jueves, 14 de mayo de 2015

Mi Narcoamor Una historia de amor, peligro, dolor y narcotráfico....CAPITULO 10

  • jueves, 14 de mayo de 2015
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    CAPITULO 10
    Autor: Buchonahermosa/Julieta M.
    Esta historia fue publicada originalmente en wattpad
    Sigue en Twitter a la autora de esta historia Julieta M. @JulietaMd9
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    Son cómo las 7:00 a.m., no estoy segura pero me guío por la luz blanca-azulada que entra por las cortinas y el olor a humedad de la mañana; creo que empieza a darme cruda.

    Mi cintura se ve envuelta por toda la fuerza que pueden tener los brazos de Mario mientras duerme, y aún estando al lado mío, me siento confundida porqué no sé si lo tengo, ¿Alguna vez has tenido ese sentimiento? Tengo tanto miedo de que se vaya!.

    Ésta vez estar con él, me dolió menos que ayer, creo que así irá siendo, que conforme mi cuerpo se vaya acostumbrando a tener algo extraño dentro dejará de doler.

    Mario dice que me necesita, pero tengo miedo de qué sea sólo una excusa para meterse en mí. ¿Porqué sigo aquí? Me duele aceptar algo que no apruebo, pero tal vez no lo haya aceptado del todo, sigo ebria y bajo los efectos de la desesperación: comienzo a sentir que lo necesito para sentirme bien. Necesito incluso hacer el amor con él, y poder creer que se va a quedar otro ratito en mi vida. Nunca había sentido esto, me siento triste y enojada con él, pero no quiero que se vaya, el sólo hecho de imaginármelo con alguien más hace que se me revuelva el estómago. ¡Qué contradictorio! Los ojos se me cierran del sueño...

    No sé cuánto he dormido, despierto y ya no está en la cama. Quiero hablar con él, pero no sé por dónde empezar, pienso y pienso, le doy vueltas al asunto, ¿Debería preguntarle directamente si salió ayer a ver a otra vieja? Se va a enojar... Me revuelvo la cabeza, mientras estoy a la mesa; miro el pan con mermelada pero no se me antoja, sólo puedo beber jugo; no quiero responder a las preguntas de Silvia que habla y habla, neta sólo quiero qué se calle y me deje pensar, pero mis ideas se caen a pedacitos cuando veo qué de nuevo ya se va... Otra vez lo mismo... -Buenos días preciosa, ya me tengo que ir... Ahí le va, pa' qué se compre cosas bonitas, o se vaya a arreglarlas uñitas; ahí va a estar el sapo al pendiente para cuándo se les ofrezca salir... Al rato vengo ¿Bueno?.- Me dá un gran fajo de billetes de mil pesos y un beso rápido, parece qué tiene prisa por irse y no escuchar lo que le quiero decir, me quedo pasmada. Le llamo ¿Todo esto es para mi? - Todo es para ti, guárdalo, gástalo o lo qué tu quieras preciosa; no me responda ya, qué tengo que trabajar- En cuánto sale de la habitación Silvia corre hacía dónde yo,-No manches! ¿Ya viste cuánto es?! Aquí al menos son sesenta!- ¿Porqué me lo dá? ¿Debería ofenderme? ¿Esto es habitual aquí? Ahhhhg, yo no necesito todo esto!
    Le llamo de nuevo y cómo es de esperarse, ya no contesta. ¿Porqué no me contesta?! He estado insistiendo porqué quiero decirle que no puedo aceptar el dinero, pero Silvia me convence de que lo mejor es ir a gastarlo por tanto coraje que me ha hecho pasar el canijo... Tal vez él también lo piensa.

    Hice cita en un spa muy prestigiado aquí, o bueno eso parece. Quería arreglarme las uñas nada más, y qué me dieran un masaje con piedras (que buena falta me hace) pero terminé optando por varias cositas que me han encantado; he finalizado esta relajante sesión metida en un baño caliente, huelo delicioso.

    Le pedimos al sapo (qué en realidad se llama José) nos lleve a algún centro comercial, o una plaza, o yo qué sé; el dice que hay uno en tres ríos, que está en el centro, no muy lejos.

    He regresado a casa con varios pares de Nine West, artículos de Lacoste y otras cosas que compré en Liverpool, Studio F, LOB, algo de maquillaje en MAC, y es una verdadera lástima que ni recorriendo toda la plaza haya encontrado Bebe! Creo que aquí no hay... Ni de broma me habría alcanzado el tiempo para gastar todo el dinero, sin darme cuenta ya eran las 5 y estaba súper fastidiada.

    Le compré también algo a Mario, espero que le guste... Cierto! Mario ... Sólo deseo que me diga que nada de lo qué pienso es verdad; pero si su finalidad mandándome a la plaza era que me sintiera mejor, creo que la logró. Creo que ir de compras es un sanador milagroso e increíble (no el hecho de que me haya dado dinero en si, porqué podría haber comprado todo con mi tarjeta). En fin, me doy un retoque, me cambio de ropa y ya estoy lista; aún conservo el delicioso aroma a durazno del gel de baño del spa, no me hace falta más perfume. Ya lo extraño.

    Estuvo de lujo la tarde-noche- todavía ando medio borracha, ya no sé ni que escribo; Mario llegó y me llevó de fiesta por ahí. Cuándo está cerca, me abraza fuerte, me besa efusivamente, se la pasa pegado a mí, yo quería decirle lo que siento pero no sé, no me atreví. Me da miedo que piense que me puse de intensa con todo esto...

    La banda sonó y sonó, yo ya iba medio ebria porqué aquí es costumbre meter el whisky hasta en la sopa, o al menos con Mario, o al menos eso he visto yo. Mi hombre es tan fuerte, tan macho, tan dominante, si tan sólo de verdad fuera mío... Me derrite ver como en su bola de amigos (o lo que sean), él manda, él dice que hacer. Yo sólo observaba desde el asiento de copiloto mientras más y más camionetas llegaban; nos fuimos en caravana. Notaba como toda la gente desde otros coches y en las banquetas nos observaban; y al bajar a dónde íbamos, me dió orgullo que me vieran de su mano, si, está conmigo. No dejaron entrar a nadie más después, quitaron a muchas personas de sus mesas, la banda se puso a tocar para nosotros y la gente de seguridad estuvo bien al pendiente, le pregunto a Mario porqué, -Has oído eso de qué con dinero baila el perro ¿Qué no?- ya veo porqué tantas atenciones.

    Bailamos y bebimos y repetimos muchas veces ese proceso. Mario no dejaba de besarme. Yo ya no sabía ni cómo iba vestida, pero ahora lo veo en el espejo, un pequeño vestido azul.
    Hoy me siento bonita, todo lo demás que pueda ponerme son meros fuegos artificiales. Un tipo al salir del baño me siguió insistiendo en qué bailáramos, pero al ver que iba con Mario salió del lugar muy rápido.

    Este momento no puedo hacer mas que mirarlo pasearse por la sala hablando por radio y preguntarme a mi misma ¿Cómo me pude conseguir a semejante premio de lotería? Alto, blanco, fuerte y musculoso, cabello oscuro, barba completamente densa y cerrada, todas las chicas lo miraban, sonreían o saludaban, no les importaba que yo estuviera ahí, sin embargo el no parecía inmutarse. Al verlo hoy entre todas esas personas, me doy cuenta de qué me encanta, me provoca, no creí decirlo pero en estos momentos sólo quiero que me tome y me haga el amor.

    Entra en la habitación y se apresura sobre mí, me ha leído el pensamiento. Creo que comienzo a entender lo que se siente realmente desear a alguien; al final del día aquí estamos, siendo el uno del otro, aunque yo no esté segura, aunque miles de dudas me azoten la cabeza: en este momento Mario es mío y nada más...
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