"Memorias de un Capo" Miguel Ángel Félix Gallardo PAGINA 5

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EL CAREO
El juez noveno resolvió que no era posible asegurar los bienes porque no eran producto de algún ilícito, igual el magistrado los volvió a poner otra vez con otro pedimento, pasó más de una década. El que era el ministerio público en mi proceso se convirtió en juez y me sentenció a la pena máxima, no me dio audiencia de vista y decomisó todo, nunca la Procuraduría puso físicamente las armas ni droga pues las armas sólo se pusieron para la foto, los agentes que las prestaron las volvieron a recoger después de las fotos, metí petición de que el juez tuviera a la vista armas y droga, la pgr contestaba con evasivas, mi derecho a verlas fue pisoteado.

En mi careo con Calderoni y pandilla frente a los reporteros (uno de ellos de la revista Proceso) le dije a Guillermo: “Tú no me agarraste nada” y él asintió con la cabeza a todas las preguntas y observaciones que le hice delante del juez. Él decía: “No me acuerdo”. La mayor parte de mis aprehensores en careos dijeron: “No le decomisamos nada” (ver careo con Cipriano Martínez Novoa y Salvado Vidal y otros).

En ese careo en el juzgado noveno las preguntas de mi abogado Federico Livas Vera, Calderoni no pudo contestar sobre tiempo, lugar y modo sobre los decomisos en mi detención y se molestó con mi abogado, incluso lo amenazó y el juez acentó la amenaza igual, regañó a los reporteros, el careo quedó a mi favor (ver periódicos del día siguiente donde incluso comentaron lo de la amenaza).

AMADO CARRILLO
Meses antes Calderoni fue a verme al reclusorio y no quise recibirlo, quería que tuviéramos una entrevista. El Comandante del reclusorio era Raúl Patiño quien también me pidió lo mismo, luego un domingo mandó a mi coacusado Gregorio Corzo Marín al módulo de alta seguridad y de nueva cuenta me negué. El interno Gilberto Ontiveros, “El Greñas”, a quien también Calderoni había traicionado, llegó a una sala de dicho módulo con Amado Carrillo Fuentes, Raúl y José Luis Patiño, Carso Marin y Calderoni, Amado Carrillo me pidió que bajara de mi celda a la sala de visita donde se encontraban y que por favor atendiera a Calderoni, no le pude negar el favor porque éramos buenos amigos, bajé y el comandante Patiño nos prestó una íntima para que habláramos y le dije a Calderoni: “Qué quieres traidor”, y me contestó: “Quiero tu amistad, mira, sé que te visita ‘La Güera’, esposa de Carlos Aguilar Garza, ella fue mi amante y me sabe muchas cosas, tiene fotos y cintas que me comprometen y me ha visto aquí con todos, temo lo publique, ella tiene mucha amistad con la dea, no le platiques lo mío, yo te ayudo en lo que me pidas”. “Mira —le dije—, ella viene a ver a su compadre Corso, mi coacusado y de paso convive conmigo y anda con mi abogado Livas, yo no le he hablado de ti, sólo te digo que eres un traidor, cobarde y te recibí por Amado Carrillo, tú y Coello me dejaron en la ruina, mi familia vive en casa rentada, tengo un hijo grave que necesita operación en Estados Unidos y no tengo con qué pagarla”.

Me preguntó cuánto me costaba la operación y le dije que de 200 a 300 mil dólares y me dijo: “Te los presto y te voy ayudar a que te devuelvan las casas de tu familia, mamá y hermanos, mándame a tu abogado con las escrituras, hablaré con Coello, la llevo bien con él y con todos, pondré a Luis Soto Silva de director de Intercepción, estaré en Cancún, en toda la frontera sur la dea pondrá aviones con radares, cuando los mande a revisión mecánica dejaré pasar a mis amigos, yo estoy de acuerdo con mis superiores y si quieres te puedo servir desde ahí, tú me dices”. Yo le contesté: “Estoy preso y no quiero involucrarme en nada”. Nos despedimos, me dejó una pluma Mont Blanc de referencia para que la llevara el Lic. Livas para la devolución de las casas. Como yo sabía que lo que él quería era ganar tiempo no mandé a nadie. A “la Güera”, esposa de Garza la mataron al salir del hospital Ángeles, la levantaron y apareció por el lado de Cuernavaca, él siguió yendo al reclusorio con Amado y otros, a veces lo acompañaba Rafael Aguilar Guajardo y otros que no mencionaré, mis amigos me dijeron: “Cuídate, te quiere matar Memo”.

LOS VIOLADORES DEL SUR
Al poco tiempo Calderoni empezó a desa-parecerme amigos y familiares, casos como las ejecuciones de Sánchez Duarte y acompañantes. En una ocasión la Judicial del Distrito Federal trató de detener a elementos de Calderoni que andaban con maleantes, éstos se metieron al edificio de la federal y ya no los pudieron detener, motivo por el que cambiaron de procurador y se nombró al procurador del Distrito, Lic. Morales Lechuga, en ese tiempo se le adjudicaron 19 violaciones sexuales a escoltas de Coello a quienes en ese entonces la prensa bautizó como “los violadores del sur”, fueron tanto los atropellos que hicieron que llegó a oídos de la Presidencia y todos fueron removidos, hasta Coello pasó a la Procuraduría del Consumidor, Calderoni comisionado a San Antonio, Texas y a la llegada de Lic. Jorge Carpizo, despedido y con proceso.

Cuando agentes federales secuestraron y ejecutaron a mis abogados, hermanos, sobrinos, velador, etc., Carpizo había prometido aclarar el caso pero no lo hizo. De dicho y bárbaro asesinato llevó la investigación el comandante Luis Manuel Palafox, quien dio con lo robado de la casa de mi madre y fue al reclusorio a interrogarme y le dije: “Tú sabes que ése es jale policiaco, a mí para qué me preguntas cosas, yo estoy preso y también incomunicado, lo único que sé es que eran agentes de tu corporación”.

Posteriormente el mpf Marcelo Vega con su equipo me mostraron la Suburban de los ejecutores, una de ellas color vino, molduras negras color mate, era la misma que le decomisaron al colombiano Javier Pardo Cardona. Ésa y otras dos fueron vistas por la familia de los deudos cuando fueron a Iguala a reclamar los cuerpos, estaban en las oficinas de la pgr, en ese lugar los familiares de los ejecutados iban a hacer la denuncia, entre ellos mi hermana Gloria, quien pidió identificar a varios de los que catearon la casa de mi madre llevándose a un menor que subía a la silla de ruedas a mi madre. Cuando se iba presentar la denuncia fueron amenazados y no la hicieron, a mí me cambiaron del Reclusorio Sur a Almoloya y vino un mp a insinuarme que me callara o correrían peligro mis hijos a quienes mandé a estudiar a Canadá, a los años los regresé porque ya no tuve dinero para la mensualidad en el extranjero, pues todas mis propiedades las tenía la gente que puso Coello. Hasta la fecha mi familia vive en casa de renta, ya no tengo con qué pagar abogados, además mis procesos son consignas, de nada sirve defenderme.
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"Memorias de un Capo" Miguel Ángel Félix Gallardo PAGINA 5 "Memorias de un Capo" Miguel Ángel Félix Gallardo PAGINA 5 Reviewed by Redacción on febrero 08, 2015 Rating: 5

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