jueves, 11 de junio de 2015

Mi Narcoamor Una historia de amor, peligro, dolor y narcotráfico....CAPITULO 17

  • jueves, 11 de junio de 2015
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    CAPITULO 17:MEMORIAS

    Autor: Buchonahermosa/Julieta M.
    Esta historia fue publicada originalmente en wattpad
    Sigue en Twitter a la autora de esta historia Julieta M. @JulietaMd9
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    No te conformes

    No aceptes migajas...

    No recibas menos de lo qué tú das...

    Las palabras de Malu retumban una a una en mis oídos pero creo que han llegado tarde. De esto nadie me advirtió, y aquí estoy: nuevamente a las 3:00 a.m. sintiendo la piel de los sillones bajo mis piernas, mientras el estómago me arde, mientras me deshago el hígado con cada gota de tequila con limón que bebo. La gente no imagina que aveces necesite de un cóctel de sedantes de sentimientos, para sentirme bien, para olvidar que no me llama, porqué sabrá Dios qué le habrá pasado... Sólo espero qué ésta sea sólo "otra vez", porqué en éstos momentos sólo puedo evadirme a mi misma viviendo inmersa en un mundo en el qué no siento, y cuándo al fin despierte, recibir un mensaje suyo qué diga "Amor, todo bien. Note pude contestar".
    Iría hasta dónde fuera, sólo para verlo de lejos, y asegurarme de ver una vez más su carita llena de pecas y acariciar su densa barba negra. Hoy estamos y quizá mañana no. Y mientras bebo cada gota de éste asqueroso sabor, dejo que ruede el mundo y mi vida entera; mi vida con todo y día a día y papás que me quieren, y gente que se preocupa por mí. No sé cómo hay gente qué no necesita lo qué yo para sentirse fuerte...Yo me quebró, lloro, me lleno de pastillas y me hundo en alcohol, ¿Porqué Dios me hizo tan frágil y autodestructiva?

    Es increíble pensar qué en tan poco tiempo haya cambiado tanto todo, casi de un día a otro, qué mi Mari ya no sea el mismo sin razón aparente... Pareciera que de verdad no fuera el mismo qué limpiaba mis lagrimas con sus dedos rasposos cuándo lloraba, y me sentaba en sus piernas para hacerme cosquillas y se me olvidaran mis berrinches. Cómo cambian tan rapido las cosas.

    Esa tarde Mario pasó por mí y me llevó a ver a un doctor. El estrés me aceleraba el corazón y trababa mi lengua, no sabía qué decir. Miré las flores de mi falda todo el camino, haciendo mapas mentales de porqué actuaba tan frío y qué era lo qué yo debía hacer, y al fin al llegar el doctor confirmó lo qué le dije a Mario: aún era muy pronto para saber, pero era probable.

    Probable. Es probable... Podía llevar un bebé creciendo dentro de mí, y el doctor sólo nos decía qué era probable... Un bebé qué con el paso de los meses tomaría forma, y sería una persona. Yo podía darle vida a una persona! Podía salir de adentro de mí! Y era de Mario! Y era mío! Y era producto de toda esa mezcla de amor, obsesión, ingenuidad y engaños qué habíamos creado juntos! Nosotros lo habíamos creado! Y era un bebé, un hijo, nuestro hijo, y podíamos ser papás! Realmente podía pasar! Un bebecito... Un bebito de Mario, y mío. Entonces, comencé a soñar.

    Comencé a considerar dejar mi vida, y darle una a ése bebé, y vivir feliz con Mario qué bueno, actuaba normal. No hacía nada de más, sólo... Estaba pendiente, parecía estar ahí. Los senos me dolían, y comencé a sentir piquetitos en el vientre. Mi idea de abortar con el paso de los días fué cambiando, evolucionando, mutando en algo qué yo llamaría, estupidez. Porqué al fin y al cabo, unas semanas después de confirmarlo, sentí esas cosquillas en el vientre y vi el rojo profundo de la sangre abundante en el toilet. Ya no estaba embarazada.

    Ya hasta lo había imaginado, había perfeccionado cada detalle en mi mente y a Mario llevando a nuestro bebé a los partidos de béisbol. ¿Y si era una niña? Bueno, ya habíamos pensado en llamarla Rocío, y llevarla a clases de ballet. Pero ya no importa pensar en lo qué no fué, porqué precisamente, no pasó.

    Después de eso, todo se arregló cómo por arte de magia y entonces comenzaron a pasar cosas qué ahora me traen cientos de recuerdos al respecto, de cuándo venía a verme y me cargaba en el patio para qué no mojara mis pantuflas pisando el suelo. Tantas sonrisas, tantas caricias que parecían garantizarme el "amor eterno", ja! No sé si sea yo la culpable, sólo me pregunto, en qué momento pasamos del "Si nada es para siempre, te invito a ser mi nada" a... Esto? Ese día me envió la imagen de un grafiti con esa frase qué vió en Los Mochis, "porqué le había recordado a mí";yo sólo me recuerdo furiosa por una de muchas causas de las qué ciertamente ya no recuerdo..

    Una tarde escogió usar esa camisa naranja de rayas, para crear en mi mente uno de los más inarrancables recuerdos... Abrí la puerta, y ahí estaba: alto, imponente, mirándome, sonriendo cómo siempre. Era una tarde cómo ésta, de ésas que empiezan a tomar un tono claro y azulino conforme cae la noche. De ésas en las qué, a diferencia de hoy, lo tenía completito para llenar mis brazos con su cuerpo y recargarme en su pecho. Hicimos el amor, cómo se hizo costumbre; reímos, nos abrazamos e incluso cenamos. Entonces un balde de agua considerablemente menos fría qué la qué me cae ahora, me baño el cuerpo. Me aviso qué si la cosa se ponía muy fea, se iba a tener qué ir para la sierra...

    La sonrisa se me borró de la cara, y la felicidad del corazón; quería llorar con ganas pero me aguanté. ¿Cómo le decía qué me había hecho mil sueños con él? Con nosotros, con mantenerlo en mi vida mucho tiempo, días, meses, incluso años! ¿Cómo le decía qué cada vez qué lo veía me convencía de qué quería mucho tiempo así con él? Y qué ahora su confesión había simplemente tragado y digerido todos ésos sueños... ¿Cómo iba a poder- estar sin él después de tanto? Sin la emoción de verlo cada día, y perfumarme el cuello para qué me oliera. Volviendo a mi vida vacía de siempre, con una pequeña variante: qué lo esperaría. Seguro qué lo iba a esperar si él quería! No podía pensar en otra cosa, ni en otra persona, lo supe al instante y sonreí, pero él parecía notar qué la noticia me traía el corazón apachurrado a pesar de que hice mi mejor esfuerzo por sonreír de oreja a oreja, porqué después de todo, allá iba a estar bien, iba a estar seguro. -Ah pero si me voy, me voy siendo tu novio... No te voy a dejar libre pa' toda la bola de lobos...- Entonces vi cómo una ventanita en lo alto del techo qué siempre qué lo veo irse me imagino, y ésta me daba un rayito de luz qué significaba qué, tal vez si podríamos estar juntos!. Nada me hacía mas feliz en ésos momentos que imaginarme siendo su novia, y no me importaba que fuera a irse, tanto qué había esperado eso caray!

    Entonces sonrió cómo lo hace esas veces qué no quiere qué mire qué se le aguan los ojos y empezó a contarme lo difícil qué le ha sido estar lejos. Me contó qué para una navidad, se la pasó allá sólo en la sierra. ... Prendí el asador, puse carne, y me acosté a ver el cielo... Me tomé los dos six-pack qué me quedaban, me metí, prendí la tele... Mi amá me marcó, y yo nomás oía la fiesta y a todos contentos. Imagínate, 24 de diciembre y yo ahí solo como un vil perro... ¿De qué sirve entonces andarse arriesgando el pellejo pa' qué un día cualquiera uno termine allá solo y lejos de la plebe qué uno quiere?¿ Y entonces todo pa' qué?¿De qué ha servicio hacer cómo qué no me da miedo y de qué sirvió conocerte a tí, si todo el dinero del mundo no me compra la paz pa' estar contigo?- Sonreí condescendiente y acaricié su cabello, hasta qué noté lo qué no había visto puesto que él miraba al suelo: sus ojitos chiquititos y pecosos, se habían llenado de lagrimas... - Y ya no me haga chillar plebe, que los hombres no lloramos-. Lo abracé, quería protegerlo aún siendo tan grande, tan fuerte; a mi me parecía frágil, chiquito cómo un niño. No podía decirle que no iba a esperarlo, tenía que sacar valor y paciencia de dónde pudiera para no dejar que nada volviera a hacerlo sentir así, ni solo, ni triste. Quería ser su apoyo, quería amarlo, quería ser suya nomásy curar todo eso qué alguna vez sintió estando solo. Y todos sus miedos, ya no importaban, yo iba a ser diferente, e iba a estar con él para las qué fueran.

    Unos días después, llegó a mi casa y me hizo el amor; la tarde estaba fresca, el cuarto oscuro, y sólo una ténue luz blanca entraba por las ventanas. Llegamos al cielo juntos cómo muchas otras veces, pero ésta ocurrió algo qué la diferenció de todas... -¿Quieres ser mi novia?-
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