sábado, 10 de octubre de 2015

Griselda Blanco La millonaria y despiadada "Reina de La Coca"

  • sábado, 10 de octubre de 2015
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    NARCOVIOLENCIA-Griselda Blanco  una de las mas grandes del narcotrafico que llego a estar al nivel de Pablo Escobar, contrabandeo grandes cantidades de cocaína a Estados Unidos que le hicieron de una gran fortuna de cientos de millones de dolares, y quien mando a matar a mas de 500 personas como parte de las disputas que mantenía en su "negocio", ademas de haber matado también a sus parejas sentimentales por lo que se gano el apodo de la "Viuda Negra", tras ser capturada por el gobierno de estados unidos se dijo que planeo el secuestro del hijo del ex-presidente de EU John F Kennedy JR para negociar su salida de la carcel. 
    Te presentamos un poco de la historia y sus mitos de esta mujer considerada la madrina de la coca la primer mujer en llegar tan alto en el mundo del narcotrafico quien murió ejecutada en el 2012 del mismo modo que ella mato a sus rivales.
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    Griselda Blanco (mejor conocida como la Madrina, la Viuda Negra, la Vaquera de la Cocaína, la Reina de la Coca) fue asesinada afuera de una carnicería en Medellín, Colombia a las 3pm de un lunes por aya del 2012 cuando dos hombres en motocicleta le dieron dos tiros en la cabeza con un revolver. Es muy probable que esto se haya sido consecuencia de las múltiples personas que asesinó despiadadamente en los setenta y ochenta, cosas del destino murió de la misma forma en la que ella mandaba a ultimar a sus rivales. Sí, además de traficar toneladas de coca desde Colombia a Estados Unidos, y acumular una fortuna que haría que los millonarios se sonrojaran, es la supuesta responsable de ordenar mas de 500 asesinatos en Colombia, Florida, Nueva York y California.
    Lista de víctimas de la organización de Griselda Blanco de la policía del condado de Miami-Dade.

    Durante décadas, las fuerzas policiacas y los medios han dado crédito a Blanco por ser la primera en utilizar la técnica de asesinos motorizados sobre dos ruedas en Colombia e importarla al sur de Florida, donde se usaba a diestra y siniestra. La policía dice que fue la única responsable de convertir a Miami en la capital del asesinato en Estados en los ochenta.
    Sus siniestras hazañas quedaron inmortalizadas en dos documentales que Cocaine Cowboys (Vaqueros de la coca, 2006) y Cocaine Cowboys II: Hustling with the Godmother (Vaqueros de la coca II: Trabajando con la Madrina, 2008).

    Nacida entre la pobreza de las montañas de Medellín —igual que su amigo de la infancia Pablo Escobar— creció durante La Violencia, la cruda guerra civil colombiana, y no perdió tiempo para involucrarse en el negocio de los homicidios. Según la leyenda, a los 11 secuestró a un niño y pidió un rescate. Cuando los adinerados padres del niño se negaron a pagar, lo mató.

    Más tarde, años de prostitución y falsificaciones precedieron una serie de, digamos, matrimonios fallidos. El apodo Viuda Negra se lo valió el asesinato (o el pago por el asesinato de) múltiples esposos. Su relación con estos hombres, su notable temperamento y su temprana relación con Escobar fue lo que le dio ciertas ventajas en un mundo dominado por hombres.

    Blanco usó su intuición femenina a su favor. Abrió una fábrica de ropa interior para mujer en Colombia y fabricó prendas con compartimentos secretos para que las mulas pudieran contrabandear la coca a Estados Unidos como pasajeras en vuelos comerciales.

    Para los años setenta ya se había instalado en Queens, Nueva York, como una importante contrabandista. Supuestamente estuvo detrás de un plan en 1976 para transportar seis kilos de coca a Miami en el buque Gloria, enviado por el gobierno de Colombia para conmemorar el bicentenario de Estados Unidos durante una carrera en el puerto de Nueva York. Una metáfora para la invasión de la coca colombiana que azotaría a Estados Unidos en la década siguiente.

    En 1975, Blanco estuvo entre los demandados durante el primer gran caso federal por tráfico de drogas (en el distrito sur de Nueva York). Poco tiempo después, ya como fugitiva, huyó hacia Miami, donde su negocio estalló y se volvió una multimillonaria gracias al contrabando de coca. Para amasar su fortuna, mató a MUCHAS personas. Los medios comparan a Florida con la ciudad Dodge y Chicago durante la prohibición. Blanco estaba detrás de asesinatos cometidos a plena luz del día en centros comerciales, así como de haber atacado a un capo de la droga rival con una bayoneta mientras bajaba de su avión en el aeropuerto de Miami.

    Durante este tiempo, 25 por ciento de los cuerpos en la morgue tenían heridas de armas automáticas, y había tantos cuerpos que el médico forense se vio obligado a rentar una camioneta refrigerada de un Burger King local para almacenar el exceso.

    Después de las sangrientas Guerras de Coca en Miami, Blanco huyó a California, donde finalmente fue arrestada por el agente de la DEA Bob Palumbo, quien llevaba diez años tras de ella.

    Cumplió su sentencia por tráfico de drogas en una prisión en Dublín, California, mientras el sargento de Miami-Dade, Al Singleton y su equipo de intocables, CENTAC 26, corría contra el tiempo para armar un caso por asesinato contra ella. Encontraron su caso en Jorge Rivi Ayala, un apuesto agente colombiano criado en Estados Unidos, quien en su momento fue el asesino favorito de Griselda.
    Jorge Rivi Ayala.
    Mientras tanto, Blanco supuestamente tramaba su escape con la ayuda de matones que secuestrarían a John F Kennedy, Jr. en Manhattan y exigirían su libertad.
    Estando en prisión, cuando Griselda se vio entre la espada y la pared, o mejor entre la silla eléctrica y una cadena perpetua, ordenó el secuestro de John F. Kennedy Junior con la idea de forzar al gobierno a negociar su condena. Los planes se los contó a Charles Cosby, uno de sus amantes. Este estuvo husmeando en Nueva York el vecindario del hijo del expresidente, pero al final desistió, considerándolo una “locura”.

    En 1994, antes de poder actuar con su plan maestro, Singleton visitó a Blanco en la prisión de Dublín con una pequeña caravana. Debe haber asumido que estaban con la INS (Servicio de Inmigración y Naturalización) porque no fue hasta que estaba en el auto que les preguntó a dónde se dirigían. Los oficiales le explicaron que la estaban extraditando al condado de Miami-Dade donde sería acusada de tres asesinatos en primer grado. Cada sentencia podía llevar a la pena de muerte. Vomitó en el auto.

    Por suerte para ella, su querido amigo y aliado, el mismo hombre que había creado el caso de asesinato en su contra, lo deshizo (como había hecho con la casa de un enemigo de Blanco en Florida). Demasiado elegante hasta para las secretarias del Fiscal General del Estado de Miami, Rivi (quien actualmente sirve tres cadenas perpetuas en una prisión de Florida) estuvo implicado en un escándalo “sexual por teléfono” que humilló a la fiscal Katherine Fernandez Rundle a tal grado que prefirió pactar con la Madrina para evitar pasar más vergüenzas.
    En 1998, Blanco se declaró culpable de tres asesinatos en segundo grado y sirvió una condena de 20 años. Mientras estuvo en prisión, dos de sus cuatro hijos fueron asesinados en Colombia. Para 2004, era libre de nuevo.

    Blanco salió de prisión en Florida y fue deportada a Colombia, donde vivió cómoda y tranquilamente en un vecindario de Medellín que algunos describen como el "Bel Air colombiano", una comunidad bardeada y exclusiva con sus propios guardias armados.

    A pesar de haber recibido dos balazos en la cabeza cuando la mataron, Blanco fue, en muchos sentidos, una sobreviviente. Sobrevivió a las Guerras de Coca, eludió a las autoridades estadunidenses durante años, cumplió su condena, sobrevivió a Pablo Escobar, a los cárteles, y, al final, murió siendo libre. O tan libre como una mujer como Griselda Blanco podría ser.

    La sobreviven sus hijos Dixon Trujillo, quien supuestamente reside en Colombia, y Michael Corleone Sepúlveda, quien vivía en Miami hasta las recientes acusaciones en su contra por tráfico de coca. También la sobreviven cientos (quizá miles) de los seres queridos de sus víctimas, uno de quienes mantenía vivo ese rencor que culminó afuera de una carnicería en Medellín.

    LOS MITOS

    Diamante rosa
    Varias personas que conocieron a Griselda Blanco coinciden en decir que le gustaban las joyas. Dicen que en su gran colección de prendas de oro y piedras preciosas tenía un anillo con un diamante color rosa que perteneció a la legendaria Evita Perón. “La viuda negra” habría comprado la inusual alhaja en una subasta. No se sabe quién la heredó.


    La Reina de La Coca
    A Griselda Blanco le gustaba jugar a la gran dama y con frecuencia entretenía a sus amigas sirviendo té. Según su sobrino Mateo Blanco, Griselda le encargó a un contacto que conocía a alguien que trabajaba en el Palacio de Buckingham para que se robara una vajilla de té de la colección de la reina Isabel II. Cuenta Mateo que en una fiesta que ofreció en Los Angeles presentó su nueva adquisición anunciando su ingreso a la realeza: “Yo soy la reina de la coca”. “Ella misma se dio su título”, concluye su sobrino.

    Tacones lejanos
    Cuentan que Griselda tenía una fijación con los zapatos parecida a la de la exprimera dama de Filipinas Imelda Marcos. Dicen que su colección superaba los 300 pares, los cuales tenía organizados por colores en su armario.

    Las Fiesta Animales

    A Griselda le gustaba la rumba. En varias fotos se le ve bailando y divirtiéndose. Lo que no muestran las fotos es lo que algunos testigos les contaban a los detectives que la siguieron por años. Cuentan que Griselda con frecuencia organizaba orgías en su mansión en Miami Beach. Nelson Abreu, quien fuera detective de homicidios en Miami censuró sus recuerdos. “Muchos cuentos los vimos, pero no te los puedo contar aquí”, le dijo a la corresponsal Tifani Roberts. Varios de los detectives entrevistados por Univisión coinciden en que Griselda consumía drogas y que “las fiestas en su casa duraban dos y tres días despiertos, todo el mundo consumiendo cocaína”.

    Palabra prohibida
    Si había una palabra que Griselda odiaba era que le dijeran “gorda”. Recuerda el exnarcotraficante Francisco Javier Cardona, quien tuvo negocios con ella. “Uno no le podía decir a ella ‘gorda’ porque se moría”, cuenta Cardona.

    Para terminar, “Juan”, un amigo de la familia, se transporta cuando le preguntan ¿Qué queda de Griselda Blanco? Después de pensar unos segundos, mirando al infinito dice, “Mitos, historias… No queda absolutamente nada más”.
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