sábado, 9 de mayo de 2015

La historia de las mujeres mutiladas en la "carretera de las muertas"

  • sábado, 9 de mayo de 2015
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    Este de uno de los testimonios que hemos recopilado en la Guerra contra el narcotráfico y que forman parte de los "narcorelatos" un proyecto que recopila las historias que se cuentan a diario en México y que damos cuenta aqui.
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    Esta es una de las historias reales que se dieron en el año 2011 en Nuevo León un año clave en la guerra contra el narco, ese año hubo miles de muertos en México a consecuencia de esta guerra, esto es un testimonio sobre las mujeres muertas en la carretera Cadereyta-Allende que en ese año fueron varios los cuerpos mutilados de mujeres que fueron ahí dejados, lo que le valió el nombre de la carretera de las muertas.
    NARCOVIOLENCIA-A principios de agosto del 2011, las cabezas de tres mujeres fueron halladas en el municipio de Allende, Nuevo León. Las tres tenían no mas de 24 años. La noche anterior a la mañana que las hallaron habían ido a un bar. A su salida, las tres fueron interceptadas por 14 policías municipales. Las detuvieron, de acuerdo al propio vocero de seguridad pública, Jorge Domene, “por una falta administrativa”. Luego las llevaron a la plaza central del municipio, donde las retuvieron hasta la medianoche, cuando un comando armado fue a “levantarlas” en un convoy de camionetas último modelo y vidrios polarizados.

    Se llamaban Katia Cavazos Castilla y Kendy Cavazos Caballero. Tenían 24 años. La primera era sobrina de Juan Aurora Cavazos, secretaria de Desarrollo Social del estado.

    Al siguiente día aparecieron las cabezas al interior de una caja de plástico en la carretera hacia Cadereyta. Junto a la caja había una cartulina con un narcomensaje: “Esto les pasa por charoleras, ahí te van Subteniente Martínez”. Las mujeres fueron mutiladas y decapitadas de tal manera que pudieron caber fácilmente en el contenedor blanco del tamaño de una hielera mediana para cerveza.

    Eran las siete de la mañana. Había tres cajas de plástico en la cuneta de la carretera Cadereyta-Allende, en Nuevo León. Estaban llenas. El hallazgo dejo sin palabras a los ministeriales. Cuando se acercaron, determinaron inmediatamente que eran mujeres. Dos mujeres en pedazos.

    El encargado consultó la liberación con su superior: un Zeta jefe de la plaza que le ordenó llevarlas a la calle trasera de la comandancia. Se las entregó a tres hombres que viajaban en un coche gris de reciente modelo. Y el resultado ya lo conocemos. ¿Qué vivieron Katia y Kendy con sus captores  aquella noche aciaga? ¿Por qué descuartizarlas?…

    Un día después de aquel hecho, otra mujer en pedazos fue encontrada en un baño de lámina galvanizada en la misma carretera. Tenía un mensaje: “Esto me paso por Z”. Es la carretera de las muertas. Allí mismo, dos meses antes, apareció Perla Elizabeth Campos Garza de 22 años. Fue cortada en seis pedazos. La metieron en un baño de lámina de 65 centímetros de diámetro por 30 centímetros de altura. Le dejaron un mensaje: “Pantera 6 lenón”. Seis días después en la misma carretera, pero a la altura del kilómetro 14 en la comunidad Hacienda El Alamito, aparecieron dos costales en la cuneta. Tenían cinco partes de un cuerpo de mujer. Sin cabeza.

    El 4 de junio, dejaron un taxi estacionado afuera de la Policía de Guadalupe. En la cajuela, el cuerpo descuartizado de una policía. Se llamaba Azalia Vanesa Cervantes Arámbula y tenía 28 años de edad. Había un mensaje contra la alcaldesa de ese municipio, Ivonne Álvarez, que decía: “Puta traicionera”.....

    Los mexicanos, a un nivel inconsciente, reconocemos en la violencia extrema una repetición de nuestra historia. El recrudecimiento de la violencia en México se origina, no en la entrada de Calderón a la presidencia, sino hace cinco siglos, con la llegada de los españoles a Tenochtitlán. México fue fundado con un holocausto. La matanza de millones de indígenas durante la conquista marcó la pauta para que la identidad nacional se definiera a partir de la muerte. Y no cualquier muerte, sino una muerte ejemplar, producto de una violencia extrema que hermana los rituales de la Santa Inquisición con las ejecuciones de los Zetas, y a éstas con los asesinatos colectivos durante la Revolución. La decapitación de la mayoría de los muertos producto de la Guerra contra el Narco no es novedad. Los padres de la patria murieron decapitados.

    La guerra contra el narco ha invisibilizado estos y otros feminicidios cada vez más crueles, más salvajes, más sanguinarios.....
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