lunes, 16 de febrero de 2015

Me dicen: "El más loco" la Historia del Capo que murió 2 veces y que publicaba libros PAGINA 4

  • lunes, 16 de febrero de 2015
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    El informe “Respuestas estadunidenses y mexicanas a las organizaciones mexicanas traficantes de drogas”, presentado al senado de Estados Unidos en mayo de 2011 sobre la situación de los cárteles en México, muestra un mapa en el que La Familia Michoacana es situada en Michoacán, Jalisco, Colima, Guanajuato, Guerrero, Querétaro y, vía una renovada alianza con el Cártel del Golfo, en Tamaulipas y Nuevo León.

    Además, las autoridades mexicanas observan su presencia en el Distrito Federal, el Estado de México y Chiapas.

    “Es una organización extremadamente violenta dedicada al tráfico de drogas”, enuncia el reporte estadunidense y compara sus prácticas con las del capo colombiano, en los80, Pablo Escobar, por el negocio de las drogas y la distribución de biblias y dinero a gente pobre, escuelas maltrechas y funcionarios públicos locales.

    El mismo documento recuerda la “significativa” presencia de los michoacanos en Estados Unidos en el mercado de las metanfetaminas, sustancias especialmente adictivas y nocivas.

    La lectura de la Biblia es, para las autoridades mexicanas, un símil entre los michoacanos y gánsteres italianos. La detención en 2006 del jefe de la Cosa Nostra, Bernardo Provenzano, arrojó el hallazgo de ejemplares de la Biblia con anotaciones y claves que, para el FBI, forman parte de un código con el que el padrino de Corleone mantendría comunicación con su mafia.

    EL TEMPLE TROPICAL

    Los Pensamientos de Nazario precedieron al código de conducta del cártel emergido de su interior, Los Caballeros Templarios. Se trata de un nuevo documento propagandístico repartido no sólo a los miembros de la organización, sino al menos entre civiles de Morelia, Apatzingán y Huetamo.

    “Esta lucha es por tu gente, por mi gente, por nosotros mismos y por nuestras futuras generaciones”, explica. Y advierte que la pertenencia a la organización es obligatoria de por vida.

    La regla fija su cumplimiento obligatorio para todos los integrantes de la “orden”, surgida el 8 de marzo de 2011 –meses después la supuesta muerte de Nazario– con “la misión principal” de “proteger a los habitantes y al territorio sagrado del estado libre, soberano y laico de Michoacán”.

    El documento está profusamente ilustrado con imágenes de caballeros medievales caracterizados con la cruz roja y patada estampada en el pecho.

    En el mismo documento está impreso el juramento de iniciación:

    “Juro delante de todos vivir y morir con honor.

    “Juro combatir la injusticia y socorrer a mi prójimo.

    “Juro, igual en el combate como en la paz, que ningún caballero será considerado por mí como enemigo.

    “Juro fidelidad al temple y esforzarme por perpetuarlo.

    “Juro respeto a los demás, veneración a las madres, protección a los niños o los ancianos, asistencia a los enfermos y a los necesitados.

    “Juro respetar la fe de otros y buscar más la verdad que la gloria, el honor que los honores.

    “Si por desgracia yo traicionara mi juramento ruego ser ejecutado por la orden como un traidor”.

    Sus miembros deben “luchar contra el materialismo, la injusticia y la tiranía en el mundo [...] Es deber de los caballeros prepararse y equiparse a sí mismos para la batalla y conseguir los objetivos de la orden [...] Los caballeros templarios entablaremos una batalla ideológica que nos reta para la defensa de los valores que sostiene una sociedad basada en la ética y construida a través de los siglos [...] La orden luchará contra el desmoronamiento de los valores morales y los elementos destructivos que prevalecen hoy en la sociedad humana”.

    Bajo la ilustración de un monje soldado se lee: “Juro y prometo combatir siempre en protección del oprimido, de la viuda y del huérfano”.

    La regla de los narcos de Michoacán estipula que sus “caballeros” deben conducirse con “humildad y ser los más honorables, los más nobles, los más corteses, los más honestos y los más caballerosos, como digno caballero del temple”.

    Y ningún templario, en la observancia de la norma, debería ofender de forma alguna a otra persona.

    “Ninguna mujer deberá temer nada de un templario, ni de sus palabras, ni de sus acciones. Ningún niño deberá padecer tampoco ese temor. Ningún hombre deberá temer a un templario.

    “En su conducta el templario evitará lo siguiente: ser brutal, emborracharse en forma ofensiva, ser inmoral, cobarde, mentir o tener intenciones maliciosas.

    “Para los Caballeros Templarios de Michoacán la disciplina es constante y la obediencia es siempre respetada: se va y se viene a la señal de quien posee autoridad”.

    El código de los Caballeros de Michoacán también conculca algunos comportamientos y obliga a otros.

    “Para todos los miembros de la orden queda estrictamente prohibido el uso de drogas o cualquier enervante [...] [Y] realizar secuestros con la finalidad de obtener dinero. Los jefes de la orden y su personal deben practicarse periódicamente la prueba antidoping e informar al Consejo los resultados de dichos exámenes.

    “Los caballeros templarios que tengan un cargo de jefe se comportarán de manera ejemplar, [deben] ser inteligentes, astutos, humildes, prudentes, eficaces, audaces y discretos”.

    La muerte también queda reglamentada.

    “Para hacer uso de la fuerza letal se requiere autorización del consejo [...] Cuando un caballero cometa una falta contra un miembro del consejo y viole el voto de silencio de los Caballeros se le castigará con la pena capital.

    “Ningún elemento debe matar por gusto o matar por dinero, cuando se tome esta decisión debe investigarse previamente y si existen razones suficientes entonces sí proceder [...] Aquel caballero que traicione a los templarios será castigado con la pena máxima y además se le decomisarán sus propiedades, sus familiares correrán la misma suerte”.

    Una última viñeta muestra a otro hombre con yelmo, armadura, capa y espada: “Yo consiento, si falto a mi palabra de honor, ser ejecutado por las armas de los buenos compañeros o ser devorado por las bestias salvajes del bosque”.

    ¿Es cierta esta apología que los Caballeros Templarios hacen de sí mismos respecto de la protección al pobre?

    Las guardias comunitarias surgieron en Michoacán cuando Los Templarios dejaron de extorsionar a las grandes empresas y terratenientes y comenzaron a exigir cuotas a pequeños comerciantes y campesinos, a quienes los sicarios reclamaban cuotas de 40 pesos por cada caja de limón cosechado, lo que imponía al trabajador ocuparse prácticamente sólo para cubrir el “impuesto”.

    Era demasiado. Como si, repentinamente, Robin Hood se comportara como el Sherif de Nottingham.

    Entonces la gente se armó y avanzó municipio por municipio y aquello pareció el momento previo de una guerra civil.

    El gobierno logró el control de la situación y, sin buscar la sanción de los gobernantes de Michoacán que hicieron posible el surgimiento y expansión del cártel, continuó la estrategia de detener a los líderes del crimen organizado.

    En una de esas acciones policíacas a cargo de la Marina fue que Nazario habría muerto en la Tierra Caliente por segunda vez.
    **************

    Las semejanzas entre unos y otros Templarios. Aquellos, los de casi mil años atrás, se erigieron en la justificación de proteger a los peregrinos en ruta a Jerusalén, aquejados por salteadores que los sometían a toda clase de vejaciones. (Los Templarios, Regine Pernaud, Ed. Siruela).

    Los presentes pretenden constituirse como protectores de su pueblo, ser hombres dispuestos a defender a los suyos de secuestradores, extorsionadores, violadores y vendedores de droga.

    Los guerreros de Jerusalén mantuvieron relaciones estrechas con grupos sarracenos que les valieron cuestionamientos sobre la lealtad al principio de su constitución. Uno de esos acercamientos fue con la secta herética musulmana de Los Asesinos –etimológicamente fumadores de hachís–, orden secreta y fanática, persecutora de cruzados.

    Los narcotraficantes de la Tierra Caliente surgieron de una partida de sembradores de marihuana que luego se subordinó al Cártel del Golfo, también como asesinos a su servicio. Ahí mantuvieron alianza de facto con el otro grupo más violento de México, Los Zetas. De ellos pudieron adquirir la práctica de la decapitación como medio propagandístico e intimidación y que, a su vez, los Zetas asimilaron de los Kaibiles, grupo de élite de la milicia guatemalteca.

    En la pintura medieval “Los cruzados catapultan cabezas cortadas de los enemigos a una ciudad sitiada” un grupo de cruzados colocan las testas de unos musulmanes en las canastas de unas catapultas de un lado de una muralla. La imagen muestra el momento en que los cristianos se preparan a lanzar despojos de sus enemigos.

    Resulta inevitable comparar la escena con la reproducida por los narcotraficantes michoacanos con el cercenamiento de las cabezas de zetas o templarios desleales.

    En 1291, tras la pérdida definitiva de los reinos latino-cristianos en medio oriente y en el destierro europeo, la orden original perdió su propósito existencial. Los reyes miraron con recelo sus riquezas acumuladas, el apoyo social ganado y su autonomía política, especialmente en el país de origen de sus fundadores, Francia.

    Su monarca, Felipe, El Hermoso, fraguó un plan de la mano del inquisidor general y logró enjuiciarlos por nigromancia, herejía, sodomía, crímenes de lesa majestad y traición. La orden sería disuelta y su último maestre, Jacobo de Molay, quemado en la hoguera.

    La tradición esotérica surgida alrededor del Temple relaciona los arcanos del tarot con las figuras de sus dirigentes. El último, De Molay, es correspondiente con la carta de El Loco.

    Ningún grupo del crimen organizado, histórico o emergente, fue combatido con mayor voluntad política por el Presidente Felipe Calderón –originario de Michoacán– que el de los michoacanos.

    La guerra instaurada durante su sexenio contra el crimen organizado dejó saldo de una treintena de alcaldes, jefes policiacos locales y funcionarios estatales del primer nivel del anterior gobierno perredista de Michoacán detenidos y acusados por el gobierno federal de estar dentro de la nómina de la Familia Michoacana, de tener las manos untadas directamente por El Más Loco, cuyo socio, Servando Martínez, La Tuta, es compadre de un medio hermano del exgobernador perredista Leonel Godoy.

    AL PRI LO QUE ES DEL PRI

    Una calurosa tarde del mes de mayo de 2013, El Chayo ordenó la presentación en Apatzingán de los presidentes municipales, regidores y empresarios de la región de Tierra Caliente. Acudió la dirigencia del cártel: Enrique, Quique, Plancarte, La Tuta, El Tena, El Chicano y El Toro, éste último acusado del rapto y embarazo de 26 menores de edad y detenido.

    Testigos presenciales aseguran en entrevista que esa tarde El Chayo advirtió en tono molesto a políticos y empresarios que la enfermedad hepática del gobernador Fausto Vallejo no sería razón suficiente para que los políticos beneficiarios del retorno del PRI al gobierno de Michoacán, luego de dos sexenios perredistas, no le pagaran los 2 mil millones de pesos aportados a las aspiraciones priistas.
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