Header AD

Mi Narcoamor Una historia de amor, peligro, dolor y narcotráfico....CAPITULO 15

CAPITULO 15
Autor: Buchonahermosa/Julieta M.
Esta historia fue publicada originalmente en wattpad
Sigue en Twitter a la autora de esta historia Julieta M. @JulietaMd9
<---Anterior CAPITULO 14
Me dejaba helada siquiera pensar en ello. Alguien qué me había estado haciendo la vida pesada esa semana, de repente estaba muerta. Tal vez para fortuna mía no tendría que recibir un mensaje suyo de nuevo...

Tras darme cuenta de un par de cosas comencé a detestarla profundamente, no creo haber lamentado su perdida, sin embargo me knockeaba el hecho de qué algo así podía pasarle a cualquiera, incluso a mí. Se escuchaba bien contento el huerco la última vez qué hablamos, cómo si de plano le diera gusto qué se la hubieran cargado. Esto era muy probablemente una advertencia divina, sin embargo y aunque Mario me hubiera engañado, siempre qué terminaba recordando esas pecas recostadas sobre mi pecho, me era imposible creerlo capaz de hacer algo así. Mario no podía hacer eso. Tal vez él tenía razón, quizá ella tenía muchos enemigos (en especial por su simpática y nada arrogante actitud).
Pero cómo dice mi abuelita, no hay que hablar mal de los muertitos, porqué luego no descansan.
Además yo no creo que Mario haya tenido razones suficientes para haberle hecho algo y a mí que Dios me perdone, pero no puedo dejar de pensar qué en lo qué sea que haya andado metida, tenía suficientes maneras de hacerme daño, y planeaba hacerlo; quién sabe en qué habría terminado todo.

Cómo sea a mi esos días todo el tema "Mario" seguía aplastándome la cabeza con un martillo. Hacía mucho frío afuera; temblaba bajo mis sábanas, y la luz gris de la tarde sólo provocaba que recordara lo triste que me sentía y qué no podía expresar. Me levanté pero no encontré a nadie en casa, se veía más gris y más sola de lo que acostumbraba estar.

Hacía mucho que no salía con mis amigas. A Vivi la conocí en clases de ballet cuándo tenía diez años, y aunque no la veía tan seguido como quisiera, ha estado conmigo en los momentos más difíciles. Vivi y yo éramos el dúo dinámico si de ligar se trataba; si llegábamos solas a algún lugar, nomás teníamos que contar unos minutos para vernos rodeadas de vatos. Y es qué ella y yo somos muy parecidas físicamente, entonces siempre suponían qué éramos hermanas o algo por el estilo. Sé qué Vivi a diferencia de Silvia, muy pocas veces podrá inmutarse o juzgarme por algo qué yo le cuente; es leal, es divertida, y siempre está curiosa de seguir mis pasos, es cómo mi hermana menor.
Pasaron por mí a las diez. Tenía la vista borrosa y la cara impecable; sólo pequeñas prendas me cubrían de las miradas curiosas qué me asecharon desde qué me subí a la Scalade. - Mario se muere si sabe que estoy saliendo así- pensé. Pero ¿Mario qué? Él me perdió, Él se lo ganó... El alcohol recorría nuestras gargantas y a medida qué nos aproximábamos a nuestro destino me sentía más y más ebria. Apenas y notaba las miradas insistentes del tipo que conducía por el retrovisor. Para cuándo llegamos, ni el vodka me sabia.

Al lado de mí se sentó el vato qué iba manejando; entonces, al verlo detenidamente supe qué era Gustavo, el hermano mayor de Silvia. Su papá es diputado, estaba en mi club social e incluso amistaba mucho con mi hermano; hacía más de dos años que no lo veía, lo último que supe fué que se había ido a estudiar medicina a Brasil y ahí le perdí la pista... Lucía muy guapo, ese tiempo lejos le había sentado bien. Encantado pagaba todo lo qué yo pedía, siempre se le notó la clase, que era culto, qué había viajado mucho. Su ropa, su manera de hablar, y su léxico lo delataban. Se le notaba que quería llamar mi atención, o al menos qué le gusté esta vez... Él intentaba mantener una conversación acerca de mi vida en Bélgica, pero a mí la verdad no me interesaba hablar de eso. -¿Tienes novio?- Intenté ser cortés con mi respuesta, pero pensé, ¿Importa eso? - No te lo creo! Cómo no vas a tener novio!- Fíjate que él único que me pintó todo diferente resultó ser el lobo del cuento, por eso estoy aquí sentada conversando contigo, pensé... - Wow, no es cierto!... Osea, ¿ Te engañó?...- Es lo qué intento callarme pero sale cómo vomito a chorros de mi boca, vómito verbal... -Mira Julieta, cuándo nos interesa una mujer, no nos comportamos de esa manera, y tú eres muy bonita, no necesitas eso...-

Sólo necesitaba sentirme mejor, necesitaba dejar de sentirme estúpida, necesitaba esas caricias de otras manos, sentir que no era diferente a Mario, que yo también podía fallarle y hacerlo sentir mal... Él creía qué era suya, qué mi cuerpo era suyo, qué sólo él podía besarme, y yo también lo sentía, me sentía suya... ¿Qué sería si alguien tomara lo qué es suyo? Lo tocara, lo besara, lo exprimiera... No sé, sólo dejé a sus manos recorrer mi cintura y piernas mientras bailábamos. Sólo cerré los ojos cuándo se acercó a mí e imaginé por un momento qué era Mario y qué todo estaba bien, pero su beso era tan diferente qué era imposible pretender que era él. Quise seguir pero no pude, un profundo sentimiento de aversión me llenó el cuerpo. Intenté alejarme pero Gustavo agarraba fuerte mi cintura, le dije qué me quería ir a sentar y caminé delante; él posaba insistente sus manos en mis caderas por detrás de mí, yo las quitaba; caminaba más rápido para impedir qué me tocara, pero siempre conseguía hacerlo; estando en la mesa tomé un profundo trago de lo qué sea que estuviera tomando y lo dejé correr por mi garganta. Quise llorar pero me aguanté.

Me sentía muy débil para quitar sus manos de mi cintura o impedirle besarme la mejilla, y él lo sabía, se aprovechaba de mi estado, si Mario supiera seguro le daba un levantón qué en la vida se le olvidaba. No se si fué mi embriaguez o la nostalgia la qué me hizo recordar a Mario, pero la sola cercanía de Gustavo me provocaba rechazo; no es qué estuviera mal, pero no era Mario, ni se le acercaba, ni se comparaba. No huele igual que Mario, mi amor está más alto, más fornido, baila mejor... Ya estaría sintiendo su barba picándome en la sien... Sus besitos se sienten tiernos y familiares, y confío en ellos... Me dá calorcito y me siento segura... Pensaba y pensaba mientras lloraba y me aferraba al toilet en un intento por calmar las violentas contracciones de mi estómago.

Ya me llevaba Gustavo a mi casa, cuándo vi 16 llamadas perdidas en mi teléfono. Santo Dios! Seguro era Mario, o en el mejor de los casos mi mamá pero... ¿Porqué ella llamaría de cuatro números diferentes? No, no era ella. Intentaba calmarme, seguro estaba ebrio y me había extrañado, o algo así, además no tenía porque preocuparme, no estaba haciendo nada malo; él y yo, no eramos nada.
Faltaban algunas casas para llegar a la mía, le había pedido a Gustavo bajarme antes pero la calle estaba demasiado sola y me aterraba caminar ese trayecto. Los comentarios de Gustavo estaban subiendo de tono, se tornaban cada vez más insistentes. Me asustaba su actitud, seguro pensaba que no lo recordaría dado mi estado.

Y que al llegar veo el camioneton negro acompañado de otros dos!... Qué voy a hacer, que voy a hacer...

-Párate aquí...- era todo lo qué se me ocurría. Mario bajó de la camioneta junto con otros cinco tipos que bajaban de las demás... Como quería abrazarlo! Lo extrañaba tanto... Él sabía que yo iba ahí, de nada habría servido seguir de largo. Sabía que había salido y con quién, probablemente hasta la hora en qué me fui, quien sabe cuánto tiempo llevaría ahí estacionado. Pero yo no estaba haciendo nada malo ¿O si? En la peor de las circunstancias, sólo fui con la qué se acostó algunas veces; yo me equivoqué al hacerme ideas, así me lo hizo ver él mintiéndome; en todo caso ni siquiera fué infidelidad, jamás me pidió ser su novia, me sentía suya pero no lo era, así qué no tenía porqué enojarse, él fué quién me hizo abrirlos ojos de esa manera. Tomé un gran suspiro y bajé.

Enseguida sentí el viento frío golpearme las piernas y la cara, se me enchinó la piel. Lo miré y agaché la cabeza, caminé rápido hacía la puerta... - Y ese cabrón quién es?- Hasta di un brinquito del susto. Me paré en seco. De repente sentí su mano estrujante en mi brazo; me miraba fijamente, su mirada era amenazante, más oscura que otros días, cómo si contuviera la ira... -Eh?¿Esa chingadera quién es?!- Un amigo...- Ahhh un amigo? Bloquéame el paso sapo- ¿Con qué derecho iba a mi casa hablarme así? -¿Anduviste tomando veá?-

Me subió a la camioneta. Intentaba parecer fuerte y no perder la calma aún cuándo no sabía a dónde me llevaba. Hacía un enorme esfuerzo por no demostrar qué estaba asustada. Más bien le decía que no tenía ningún derecho sobre mí, pero estaba cagada del miedo. Ya hasta se me había olvidado que habría pasado con Gustavo; nada más una camioneta nos acompañaba, la otra se quedó afuera de mi casa. Llegamos a un lugar oscuro desde dónde se veía toda la ciudad y puso el freno de mano, sonó el radio y escuche códigos qué no entendía -Ya está plebe, y me lo tiran por ahí- ¿Qué?! Por un momento no pude contener más las náuseas y le pedí qué me dejara salir. Bajó conmigo y sostuvo mi cabello en lo alto de mi cabeza cuidando que no cayera sobre mi cara.

-Ah que peladita! Mira nomás como vienes! A todo lo qué te arriesgas, todo lo qué te puede pasar y yo no estoy ahí pa' cuidarte... Dime la verdad ¿ Te metiste con él?- Su expresión cambió por completo... Pasó de preocupado a amenazante, incluso a celoso, a furioso en un segundo; me miraba atento expectante de una respuesta. No... No habría podido.

-¿No?- Acariciaba mi mejilla, pasando su mirada por cada centímetro de mi cara... Me rompía el corazón, parecía tan preocupado, tan desesperado.. -No habría podido y no sabes el coraje qué me dió-¿Porqué el si podía y porqué a mi me llenaba de repulsión el sólo hecho de ser tocada por alguien más? Me daba sentimiento sólo pensar qué eso a él no le había importado... Tan sólo haber conseguido recordarlo y extrañarlo más estando con otro!.

No dijo nada más, se echó de reversa, me llevó a casa... Ni Gustavo, ni la scalade estaban ahí cuándo llegamos...
Mi Narcoamor Una historia de amor, peligro, dolor y narcotráfico....CAPITULO 15 Mi Narcoamor Una historia de amor, peligro, dolor y narcotráfico....CAPITULO 15 Reviewed by Redacción on junio 05, 2015 Rating: 5

No hay comentarios.