miércoles, 12 de agosto de 2015

Así comencé a trabajar con Los Zetas, la historia de "La Peque" PAGINA 2

  • miércoles, 12 de agosto de 2015
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    En las mañanas me iba a un lugar donde venden pulque y me quedaba tres horas platicando; o me iba con unos amigos que trabajaban en una gasolinera, o a sentar al monte para vigilar desde ahí. En la noche me metía a un bar, y así me la llevaba hasta que se hiciera una jornada de trabajo; son tres turnos por cada 24 horas. Cuando me castigaban me mandaban a halconear al panteón, porque sabían que le tengo mucho miedo a los cementerios.

    Hidalgo es de los Zetas. Del "Señor" (Heriberto Lazcano). Hizo una iglesia muy grandota en Pachuca: la de San Juan de los Lagos. Su casa colinda con el cuartel militar. Ahí hace unas fiestas muy grandes el 2 de febrero; a las que he ido, pero para ser sincera no lo he visto en persona. "La última letra" controla el penal y a la policía municipal y estatal. Hace dos meses hablé por teléfono con una persona que me dijo que la fiesta se había hecho igual que siempre; lo que me hace pensar que si El Señor estuviera muerto no hubiera habido festejo.
    El primer año que yo fui a una de esas fiestas fue en 2008. Llevaba dinero para pagar la entrada y la cerveza, y mi amiga con la que iba me dijo: "Guarda tu dinero, aquí vas a tomar hasta decir basta". Pregunté de quién era la fiesta y me dijo que de una persona muy importante, muy pesada; pensé que se trataba de un político que en ese tiempo estaba de candidato. A la mitad del festejo se apagó la música y el del sonido nos pidió que todos diéramos las gracias al gran narcotraficante, Lazcano; me saqué mucho de onda; en ese tiempo yo todavía no trabajaba para la organización, pero conocía una que otra gente. Después nos pidió que brindáramos hacia el lado derecho levantando nuestra copa, volteando hacia una ventana en un tercer piso donde se veía una silueta que brindaba con nosotros. Se supone que era Lazcano.

    Cobro de piso

    El cobro de piso es a aquellos que venden algo ilícito, como a los bares y antros que venden droga, y como no saben de qué cártel es la droga que se está vendiendo, pues le cobran piso a todos parejo; allá los contras son la Michoacana (La Familia Michoacana). El cobro de piso también se le hace a las farmacias que venden perico, que no es cocaína, sino unas pastillas que compran los camioneros para que no les dé sueño; aunque en realidad son para bajar de peso. También pagan los que venden piratería, las tiendas de celulares, los tiangueros y a las cachimbas: que son cocinas y regaderas que están en las orillas de la carretera y que es donde se bañan y alimentan los camioneros; ahí también les venden perico.

    Yo trabajé en un bar donde les cobraban cinco mil pesos quincenales, pero entre más gana el negocio más se les cobra. Llega una persona y te dice: "Somos de los Zetas y tiene que pagar piso si quiere continuar con su negocio. Si no paga y no lo cierra, se chinga y lo matamos". Pero los que pagan piso reciben protección. Solamente es cuestión de decir: "Fulanito se está pasando de lanza", y en ese momento llega la gente (sicarios) a resolver las cosas.

    Halcones

    Un halcón es básicamente el nivel más bajo del organigrama. Para ascender se pueden hacer varias cosas. Mi jefe que también había sido halcón, un día lo agarran y le dicen que va a encargarse de todos los halcones de Pachuca. No sé qué significa, pero a los jefes de halcones les dicen RT.

    Una reunión de trabajo de un grupo de halcones es muy equis. Las juntas que a mí me tocaron fueron en el estacionamiento de un OXXO. Me acuerdo de la última junta: nos hablaron como a ocho halcones y llegamos al estacionamiento. Mi RT me dice: "El que va llegando es el comandante del estado". Y como te digo que era como su perro fiel, nomás a mí me subió a la camioneta con él comandante. Mi RT me presenta y le dice que yo soy una persona con muchos contactos. Me asignan conseguir 50 halcones más. En cinco minutos se acabó la junta. Nomás nos dejaron dinero para pasaje, gastos, tarjetas para el teléfono y el sueldo que son seis mil pesos a la quincena.

    El reclutamiento de los 50 halcones lo hice con pura gente conocida; por ejemplo, dos chavos mariguanos, muy locos, que conocí en el bar donde trabajaba. Les dije que había dinero y me preguntaron que cuánto ganarían. Nomás les expliqué que seis mil a la quincena más 1,500 de gastos y una ficha de 500 para celular. La mayoría es gente drogadicta o gente muy necesitada de dinero que le va a entrar a lo que sea. El trabajo consiste en reportar cada hora lo que sucede por medio de mensajes del celular; pase o no pase nada, aunque se trate de la policía municipal, que es la que está comprada por la organización. Pero si ves movimiento de militares debes marcar, ya no al RT, sino al comandante de la plaza, porque a veces los mensajes se atoran y no llegan; éramos 80 halcones, imagínate todos mandando mensajes al mismo tiempo. Si van entrando las ratas (Policía Federal), los verdes (militares) o las panteras (patrullas estatales de Fuerza y Tarea) por la carretera a México y miras que es una patrulla tras otra, debes marcar rápido. Si te apendejas y no haces bien tu trabajo te putean, te tablean. Una vez me salvé de que me tablearan: se me habían pasado unas patrullas por llegar tarde al punto de vigilancia donde me tocaba estar; solamente reporté cuatro y habían entrado como 16 a la ciudad...
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