sábado, 9 de mayo de 2015

Las batallas del General González Cruz de Tamaulipas a Jalisco

  • sábado, 9 de mayo de 2015
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    Por Isabel Arvide- @isabelarvide/Estado Mayor 
    Ciudad de México,-NARCOVIOLENCIA,-El arma de origen del general Miguel Gustavo González Cruz es la Caballería y, definitivamente, su historia está marcada por esto.

    Comenzar en la Ayudantía de un general, también de Caballería, que se significó por su generosidad y bonhomía, Juan Arévalo Gardoqui, tiene que estar presente en su conducta, así se le conoce: como un hombre de pocas palabras y gesto duro.

    En ese tiempo comenzó la “lucha contra el narcotráfico” con la Operación Cóndor en Badiraguato, Sinaloa, al mando de un coronel reconocido por su combatividad: Juan López Ortiz.  Un hombre que no pasó por ninguna otra escuela que la vida militar.

    Con el tiempo juntarían sus historias.  Para González Cruz en una comisión previa al ascenso a general, a sus 45 años, para mi general López Ortiz en último mando, divisionario cercano al retiro.

    Juan López Ortiz para ese tiempo era reconocido por ser el experto en combate a la guerrilla del Ejército, el último militar que ascendió a divisionario sin ser diplomado, el jefe militar que libró la batalla más importante de la guerra de Chiapas en Ocosingo.  Su arma de origen era la Infantería.  Su carácter muy semejante al de Arévalo Gardoqui.

    Curiosamente tendría la edad que tiene hoy González Cruz: 64 años, cuando en el verano de 1996, en un recorrido en Michoacán, donde mi general López Ortiz era comandante de la doceava Región fueron atacados.

    Exactamente en el kilómetro 36 de la carretera entre Villa Madero y Huetamo, en Michoacán.  Ambos viajaban en un convoy militar, González Cruz era el Jefe de Estado Mayor de la Región.  En ese tiempo los vehículos militares no eran ni blindados ni modernos como hoy.

    También iba con ellos otro general que estuvo en Chiapas, hoy en situación de retiro, Gastón Menchaca Arias que era comandante de la 21ª Zona Militar.

    Le correspondió al entonces coronel responder, como antes, como era usual para López Ortiz vivir el uniforme militar, a balazos la agresión.

    Esto consta en su expediente como “servicios en campañas y acciones de guerra”.

    Esa batalla la ganó.

    Con el correr del tiempo lo mandaron a Tamaulipas… Y la guerra no fue tan simple, no consistió en agarrarse a balazos.  Todavía general de brigada fue nombrado comandante de la Octava Zona Militar en esa entidad con gravísima violencia e impunidad.

    ¿Qué hizo en Tamaulipas? Todavía era Presidente de la República Felipe Calderón Hinojosa y secretario de la Defensa Nacional el general Guillermo Galván Galván.  Y había una guerra, y un gobernador que dejaba todo en manos del secretario de gobierno, que tuvo al general Ubaldo Ayala Tinoco, hoy fallecido, como secretario de Seguridad Pública sin recibirlo ni pagarle dos meses hasta que renunció.

    Si hubiese que resumir diría que lo poco que pudo con la gran protección que tienen los criminales por parte de todas las policías locales.  Puso orden, disminuyó en lo posible el control que tenían estos delincuentes sobre la vida social y, me dicen, desde su oficina envió informes detallados de lo que sucedía y, sobre todo de la complicidad institucional.

    Esa podredumbre sigue vigente.

    Mientras estaba en Tamaulipas atraparon al Z-40 pero no fue él ni su gente los responsables directos ni los protagonistas de esto.

    Fue una batalla que perdió contra la corrupción del poder político más que contra los narcotraficantes y criminales.

    En Jalisco, lo sabe porque lleva 5 meses al frente de la Quinta Región Militar, donde estuvo al mando el general Gutiérrez Rebollo entonces jefe del hoy general Salvador Cienfuegos, hay una situación muy similar que provocó la confrontación entre el Fiscal Nájera y la PGR encabezada por Jesús Murillo Karam.  Si bien se formó un grupo de policías altamente entrenado y que han pasado todos los exámenes de confianza, ellos mismos han denunciado ante medios de comunicación que los obligan a dejar en libertad a quienes capturan.

    A lo que debe sumarse la gran fuerza en organización y armamento de la gente del Cartel Jalisco Nueva Generación, como quedó demostrado cuando derribaron el helicóptero Cougar el pasado 1 de mayo.  Son gente que no tiene aprecio por la vida y que están hechos a la adrenalina del combate. Son, en verdad, muy peligrosos.

    A su edad, ya cumplió 64 años, podía haber pedido un “año sabático” previo a su retiro reglamentario.  No lo hizo.  Ahora es la “cara pública” de la responsabilidad federal en Jalisco, lo que no significa que tenga el mando único o que las cosas se vayan a hacer a su manera, bajo sus órdenes.

    La moneda está en el aire.  No se sabe, todavía, si podrá ganar de alguna manera casi mágica está batalla, la última en uniforme militar de su vida, o si será el gran fracaso que borré una historia personal de grandes éxitos.
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