lunes, 13 de abril de 2015

El origen de la llamada Guerra contra el Narcotráfico: Cártel del Golfo y Zetas CAPITULO 1-pagina 2

  • lunes, 13 de abril de 2015
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    ....Osiel Cárdenas se somete a una cirugía plástica en Jalisco para ponerse pelo y hacerse la barba partida, razón por la cual no acude al bautizo de su hija en Tuxpan, Veracruz. Deja los preparativos en manos del propio Chava Gómez, padrino de bautismo de la criatura. Repuesto de la operación, Osiel se cita con Chava en el puerto de Mezquital, un punto del sistema lagunario de Tamaulipas al que llevan droga en lancha desde las costas de Veracruz. Osiel recoge a Chava Gómez en el muelle de Mezquital y lo sienta en el lugar del copiloto de la camioneta que él maneja. En el asiento de atrás viaja Guzmán Decena. Todos son bromas y risas en el trayecto hasta que Guzmán Decena saca una pistola y le dispara a Chava en la cabeza. Los gatilleros de Chava que vienen atrás son asesinados. El cuerpo de Chava es tirado en un zacatal con una pistola en la mano para sugerir que fue muerto en un tiroteo. Nadie encuentra el cuerpo sino tres días después, cuando un lugarteniente de Osiel llama a un periódico diciendo dónde está. El rumor de la verdadera historia de la muerte de Chava Gómez le gana a Osiel el apodo de El Mata Amigos.

    No es el primer amigo que ha hecho matar Osiel Cárdenas. Años atrás, se ha enamorado de Hilda Flores González, la Güera, esposa de su socio Rolando Gómez Garza, El Roluys, a quien conoce en la cárcel en 1994 y de quien se dice amigo entrañable. Rolando descubre un día la relación de su mujer con Osiel. Osiel se entera y se adelanta a lo que supone que será la venganza de Rolando: ordena a sus sicarios que lo maten y le envíen la foto del cadáver: quiere cerciorarse de que ha muerto.

    La ejecución de Rolando Gómez, El Roluys, es una exhibición del nuevo estilo de los sicarios del Golfo, el estilo Zeta. Rolando Gómez es sorprendido en su casa con toda su banda. Para evitarse tiroteos, Guzmán Decena y su gente vuelan los tanques de gas de la casa con todos los que están adentro. Mandan luego la foto del cadáver de Rolando a Osiel. Cuando la imagen entra al fax de su casa de Tomatlán, en la costa de Jalisco, Osiel dice a Paquito, su amigo y valet: “Ahora sí, Paquito, la Güera es sólo mía”. El recuerdo de su amigo Rolando perseguirá las noches alcohólicas de Osiel. A la vista de la foto del cadáver de su amigo suele quejarse y burlarse: “¡Ay, pinche compadrito puto!”.

    Me detengo en estos detalles de la conducta criminal porque sus raptos y desmesuras me parecen inherentes a la naturaleza del fenómeno. Sin asomarse aunque sea un momento al interior violento y caprichoso de los jefes criminales, es imposible entender la lógica a menudo atrabiliaria del narco, sus cadenas causales impredecibles y la profundidad de las consecuencias que pueden derivarse de un arranque de cólera o de la hipótesis de una traición.

    Osiel Cárdenas Guillén es un paranoico pero es también un estratega. Sueña con un imperio criminal, y lo va construyendo. Asegura de sus pares colombianos el abasto de cocaína, extiende su red de policías compradas a todas las plazas por donde pasa su mercancía desde Centroamérica, forma una red de abogados y una cadena de periodistas que callan y hablan lo que les pide. Es clara su necesidad de una red de sicarios que le permita hacer todo esto: expandirse y defenderse, pues la guerra de las bandas de principios de siglo incluye la batalla contra el Cártel del Golfo.

    Los Zetas se expanden con el imperio criminal de Osiel bajo la guía de Guzmán Decena. En julio de 1998, cuando Osiel confiesa sus temores a Guzmán Decena y acepta que le forme un círculo de protección, el militar deserta de su puesto y procede a crear la guardia del capo. Contrata a miembros del GAFE y de otros cuerpos del Ejército: el 7º Batallón de Infantería, el 15 Regimiento de Caballería Motorizada. Los bautiza como Zetas y a sí mismo como Z-1, en recuerdo, se dice, de que los primeros que acudieron a su llamado estaban adscritos a la base Zeta de la ciudad de Miguel Alemán, cuna criminal de Osiel Cárdenas y lugar de encuentro de éste con Guzmán Decena, el Z-1.

    Los primeros Zetas no son más de 60 miembros, pero su perfil es letal. Decir que vienen del GAFE, recuerda Guillermo Valdés, es decir que “han sido entrenados por militares de fuerzas especiales estadunidenses e israelíes”. Saben sobrevivir “en las circunstancias más adversas”, han aprendido “métodos de inteligencia, contrainteligencia y contrainsurgencia”, son expertos “en telecomunicaciones, en operativos de ataque y rescate, en tácticas de interrogatorio, y en fabricación y uso de explosivos”.14

    Son parte de un cuerpo de elite que el gobierno ha puesto en contacto con las plazas dominadas por narcos a falta de policías capaces de lidiar con el problema. A juzgar por el tono de las invitaciones a desertar que les hace Guzmán Decena, son cuerpos mal pagados y mal tratados por el Ejército. Las mantas dejadas por los primeros Zetas para atraer a sus pares dicen: “El grupo operativo Los Zetas te necesita, soldado o ex soldado”. “Te ofrecemos un buen salario, comida y atención para tu familia: Ya no sufras hambre ni abusos nunca más”. “Únete al Cártel del Golfo. Te ofrecemos beneficios, seguro de vida, casa para tu familia. Ya no vivas en tugurios ni uses los peseros. Tú escoges el coche o la camioneta que quieras”. El reclutamiento Zeta se extiende pronto a Guatemala y a su temible cuerpo de Kaibiles.

    Como he dicho antes, de todas las redes del narcotráfico, la del Cártel del Golfo es la única que no está cruzada por lazos familiares. Es una red sin una lógica de complicidad o confianza por razones de parentesco. Los Zetas agregan a esta impersonalidad familiar la impersonalidad del orden y la disciplina militar. Son la primera organización paramilitar del narco mexicano, quizá del narco en general. Escribe Ioan Grillo:

    Los Zetas basan inicialmente su cadena de mando en el Ejército mexicano del que procedían. Había jefes y subjefes, como en el Ejército… Tienen campos de entrenamiento, con campos de tiro y terrenos para simular ataques (donde) se han encontrado arsenales de armas pesadas, incluso cajas de bombas de mano. Los cursillos duran dos meses, y en ellos se enseña a utilizar lanzagranadas y ametralladoras de 0.5.16

    Al empezar el siglo, en el año 2000, la nómina de sicarios y sobornos del imperio de Osiel Cárdenas, lo que él llama “mi empresa”, alcanza los dos millones y medio de dólares.Se dice que los altos costos de mantenimiento de Los Zetas llevan a Osiel Cárdenas a autorizarles que se busquen sus propios ingresos. El negocio grande de la droga será del cártel, pero Los Zetas podrán conseguirse sus propias rentas en los lugares donde operan. Es una decisión de largas consecuencias en la evolución criminal de Los Zetas. A partir de entonces pueden y deben conseguir sus propios ingresos. Su primer paso es someter y extorsionar los circuitos ilegales de las ciudades donde cuidan el paso de la droga: robo, prostitución, juego, piratería. Luego vendrán la venta de protección, el tráfico de personas, el despojo y el secuestro.

    En la primera década del siglo Los Zetas dejan de ser una banda, empiezan a volverse una federación. Tienen un jefe en cada plaza y una formación de unidades militares llamadas “estacas”, a la vez escoltas del jefe y células primeras de acción y vigilancia en el lugar. No sólo pelean por el control de las rutas del narcotráfico, también buscan el control de los territorios. Empiezan por ganar a las autoridades locales, en particular a los policías, sometiéndolas a la disyuntiva de colaboración o ejecución. Someten luego a las bandas del crimen local mediante el mismo dilema de plata o plomo. Establecen finalmente derechos de piso y el cobro de cuotas para autoridades políticas y negocios legales. Pronto sus ingresos por narcotráfico, origen del despliegue territorial, no son su principal fuente de dinero. Su principal negocio ahora es la exacción de la comunidad y de la economía local.

    Los Zetas son la punta de lanza de la expansión del Cártel del Golfo hacia Michoacán en el año 2001. La expansión es consecuencia de una idea estratégica de Osiel Cárdenas: quiere abrir una ruta de tráfico que una el Pacífico y el Golfo para tres negocios. Primero, la marihuana y la amapola que se cultivan en las barrancas michoacanas. Segundo, las anfetaminas que son la mercancía de moda y han hecho la fortuna de un cártel local, asociado a los Arellano Félix. Tercero, el control de puerto industrial Lázaro Cárdenas, el mayor del Pacífico, por el que pueden llegar todas las cosas necesarias para el tráfico, empezando por la cocaína sudamericana, terminando por la seudoefedrina, precursor químico de las drogas de diseño cuyo comercio está prohibido en Estados Unidos pero permitido en México. Osiel quiere ir de Michoacán a Tamaulipas para evitar el paso por las ciudades del noroeste y el norte, rumbo a Tijuana y Ciudad Juárez, que no controla. Quiere dirigir el flujo hacia las ciudades fronterizas tamaulipecas, que en principio son suyas.....
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