domingo, 4 de enero de 2015

Relatos: La vida de una mujer Sicaria, Las verdaderas Mujeres Asesinas PAGINA 7

  • domingo, 4 de enero de 2015
  • Comentarios
    <---Anterior Pagina 6
    Yaretzi me dijo algo parecido: es gente de la droga matando a gente de la droga. Me rehúso a creerles.

    —¿Y qué vas a hacer cuando salgas de la cárcel, Marta?
    —Lo que venga.
    —¿Seguirás en el narco?
    —Lo que venga.

    Marta es la prueba de que existe una resistencia humana natural a abandonar toda una vida y empezar en otro lugar.

    DOCE
    Yaretzi no fuma y nunca se ha drogado. No conoce al Chapo Guzmán ni a Vicente Carrillo ni a Heriberto Lazcano (Los 3 ya capturados o muertos a decir de las autoridades); sólo trata con capos segundones. No le gusta usar adornos. No soporta la hipocresía. No sonríe; dice que la muerte le chupó la risa. No le atraen los tatuajes. No ha vuelto a ver a su padrastro desde que la embarazó. No ha perdonado a los asesinos de su hermano, y tampoco recuerda el nombre de los que ella ha matado. Eso sí: se acuerda de las moscas que salían de aquellos difuntos, está segura que tanta matazón empezó cuando el Chapo rompió el pacto con Vicente Carrillo y cree que hay vida después de la muerte.

    Nunca tienes tiempo para pensar en los asesinatos. Haz de cuenta que desconectas tu cabeza. Tú nomás sigues órdenes, como un trabajo más. ¿O a poco tú te mandas solo? Pos es lo mismo en este jale. Y como todo trabajo debes echarle ganas. Estar al cien. Si te drogas o te confías, terminas con un balazo en la frente. También por eso hay mucho muerto aquí en Chihuahua, porque los batos andan todo el día en la loquera y hacen pendejadas. Por eso mataron a los morros de Salvarcar, porque la clica andaba bien drogada. Dicen que su jefe ya los pozolió. Estar al cien. Ésa es la clave para seguir sicariando. Yo eso hice. Si me hirieron una vez fue porque los de mi patrulla venían pisteando y no se pararon en el retén. Estar al cien. Estar al cien.
    —Matas, ¿y luego?
    —Nada —dice Yaretzi—, no sientes nada. Habemos gente así.
    —¿Alguna vez has pensado que ya deberías estar muerta?
    —Cómo no. Yo creo que es lo único que te sorprende en este jale: seguir vivo.

    —¿Qué te espera cuando llegue tu hora?
    —El infierno. Y no creas, me da culo. Yo sé que he sido mala, pero Dios perdona hasta al más hijo de la chingada. Aquí en la cárcel me he acercado más a él. Le rezo todas las noches. Yo no necesito de la Santa Muerte o de Malverde, ésos nomás son intermediarios.
    —¿Y lloras?
    —Todavía no mucho, pero ai la llevo.

    —Leí que Chihuahua es uno de esos lugares donde estar limpio no tiene sentido. ¿Tú crees que es cierto?
    —¿Cómo?, no te entendí.
    —Que más vale andar chueco que derecho.
    —Pos es que aquí ser chueco es estar derecho.

    —¿Y son mejores las sicarias que los gatilleros?
    —Es que los hombres son muy arrebatados, para todo quieren disparar y eso enoja a los jefes. Las mujeres como que la pensamos más y eso también es el valor.
    —¿Alguna vez se te ha quedado en la ropa el olor de un muerto?
    —Varias. ¿Y sabes a qué hueles? A azufre. Es un olor como el que amanece los 16 de septiembre, después de tanta tronadera de cuetes.

    —¿En el cártel para el que trabajas, hay mujeres que enamoran y entregan a los contras?
    —Sí, anda de moda eso. Son morras bonitas. Son anclas. Pero más vale ser sicaria que andar de puta, ¿no?
    —¿Tú sabes cuándo se va a acabar esta guerra?
    —Sí: nunca. El narco es dinero y todos lo quieren.

    —¿Alguna vez has decapitado?
    —Nunca. Eso está bien saico.
    —Pero lo hace el cártel con el que trabajas, ¿no?
    —Sí, pero nomás es como para impresionar, para hacer sentir miedo.
    Apóyanos con un me gusta a nuestra página de Facebook/NarcoviolenciaOficial
    Compartir:

    0 comentarios:

    Publicar un comentario