jueves, 12 de marzo de 2015

Como llegaron Los Zetas a Monterrey parte 2

  • jueves, 12 de marzo de 2015
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    ¿Cuántos zetas Hay?
    Los Zetas están divididos en unidades. Cada unidad es responsable de un área geográfica específica. En Monterrey, estas áreas geográficas estás relacionadas con los municipios, aunque los límites no siempre corresponden exactamente. (Cuando hablo sobre Monterrey o la zona, estoy hablando sobre el área “metropolitana de Monterrey”, la cual, según la definió la agencia de estadística gubernamental INEGI, incluye los municipios de Apodaca, García, General Escobedo, Guadalupe, Juárez, Monterrey, San Nicolás de los Garza, San Pedro Garza García, Santa Catarina, y Santiago.) por ejemplo, habría una unidad para nueve de los diez municipios que conforman el área metropolitana de Monterrey, con San Pedro Garza García siendo la excepción, ya que es territorio de los aliados de los Zetas: la Organización de los Beltrán Leyva.

    El tamaño de las unidades depende del tamaño del área, pero según los agentes del orden internacionales y locales, las unidades tienden a tener entre 50 y 60 soldados principales. Éstas se dividen en “estacas,” o células, en homenaje a los orígenes militares de los Zetas. Éstas células son lo suficientemente pequeñas para ser transportadas en vehículos, es decir, cinco o seis hombres por columna móvil.

    Hace un año, podríamos haber multiplicado este número por nueve municipios, y la estimación de los soldados de los Zetas podrían haber sido cerca de 500 en la zona. Sin embargo, los Zetas han perdido terreno en los últimos meses. Incluso antes de la muerte de su máximo líder, Heriberto Lazcano, en octubre de 2012, los Zetas estaban teniendo dificultades para mantener el control, debido a los constantes ataques por parte de sus antiguos jefes, el Cartel del Golfo y su nuevo aliado, el Cartel de Sinaloa.

    La muerte de Lazcano puede acelerar este deterioro más rápido. Lazcano fue una figura mítica que parecía sostener esta organización unida. Lo que es más, los Zetas ya estaban mostrando señales de desgaste en las fronteras. Si suponemos que todavía hay comando y control de los Zetas en Monterrey, ellos tendrían cerca de 300 combatientes en por lo menos seis municipios, principalmente en la parte norte de la ciudad.

    Estos soldados han reclutado a miembros de pandillas locales para trabajar con ellos. El número de miembros de pandillas, que colaboran con los Zetas, es mucho más difícil de calcular. Un miembro de las fuerzas de seguridad de Monterrey lo desglosó para Narcoviolencia por “colonias,” o vecindarios. Él estimó 10 hombres por colonia, y dijo que sólo contando los barrios más pobres, significa que hay cerca de 2.000 colaboradores. Si él agrega otras colonias marginales, el estimado llega a estar cerca de los 3.000.

    Esto no significa, sin embargo, que haya entre 3.000 y 4.000 “Zetas” en Monterrey. No todas las pandillas trabajan para los Zetas y no todos los que lo hacen son Zetas. Son lo que a los locales les gusta llamarlos “Zetillas”. Su principal trabajo es ser “halcones”, los centinelas de la organización. Pero ellos también recolectan las cuotas de extorsión y manejan los centros de distribución en los barrios. Pueden ser llamados para realizar otros trabajos como bloquear carreteras, distraer a las fuerzas militares, vigilar refugios, o asesinar a un rival. Pero el alto número de colaboradores de pandillas es un reflejo de su bajo estatus dentro de la organización. Con pocas excepciones, son, para ser franco, prescindibles fáciles de sustituir.

    La parte de la estructura que no es prescindible, sin embargo, es la policía. Como todas las organizaciones criminales en el mundo, los Zetas cuentan con la policía. En el sentido más amplio, la policía cubre a los Zetas: ellos se aseguran de que los Zetas puedan operar en el área geográfica bajo su jurisdicción, de ahí la tendencia de los Zetas de asignar una célula a un municipio específico.

    Concretamente, la policía tiene muchos trabajos. Pueden limpiar un área de rivales y llenar un área con policías amigables. Pueden tener o acompañar bienes ilegales. Pueden incautar los bienes de las organizaciones rivales; pueden liberar los bienes de los Zetas que habían sido incautados y estaban en custodia. Pueden proporcionar armas y municiones. Pueden boicotear una investigación contra los Zetas, o impulsar una investigación contra algún enemigo. Y pueden alertar a la organización de los movimientos de las fuerzas de seguridad, el posicionamiento y la estrategia.

    Esta red de cobertura y de apoyo logístico está distribuida principalmente entre las múltiples agencias de policía en la zona. En Monterrey, hay policía municipal y estatal. Pero también hay policía de tránsito, la cual proporciona respaldo e inteligencia crucial sobre el movimiento de los convoyes militares y la policía federal.

    Es difícil saber cuántos policías trabajan con los Zetas. El gobierno ha pasado por numerosas purgas, expulsando a más de 4.000 policías en el estado de Nuevo León, la gran mayoría en Monterrey, aunque la infiltración sigue siendo un problema. A principios de enero del 2012, el ejército arrestó a 106 policías de Monterrey. Sin embargo, estas amplias redadas no siempre significan que todos los policías hayan sido, o sean, colaboradores de los Zetas. Lo que es más, la participación de individuos dentro de la policía varía. Algunos están profundamente arraigados a la estructura de los Zetas. Otros tienen funciones limitadas o simplemente guardan silencio sobre quién es quién y sobre sus actividades. Y a menudo, es tan importante el control de varias posiciones clave dentro de la policía, como lo son los números.

    Por último, está la infraestructura logística de los Zetas para considerar: las personas que arreglan autos para ellos, manejan su dinero en los bancos, les encuentran sus refugios, les consiguen identificaciones falsas, les compran armas o roban autos para ellos. En Colombia, el cálculo es que por cada guerrillero en el terreno, hay tres que proporcionan apoyo logístico de este tipo. Pero este cálculo es difícil de aplicar a los Zetas. Son un grupo de base urbana. Partes de su estructura operacional manejan algunos de estos trabajos para ellos, por lo que reduce el número necesario para la logística. En total, los Zetas parecen tener una necesidad limitada de un enorme equipo de apoyo logístico.

    En resumen, la estructura de los Zetas en Monterrey es grande, pero está hecha de capas. Cada capa tiene un nivel diferente de integración en el grupo. Hablando sólo de los principales miembros, los Zetas tienen cerca de 300 hombres en el área metropolitana de Monterrey, sin incluir a la policía que desempeña un papel activo en la parte operativa. Los miembros de pandillass son miles, y si bien esto es una tremenda fuente de crimen y de caos para la ciudad, estos no son miembros centrales del grupo. Como es cada vez más evidente, los miembros del grupo cuentan con menos entrenamiento. Por último, tenemos una red logística que no es Zeta pero que es contratada por el grupo para tareas específicas. Los Zetas, entonces, tienen una infraestructura que incluye cerca de 4.000 personas. Y la manera en la que mantienen esta organización federal unida es el resultado directo de su modelo criminal de extraer todo lo posible de la economía de esta ciudad.

    Valor del Mercado Ilegal de Monterrey
    Los Zetas no son como cualquier otra gran organización criminal en México. Primero son sicarios, y después son empresarios. Su bienestar económico es dependiente de su capacidad para ejercer poder militar sobre el mercado. Están menos interesados en controlar las cadenas de distribución y más en controlar el territorio en el cual se lleva a cabo el negocio. En estas áreas, han establecido un monopolio del poder y cobran “piso” o alquiler, a la actividad local de nacrotráfico, la piratería, contrabando, prostitución y otras actividades criminales. También roban, extorsionan los negocios legítimos, y secuestran.

    El mercado local de drogas ha estado creciendo en los últimos 20 años en México, pero su aumento se ha pronunciado en años recientes. El consumo de marihuana, la droga más popular después del alcohol, y la cocaína han ido en constante aumento. En México, el consumo de la cocaína se duplicó entre 2002 y 2008, según el último estudio realizado por el Consejo Nacional Contra las Adicciones del gobierno. Los que dijeron que habían consumido cocaína, 2.4 por ciento, son aproximadamente la mitad de lo que es en Estados Unidos. Una cuarta parte de aquellos que consumen cocaína dijeron que también estaban consumiendo crack. Las mujeres entre los 12 y 25 años consumen más cocaína, crack y metanfetaminas que otros grupos de edad, señaló el informe.

    La “prevalencia” del consumo de cocaína, 0.4 por ciento, está a la par con el promedio mundial, según la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (ONUDD), y, como estado, Nuevo León se encuentra en entre los de menor consumo de drogas. Pero como municipio, Monterrey se encuentra entre los más altos del país. En una encuesta de 2005 realizada por el consejo – la cual se enfoca en el consumo en Tijuana, Ciudad Juárez, Monterrey y Querétaro – más del 10 por ciento de los encuestados habían consumido algún tipo de drogas. El consumo más alto reportado por cualquier estado en el informe de 2008 fue del 11 por ciento, según una encuesta de 2008, la cual, por desgracia, no desglosa las cifras por municipio.

    Las cifras son reflejo de una tendencia más amplia en la región y de los países en desarrollo en general. En porcentaje, Argentina tiene tasas de consumo comparables a Estados Unidos. Brasil tiene cerca de un millón de consumidores de cocaína, poniéndolo en un nivel con España y Gran Bretaña en términos absolutos. Países con poblaciones más pequeñas, como Venezuela, Guatemala, Honduras, Jamaica y Haití, también han reportado un aumento del consumo en los últimos años. Esto es algo que preocupa a los observadores internacionales también.

    "Las tendencias demográficas sugieren que el número total de los consumidores de drogas en los países en desarrollo aumentaría significativamente, debido no sólo a esas áreas con mayor proyección de crecimiento poblacional, sino también a sus poblaciones jóvenes y las rápidas tasa de urbanización," escribió la ONUDD en su reporte anual.

    Los Zetas se han aprovechado de este creciente mercado y posiblemente tuvieron un papel en la promoción del mismo. Los oficiales estatales y de la ciudad dijeron a InSight Crime que, mediante el uso de pandillas locales, el grupo ha aumentado el número de puntos de distribución. Ellos etiquetan sus productos y envían a sus soldados y subalternos para asegurarse que los usuarios los estén consumiendo. No fumar crack sellado por Zeta podría resultar en una severa paliza, dijeron los oficiales.

    Las estimaciones sobre lo que vale este mercado para ellos varían. Algunos dicen que las ventas de drogas en Monterrey llegan a los US$8 millones por semana. Este número de alguna manera sin rigor científico, proviene de calcular el número de tiendas, o puntos de distribución, en la ciudad y asignando un número modesto de las ventas a cada una, y lleva a la conclusión de que puede ser difícil de sostener pero representa un punto de partida en la discusión: que el mercado de drogas de Monterrey podría valer cerca de US$400 millones anualmente.

    Esta es una sobreestimación. Según Alejandro Hope, quien se basó en una confesión de un líder Zeta sobre sus operaciones en Veracruz, todo el mercado ilegal de drogas mexicano vale cerca de US$950 millones al año. De esta cantidad, Monterrey, sólo por su población (4 por ciento de la población total de México), contaría con cerca de US$40 millones. Desde que Monterrey es un mercado más grande que el promedio, podemos redondearlo hasta US$50 millones. Suponiendo que los Zetas controlan el 60 por ciento de este mercado, esto les da alrededor de US$35 millones en ingresos anuales del narcotráfico local.

    Estos mismos soldados y subalternos están cobrando “piso” a los negocios legales e ilegales. Obviamente, hay pocos datos fiables sobre estos mercados ilegales. Sin embargo, podemos utilizar el tamaño de la economía informal para tener una idea del tamaño de su potencial fuente de ingresos. Según un informe de 2011 de INEGI, el 23.4 por ciento de la fuerza laboral de Monterrey, o poco menos de 40.000 personas, se encuentran en el mercado informal. Esto no corresponde a la cuarta parte del poder económico de la ciudad, pero sí crea una gran oportunidad para la extorsión.

    Por el lado de los negocios legales, el tamaño del mercado crece. El estado de Nuevo León es responsable del 7.5 por ciento del PIB del país, sólo detrás de Ciudad de México y el Estado de México. Tiene los segundos sectores industriales y de construcción más grandes del país, y está en la cima en la cantidad de tráfico de camiones.

    Sin embargo, el cálculo de los ingresos potenciales y actuales provenientes de los negocios legales es igual de desafiante que para el mercado ilegal de drogas. CISEN estima que los negocios no pueden conseguir más de US$10.000 a US$15.000 al año, y que la mayoría pagan mucho menos. De hecho, el 92 por ciento de las compañías de Nuevo León tienen menos de 50 empleados; sus ingresos representan sólo el 6.3 por ciento de los ingresos totales del estado. Y mientras hay 129.000 "unidades económicas" que contribuyen a los objetivos potenciales, la unidad promedio sólo hace US$22.384 al año.

    La cantidad de estas empresas que enfrentan demandas de los criminales es desconocida, y las estadísticas criminales tampoco nos ayudan mucho. Las estadísticas nacionales muestran que Nuevo León tuvo un número constante de reportes de extorsión entre 2008 y 2011. No obstante, en retrospectiva la extorsión estuvo en aumento. Y tradicionalmente, la extorsión es una de las actividades criminales menos reportados en México.

    Si suponemos entonces que los Zetas extorsionan a uno de cada 10 negocios en el estado, tomando, en promedio, el 10 por ciento de todos los ingresos (o alrededor de US$2.200) significaría que estarían ganando cerca de US$30 millones en ingresos anuales provenientes de esta actividad. Combinado con lo que están tomando de los operadores del mercado negro, tenemos entre US$30 millones y US$50 millones en ingresos potenciales de la extorsión en Monterrey.

    Los Zetas también están involucrados en los secuestros. 43 secuestros fueron reportados en el área metropolitana de Monterrey en noviembre de 2012 El rescate promedio es de cerca de US$15.000, el cual nos da un ingreso de US$650.000. el secuestro también es poco reportado. Algunos grupos estiman que la conocida "cifra negra," o cifra no reportada, puede ser hasta 15 veces más alta que aquella reportada por las autoridades. Suponiendo que esto es cierto, los ingresos provenientes del secuestro en el área de Monterrey puede entonces representar hasta US$10 millones en ganancias anuales.

    Hay muchos otros negocios menos lucrativos. Algunos Zetas también pueden estar involucrados en la piratería o el contrabando, o una combinación de ambas. También pueden hacer dinero con el robo y la reventa. Como es evidente, desglosar cuánto dinero se obtiene de estas actividades, y cómo éste es distribuido, es complicado; por lo que los Zetas han separado su brazo de contabilidad de su brazo armado. Estos contadores mantienen libros de contabilidad detallados, pero puede aún no dar cuenta de las diferentes formas en las que los Zetas hacen dinero desde Monterrey, especialmente porque estos flujos de ingresos han pasado a controlar la distribución real de los bienes ilegales.

    Tomemos, por ejemplo, los negocios de los Zetas con los clubes nocturnos locales, bares y restaurantes en Monterrey. Esta relación comenzó cuando los Zetas desplazaron a la policía local de su posición privilegiada de mucho tiempo en la "Zona Rosa", y comenzaron a cobrar su propio "piso" a bares, restaurantes, salas de masajes y propietarios de clubes nocturnos. Estos negocios estaban dispuestos a pagar porque inicialmente había beneficios – a saber, horas extra, no supervisión de bebedores menores de edad o licencias vencidas de bebidas alcohólicas, y contrabando de alcohol sin dificultades. Pronto, los precios aumentaron y los artículos de línea se multiplicaron. Los Zetas tomaron control de los productos de contrabando, lo que obliga a estas empresas a comprarles directamente a ellos. También habrían obligado a las empresas a pagar por la concesión de licencias a través de ellos. Así que lo fue un “impuesto” por una sola vez bajo la policía, se convirtió en una serie de gastos cada vez más onerosos bajo los Zetas. Posteriormente, muchos se fueron a la quiebra o dejaron la zona.

    El mismo proceso parecía estar absorbiendo los negocios de casinos en la zona. Lo que pudo haber comenzado como un impuesto de una sola vez por los políticos para las licencias de juego, se estaba convirtiendo en un presupuesto múltiple por producto con los Zetas involucrados. En este caso, sin embargo, no está del todo claro que los Zetas fueran los beneficiarios de cada línea de producto. Apenas unos días después del fiasco del casino, el medio La Reforma publicó un video en el cual el hermano del alcalde de Monterrey está recogiendo una gran cantidad de dinero en efectivo de otro casino. El alcalde defendió a su hermano, argumentando que él estaba recogiendo el dinero para el queso que vende al casino.

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    En resumen, si lo dividimos por negocios – el narcotráfico local, la extorsión del mercado negro, la extorsión de los mercados legales, el secuestro, y otros – podemos ver que el área metropolitana de Monterrey tiene un valor de US$150 millones anuales y hasta US$100 millones anuales para los Zetas. Esto excluye el valor de la ciudad en términos de lavado de dinero y como punto de almacenamiento y embarque para las drogas ilegales que van a los mercados extranjeros. También omite las otras oportunidades logísticas y económicas que ofrece el centro industrial del país, incluyendo el desarrollo de los negocios legales, el control de proyectos de desarrollo financiados con fondos públicos, y otras actividades.
    Continua... Parte 3
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