martes, 10 de febrero de 2015

Pandilla de adolescentes de Secundaria matan y entierran a estudiante en Ciudad Juarez

  • martes, 10 de febrero de 2015
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    Irving Reyes DEP
    Ciudad Juarez, Chihuahua,-NARCOVIOLENCIA-Haber sido “el nuevo de la escuela” y a los pocos días convertirse en uno de los chicos más populares, llevó a la muerte a Irving Reyes González de 14 años, por la envidia que generó esto a un grupo de jóvenes de la secundaria a la que acudía.

    Invadidos por los celos y más aún al enterarse de que el menor comenzaba un romance con la novia de uno de ellos, hicieron un plan siniestro para que asistiera a una reunión donde ya habían acordado matarlo y enterrarlo en el patio de una casa abandonada de la colonia Postal.

    A través de la red social Facebook lo invitaron a convivir en la casa de Óscar alias ‘El Chichilla’, por lo que al llegar comenzaron a platicar con la víctima y de pronto este menor comenzó a reclamarle por qué andaba “saliendo” con su chica.

    Y fue entonces cuando dijo a su invitado que fueran a aclarar eso a una casa adjunta que se encuentra abandonada, y al llegar a ese lugar de a lado le golpeó la cabeza con una piedra, enseguida sus cómplices lo acuchillaron.

    Por último lo asfixiaron para luego enterrarlo en ese predio… esto sucedió el pasado viernes cuando su familia comenzó a buscarlo desesperadamente.            

    La noche de ayer, el padre de ‘El Chichilla’, tras convencer a su hijo de que confesara el crimen, fue y lo entregó a un canal de televisión local donde fue arrestado por agentes de la Fiscalía general del Estado (FGE).          

    El crimen se cometió en una casa de la esquina entre las calles Helio y María Martínez, donde agentes ministeriales encontraron el cadáver sepultado.

    La víctima fue ahorcada con una manguera de las que abastecen de agua los aires acondicionados, le dieron puñaladas en el pecho y abdomen, pero también presenta cortadas en los brazos, lo que demuestra que intentó defenderse.    

    Tras una desesperante búsqueda, el domingo por la noche sus padres fueron enterados que su hijo Irving fue asesinado y su cuerpo enterrado en el patio de la vivienda marcada con el 563 de la calle Helio, por una pandilla de supuestos estudiantes desertores que se hacen llamar ‘Los Ninis’.

    Asistían a la secundaria Altavista, y el cadáver lo envolvieron en un cobertor “San Marcos” de color guinda con crema y dibujos de venados en ambos lados.

    Autoridades policiacas, hasta esta mañana aseguraron que de momento sólo se encuentra bajo arresto el adolescente apodado ‘El Chichilla’.

    Los Antecedentes

    Recargada en la pared, la madre se abraza a sí misma mientras observa a lo lejos el movimiento de los peritos especializados en la escena del crimen. Sostenido en los barrotes del enrejado de la casa de la esquina entre las calles Helio y María Martínez, el padre llora.

    Ambos fueron enterados que su hijo Irving Reyes González, de 14 años, fue asesinado y su cuerpo enterrado de manera clandestina en el patio de la vivienda marcada con el 563 de la calle Helio, en la colonia Postal, por una pandilla de supuestos estudiantes desertores.

    El menor fue reportado como ausente ante la Fiscalía General del Estado (FGE) en la Zona Norte desde los primeros minutos del sábado, después de que no regresó a la casa tras asistir a la Secundaria Federal número 2 “Altavista”.

    A las 6 de la tarde del domingo los agentes ubicaron en la fosa clandestina el cuerpo del estudiante que dos semanas atrás ingresó a la secundaria, luego de permanecer varios años en la ciudad de Chihuahua.

    “Yo sólo pido justicia para mi hijo”, dice la madre, quien atribuye el crimen a los integrantes de la pandilla “Florencia”.

    Julio Castañeda, vocero de la Fiscalía informó que la causa de muerte fue “shock hipovolémico consecutivo a heridas por arma blanca”. El menor presentó como huellas externas de violencia lesiones en el pecho y el abdomen.

    El cadáver estaba envuelto en un cobertor “San Marcos” color guinda con crema y dibujos de venados en ambos lados. Estaba enterrado a una profundidad de casi un metro en la orilla del patio de la casa que ayer ya se encontraba abandonada por sus moradores.

    Los peritos realizaron la búsqueda de los restos desde la tarde del domingo, sin embargo, debido a que estaba oscuro y carecen de equipo de energía eléctrica para operar de noche postergaron las excavaciones para hoy lunes, por lo que a las 9:30 horas se había confirmado por parte de los peritos el hallazgo del cuerpo y su exhumación.

    A las 10 horas, las madres de familia de la Escuela Secundaria “Altavista” ya tenían conocimiento del asesinato del estudiante y manifestaban su inquietud en torno al problema de pandillas que padecen los estudiantes del plantel, pues la principal hipótesis del crimen del menor es el resultado de la impunidad que gozan los integrantes de la pandilla “Florencia” que domina el barrio, denunciaron.

    Ayer El Diario de Juarez solicitó una entrevista con el director del plantel educativo, pero éste se argumentó que tenía juntas y reuniones de trabajo y estaría ocupado todo el día.

    Los estudiantes tuvieron sus clases normales y la Banda de Guerra tuvo ensayo general de manera normal, con todo y alumnos sancionados.

    Varias madres expusieron que la pandilla “Florencia” es integrada por ex alumnos de la escuela a los que padres y maestros nunca lograron controlar y optaron por expulsarlos del plantel para evitar mayores problemas.

    La madre de Irving Reyes dijo que su hijo recién les había comentado que ‘los florencios’ le querían pegar porque una compañera de la escuela le habló y lo visitó en su casa, lo que enojó al novio de la menor, quien es integrante de la pandilla.

    Aunque a Irving lo llevaban y recogían en la escuela, ya que tenía pocos días de haber ingresado al plantel, el viernes no pudieron pasar por él y fue cuando desapareció.

    La madre dijo que al revisar el teléfono celular de su hijo descubrieron que recibió amenazas vía telefónica y a través de las redes sociales.

    Tenía 2 semanas en la Altavista

    A unos cuentos metros de la fosa clandestina, Blanca Estela González Puebla habla sobre la desaparición de su hijo.

    Relata que Irving estudiaba en Chihuahua donde vivía con una tía y después de pasar Navidad aquí decidió quedarse en Juárez, por lo que los padres lo inscribieron en la secundaria “Altavista”.

    “Apenas iba a cumplir dos semanas, mi hijo no tenía muchas amistades, él no tenía ni libros, sólo llevaba los cuadernos en su mochila. Ese día mi hija no pudo pasar por él, porque lo llevábamos y lo traíamos y ese día él dijo que se regresaba a pie”, dice la madre de familia.

    Después se supo que lo invitaron a una fiesta donde después encontró la muerte.

    “Mi hijo sí tuvo amenazas de muerte, lo amenazaron tres chavalitos de la pandilla ‘La Florencia’. Él me dijo: ‘sabe qué amá, me quieren pegar los florencios’, yo le dije y por qué y él sólo me dijo que ‘los florencios’, que ellos le querían pegar”, explica.

    “Mi hijo me afirmó que él podía con el problema y lo iba a resolver. Era un niño muy alegre, bromista, nunca me faltó a la casa y si salía me avisaba, por eso era la incertidumbre de que el viernes no me hablaba”, dice.

    Debido a que está prohibido llevar teléfonos celulares a la escuela, el menor no portaba su teléfono. Fue precisamente este aparato el que proporcionó a los investigadores datos suficientes para lograr ubicar el cuerpo, ya que el menor recibió varios mensajes que ahora son parte de la evidencia.  

    “Cuando mi hijo no llegó, me fui a buscarlo a los hospitales, pensé que si me lo habían golpeado estaría en algún hospital… nunca me imaginé que me lo hubieran matado con tanta saña, no entiendo por qué, era un niño”, dijo con llanto.

    Los compañeros de Irving acudieron con la madre y ella poco a poco empezó a sacarles información, también llegó a su casa uno de los menores involucrados en la muerte de su hijo.

    “El muchachito dijo que sí lo habían hecho, él dijo que él no quería hacerlo, pero todos sus compañeros se acercaron a decirme poquito a poquito que no confiara en ese muchacho, que no era su amigo”, dijo.

    “La niña no tiene importancia, lo que me importa es que me entreguen a mi niño nomás. Fue un problema entre estudiantes. Me dijeron que la casa está abandonada, que a lo mejor los chavalillos la usaban para fiestas y lo enterraron ahí”, relató.

    “Me dicen que mi hijo visitó a una niña y que esa niña también buscaba a mi hijo pero tenía novio y eso fue todo, por una niña me lo mataron… Hay Dios Mío… Yo nada más quiero que se haga justicia, que los agarren, que paguen por lo que le hicieron a mi hijo”, clama la madre. (Luz del Carmen Sosa/El Diario de Juarez)

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