domingo, 8 de febrero de 2015

"Memorias de un Capo" Miguel Ángel Félix Gallardo PAGINA 2

  • domingo, 8 de febrero de 2015
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    Según Froylán Enciso, autor del capítulo sobre narcotráfico de Una Historia Contemporánea de México (Oceáno, 2009), que resume muy bien todo lo que hasta ahora se sabe públicamente de Miguel Ángel Félix Gallardo, el sinaloense formó una de las más grandes organizaciones de narcotráfico en México, gracias a la ayuda de funcionarios gubernamentales. Su acenso y declive coincide con uno de los periodos más complejos en la historia del narcotráfico, cuando Estados Unidos inició su lucha contra las drogas, y México se consolida como un lugar de tránsito de la cocaína.

    Nacido el ocho de enero de 1946, Félix Gallardo fue policía judicial a los 17 años y quedó asignado como escolta del entonces Gobernador de Sinaloa, Leopoldo Sánchez Celis. El traficante de heroína Eduardo Lalo Fernández lo inició entonces en el negocio. En 1971 se giró la primera orden de aprehensión por delitos contra la salud. Fue la primera de las 15 que se giraron en su contra. En 1977, decidió trasladarse a Guadalajara por un endurecimiento de las autoridades en su contra. En ese mismo año las autoridades, que interceptaron una nave de su propiedad en Tijuana, lo acusaron de ser dueño de un cargamento que contenía 100 kilos de cocaína y 10 de heroína. En 1981, Félix Gallardo fue a rendir declaración sobre el caso ante un juez de Baja California, y fue absuelto de los cargos.
    Félix Gallardo fue accionista de Banca Somex, donde hacía transferencias millonarias de dinero. Según una filtración de la DEA, mandaba  recursos desde Guadalajara a San Diego, y de ahí a Perú para pagar cocaína. En 1985 una cuenta suya y otra de un lugarteniente radicadas en El Paso y Laredo, Texas, fueron congeladas porque se usaban para el lavado de dinero. Sumaban ocho millones de dólares.

    A finales de los ochenta, Carlos Salinas de Gortari sabía que la sombra del fraude electoral lo obligaba a ganar la legitimidad necesaria para gobernar. “El tema del narcotráfico fue importante en ese aspecto”, escribe Enciso. “En los primero años de su gobierno hizo golpes espectaculares contra líderes sindicales y policías corruptos, así como del mayor narcotraficante del sexenio de De la Madrid, el que manejaba el flujo de cocaína, el que se ganó el respeto de sus colegas, el que los funcionarios de la DEA catalogaban hasta de elegante: Miguel Ángel Félix Gallardo”.
    Durante los años siguientes a la detención del “Jefe de jefes” en Guadalajara, el 8 de abril de 1989, surgieron los cárteles de la droga que a la fecha protagonizan una enredada guerra entre sí y contra las corporaciones del Estado, la cual ha dejado más de 60 mil ejecuciones tan sólo durante el sexenio de Felipe Calderón.

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    “¡Los amos del narcoterror!”, parece gritar el cabezal de la portada de la revista Alarde policiaco, en su edición especial de abril de 1989, con motivo de la captura de Félix Gallardo. Rodeando el titular escrito con letras amarillas, aparecen fotografías del hondureño Ramón Mata Ballesteros, Rafael Caro Quintero, Juan José Esparragoza “El Azul” y del propio Miguel Félix Gallardo. En la portada se deja ver también un optimismo equivocado: “Totalmente exterminado quedó el narcotráfico al ser capturado el zar de la cocaína, Miguel Angel Félix Gallardo, quien ya se encuentra tras las rejas y haciéndole compañía a otros capos”.

    El 9 de abril, un día después de la detención del “Jefe de jefes”, la PGR emite el siguiente boletín: “La Procuraduría General de la República, a través de la Policía Judicial Federal, logró en un operativo relámpago realizado ayer por la tarde en Guadalajara, Jal., la captura del narcotraficante Miguel Ángel Félix Gallardo, considerado el traficante de drogas número uno a nivel internacional. Félix Gallardo fue detenido como resultado de una investigación iniciada hace tres meses por judiciales federales, en la casa ubicada en la calle Cosmos 2718, colonia Jardines del Bosque de la ciudad de Guadalajara. Por lo sorpresivo del operativo, Félix Gallardo fue aprehendido sin que opusiera resistencia, a pesar de que tenía en su poder varias armas de grueso calibre. Es importante destacar que durante esta acción no se registró ningún disparo de arma de fuego.  Miguel Ángel Félix Gallardo, de 43 años de edad, originario de Culiacán, Sinaloa, inicia su carrera delictiva desde el año de 1971, fecha en que se gira la primera orden de aprehensión en su contra por delitos contra la salud. Durante los últimos años, Félix Gallardo se convirtió en el narcotraficante más buscado tanto a nivel nacional como internacional, pues varios países también giraron órdenes de aprehensión en su contra por el mismo delito. Asimismo, se convirtió en parte importante del bajo mundo del narcotráfico, porque llegó a controlar la siembra, cultivo, cosecha y tráfico de enervantes. Con la captura de este peligroso delincuente, buscado durante los últimos nueve años, se reafirma la voluntad política del Presidente de la República, licenciado Carlos Salinas de Gortari de combatir hasta sus últimas consecuencias este cáncer social y de que la PGR trabaje intensamente en esta guerra por el bienestar de los mexicanos”.

    Javier Coello Trejo, el fiscal que capturó a “El jefe de Jefes”, aseguró en una entrevista periodística que brindó en 1989, que Félix Gallardo era un hombre inteligente. “No te puedes imaginar cuánta inteligencia natural tiene. Estudió hasta el tercero de secundaria, pero en 20 años dedicados al narcotráfico se arregló para controlar todas las bandas de narcos... es una persona seca, no es malhablado, no es grosero, habla muy directo, y es una persona muy extraña, porque es muy católico, incluso, por medio de otras personas ha donado dinero a la iglesia”.
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    Teodoro Bello, el compositor de “Jefe de jefes”, reconoció a principios de 2009 en una entrevista con El Universal que había escrito canciones inspiradas en Amado Carrillo, Rafael Caro Quintero y Miguel Ángel Félix Gallardo. “Pero son gentes que las detuvieron (sic) y son corridos de cosas que la gente ya sabe, de lo mismo que escribe la prensa”, aclaraba. Preocupado por la ola de violencia desatada hoy en día en el país, Bello aprovechaba la entrevista para recomendar a los noveles compositores que los corridos de ahora deberían ser bien narrados y no deberían vanagloriar ni menospreciar a nadie en particular.

    Cuestionado por el reportero sobre la aparición de un corrido en honor de Santiago Meza, el sujeto que disolvió en Tijuana más de 200 cadáveres humanos en ácido y se ganó el apodo de “El Pozolero”, Bello respondió: “Hay autores que se cuelgan del momento para ganarse un dinerito y hacerse publicidad con el boom, pero son corridos que se van. Yo me voy a morir un día y oirán ‘El Jefe de jefes’ y otras, porque son canciones que nacen para quedarse”.
    En la penumbra de la cárcel del Altiplano, Félix Gallardo escribe. “El Jefe de jefes” tampoco quiere que lo olviden.
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