viernes, 6 de febrero de 2015

Localizan 60 cuerpos abandonados en crematorio de Acapulco, hay mujeres y adolescentes entre los muertos

  • viernes, 6 de febrero de 2015
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    Alrededor de las 20:30 horas tras una llamada anónima al número de emergencias 066 donde reportaban que en el interior de un crematorio se encontraban varios cuerpos en estado de descomposición.
    Elementos de la Gendarmería acudieron al lugar mencionado donde efectivamente encontraron en el  interior del Crematorio  denominado como “Cremaciones Del Pacifico” localizado en carretera Federal Puerto Márquez-Cayaco cerca  de la entrada a Llano Largo.
    Fueron localizados 60 cuerpos apilados cubiertos con sábanas y rociados con cal, en avanzado estado de descomposición.

    México descubrió esta mañana que el horror no sabe de cuentas. En un escenario de ultratumba, ocultos en un crematorio abandonado de Acapulco un estado que es gobernado por el PRD, fueron hallados 60 cadáveres, algunos recientes. Con la terrible sangre fría con que se trata estos hechos en México, las autoridades buscaron reducir la alarma ciudadana señalando que los cuerpos ni habían sido mutilados ni calcinados, es decir, que en apariencia no tenían las trazas habituales del narcoterror. Pese a estas precisiones, las causas de su muerte no fueron aclaradas, algo que en Acapulco, la ciudad más violenta de México, mueve a todo tipo de sospechas.
    Los primeros peritajes arrojaron que algunos de los 60 cuerpos encontrados esta mañana en un crematorio abandonado en Acapulco son de mujeres y adolescentes. El macabro hallazgo se produjo a 200 kilómetros del lugar donde, en septiembre último, desaparecieron 43 estudiantes que participaban de una protesta.

    Según confiaron fuentes de la investigación a la agencia Ansa, algunos de los cuerpos son de mujeres y adolescentes. Los cadáveres fueron hallados en distintos niveles de descomposición. La denuncia fue realizada por vecinos que aseguraban sentir un olor fétido en la zona.


    La antigua joya del Pacífico, que en el recuerdo de muchos extranjeros aún suscita visiones hollywoodienses de brillantina y platino, es una ciudad estragada por el crimen, con la tercera tasa de homicidios más alta del mundo y donde las bandas de narcos libran una guerra brutal por el control del territorio. En sus calles, las matanzas son habituales; y la seguridad, escasa. Más de 2.000 policías municipales, cerca del 80%, mantienen una férrea huelga desde hace meses, tras negarse sospechosamente a pasar las pruebas de honestidad y los controles antidroga. Su ausencia se ha suplido con un combinado de Policía Federal, Ejército y Marina, pero el caos es tal que hasta unas pocas semanas más de un centenar de colegios han tenido sus puertas cerradas por inseguridad.
    En este ambiente hostil, el hallazgo de los cadáveres se inscribe como un capítulo más en la historia de la degradación de esta ciudad portuaria. Los cuerpos llevaban tiempo abandonados. Algunos estaban momificados, otros en descomposición. Muchos habían sido envueltos en sábanas blancas. Alguien había tomado la precaución de cubrir los restos de cal viva. El mal olor, sin embargo, pudo más y alertó a los vecinos. El crematorio, una construcción de una sola planta y de unos 70 metros cuadrados, había dejado de funcionar en 2009.
    Uno de los motivos de mayor sospecha era que los cadáveres correspondían a épocas muy diversas, hasta llegar a cuerpos relativamente recientes. Este hecho abonaba la hipótesis de que el lugar fuera utilizado para dejar ejecutados por las bandas. También se manejaba la posibilidad de que el crematorio hubiese sido empleado como depósito clandestino de alguna funeraria.
    Actualización
    Las autoridades dijeron haber iniciado una investigación previa "por la posible comisión de los delitos contra el respeto a los cadáveres o restos humanos y contra las normas de inhumación y exhumación; y atentado contra los muertos".
    Según el diario El Sur, el teléfono del negocio, llamado Cremaciones El Pacífico, estaba desconectado desde 2009.
    Antes de darse a conocer el comunicado, en una entrevista con el diario El Universal -uno de los más importantes del país- el fiscal de Guerrero, Miguel Ángel Godínez, dijo: "Estamos ante una clara violación a las leyes de sanidad (…), a lo mejor un posible fraude, porque es un crematorio abandonado; sin embargo no podríamos dar una certeza por el momento".
    También se informó que no existen indicios de la participación del crimen organizado en el caso.
    El hallazgo de cadáveres es habitual en Guerrero. Solo en 2014 se recuperaron más de 189 osamentas en el Estado sureño, 149 de ellas en Iguala, a solo 200 kilómetros de Acapulco. En gran parte de los casos, las identificaciones son imposibles debido a la práctica del narco de quemar los cuerpos hasta convertirlos en ceniza. La lentitud de los forenses es otra causa de la incapacidad para dar nombre a estos muertos. Un ejemplo de ello, lo dio el caso Iguala. En las primeras semanas de búsqueda se halló una fosa con 38 cuerpos que, en un principio, se atribuyeron a los normalistas. Luego se descartó, pero a día de hoy siguen sin haber sido identificados plenamente.

    Estas carencias engrosan la cifra de los desaparecidos, ese espectral reino al que pertenecen 23.000 personas en México y que constituyen una de las más terribles derivaciones de la guerra contra el narco.
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