían formado parte de su célula criminal.

    El delincuente dijo trabajar para la gente de la Zona Sur, es decir, y fue más explícito, para Alejandro Sánchez Trejo “El Frank”, “El Frane” o “El Peinado”, y su brazo derecho, José Fernando Torres Montenegro y/o José Francisco Ojeda Torres “El Pepillo”.

    Cuando los agentes de investigación preguntaron cuál había sido su participación en el homicidio, dijo que él había “puesto” a los tres hermanos, había dado la ubicación del domicilio y llevó a los sicarios hasta afuera de la casa, y después que ingresaron y mataron por error al padre, huyó del lugar y fue cuando lo interceptaron.

    Sin necesidad de presionarlo, “El Kumi”, reveló que ese crimen era prácticamente el primero de una fuerte pugna que se había desatado entre Las Fuerzas Especiales de Dámaso, porque –según explicó—“la gente de El 28, andaba ofreciendo venta de droga más barata y de mejor calidad a todos los vendedores de El Pepillo, y algunos ya estaban empezando a jalar con él”, como es el caso de los hermanos Josué Humberto, José Carlos y Jonathan Omar de apellidos Juárez Mora.

    El criminal dijo que eso “había molestado a El Pepillo, y entonces pidió a toda su gente estar alerta y detectar y ubicar a todos los traidores para chingarlos”, incluso –según su declaración preparatoria— “había mucha tensión ahorita en la ciudad porque El 28, había enviado la advertencia de que el que no jalara con él iba ser arremangado, como lo habían estado haciendo con la gente de Ismael El Mayo Zambada”.

    El delincuente dijo que por esa razón “El Pepillo” retiró el apoyo logístico, económico y de pistoleros a “El 28”, quien mandó a un grupo fuerte de Sinaloa para establecerse y pelearle la plaza a “El Pepillo” y a Rolando González Moreno “El Compadrón” y Luis Antonio Montoya Beltrán “El Montoya”, “El Artista” o “Don Carlos”.

    En sus declaraciones, “El Kumi”, dijo que “El 28” no es Víctor Barraza Martínez “El Vidal” o “El Víctor”, sino otro bato mucho más pesado, y del cual ofreció datos y santo y seña, del jefe criminal.
    No obstante, la información fue entregada a la Unidad Especializada de Investigación de Delitos contra la Salud de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de la Delincuencia Organizada (SEIDO).

    Las revelaciones de “El Kumi” son para un integrante del llamado Grupo de Coordinación de Seguridad Pública de Baja California Sur, “muy preocupantes”, porque –según su perspectiva— “estamos ante un nuevo frente de batalla”, es decir, la pelea por la plaza del narcomenudeo va a subir de nivel porque ahora son tres los grupos criminales en pugna. Son los siguientes.

    1.- Alejandro Sánchez Trejo “El Frank”, “El Frane” o “El Peinado” y José Fernando Torres Montenegro y/o José Francisco Ojeda Torres “El Pepillo”, y quienes tienen como brazo armado a Édgar Amílcar Acosta Reyes “El Rayo”.

    2.- Rolando González Moreno “El Compadrón”, y quien tiene como su brazo armado a Luis Antonio Montoya Beltrán “El Artista”, “El Montoya” o “Don Carlos”.

    3.- “El 28”, y del cual hasta este momento se desconoce su verdadera identidad, y su estructura criminal.

    Al cierre de esta edición, la PGJE había ejecutado una orden de aprehensión en contra de Eduardo Martín Alvarado “El Kumi”, como uno de los responsables del crimen del señor Humberto Juárez Lucero, víctima de una confusión.

    Los crímenes

    Un día después del asesinato del pescador, por la tarde, un nuevo crimen sacudió a la ciudad de La Paz.
    Esta vez, reportaron una persona muerta tirada sobre un camino vecinal rumbo al corralón municipal de la Dirección de Seguridad Pública, Policía Preventiva y Tránsito Municipal de La Paz entre las colonias Perla del Golfo y La Fuente en la capital del estado.

    Después del hallazgo, la PGJE, encontró el cuerpo sin vida de Hermenegildo García Mendoza, de 30 años, y originario de La Paz, y en cuyo lugar se encontraron 6 cartuchos percutidos por una pistola calibre 45.

    La víctima tenía el tiro de gracia por la nuca y cuya bala atravesó la cabeza y salió por la boca.
    Las pruebas de balística arrojaron que el arma disparada fue la misma que asesinó un día antes al señor Humberto Juárez León, por lo que se presume –según los agentes de investigación– que la víctima es gente de “El 28”.

    Con estos dos hechos de sangre el número de homicidios vinculados al crimen organizado subió a 62, 53 de los cuales fueron cometidos en el 2014 y 9 en lo que va del 2015.

    Esta semana que termina la violencia hizo una pausa, pero –según un integrante del Grupo de Coordinación de Seguridad Pública—“con tres grupos criminales disputando la plaza del narcomenudeo habrá de subir de tono y la ola de asesinatos en la capital del estado”.

    Cambios en SSPE

    A poco menos de seis meses de terminar la administración del gobernador del Estado de Baja California Sur, Marcos Alberto Covarrubias Villaseñor, y en medio de la ola de violencia que sacude La Paz, finalmente y tras una serie de resistencias, el jueves 22 de enero hubo cambio en la Subsecretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE).

    Por instrucciones del gobernador, el secretario general de Gobierno, Andrés Córdova Urrutia, tomó posesión a Juan Pablo Noriega Rangel, en sustitución de Martha Cecilia Garzón López.
    Anteriormente, el nuevo responsable de la Seguridad Pública fue director del Instituto Interdisciplinario en Ciencias Penales, y director de Averiguaciones Previas de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE).

    Según su curricular, es licenciado en Derecho y se tituló en el año 2000, en la Universidad Autónoma de Aguascalientes.

    Noriega tiene el enorme reto de recuperar la credibilidad en esa noble institución, señalada y sacudida por agentes, comandantes y funcionarios que, según algunas averiguaciones previas, han sido vinculados con grupos criminales responsables de la ola de violencia en La Paz.

    La hoy ex subsecretaria Martha Cecilia Garzón López era el penúltimo eslabón del grupo que prácticamente se había apoderado de la institución, y estaba al servicio del crimen organizado.
    Hoy, únicamente queda el comisionado de la Policía Estatal Preventiva, Francisco Javier Camacho Manríquez, y algunos agentes y comandantes investigados por la PGJE y la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO).
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