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El Señor de la 5.7 La Novela del Chino Antrax y Tu. CAPITULO 17

Autores: Rossa L. & Samia Soraya Serrano. ~
Capítulo 17
Dámaso te subió al carro y le dijo al liebre que manejara, el se subió y tu seguías dormida en sus brazos.
Dámaso en su pensamiento: Hay Tn me fascinas pero yo no soy solo para una mujer, me encantas para mamá de mis hijos y para que seas la mujer que me espera para comer, pero no puedo ser solo tuyo mija yo tengo corazón de condominio.

Tu continuabas dormida hasta que llegaron al rancho de Dámaso, el liebre se bajó y abrió la puerta para que Dámaso no te levantara, el salió del carro aun contigo en los brazos.

Dámaso: (hablando muy despacio) Mañana le caes temprano primo por que Tn tiene que ir a trabajar y no quiero que salga sola, por seguridad

Liebre: Ya esta primo que descanse y mañana aquí estoy temprano para esperarla
Dámaso subió a su recamara y te recostó en la cama, tu sentiste que te dejo en la cama y te despertaste

Tu: (aun modorra) Ya estamos en la casa?

Dámaso: Si hermosa

Tu: Deja voy a ponerme una pijama que tengo en el otro cuarto y de una vez me duermo

Dámaso: No, mejor duerme conmigo porfis, y te dio un beso de piquito
Tu: Esta bien, préstame una de tus camisas

Dámaso: Saco una de sus playeras y volteo para dártela y se da cuenta que te volviste a quedar dormida
Él te quito los zapatos, y poco a poco te quito el vestido, y se quedó sorprendido con tu conjunto de lencería negro que traías puesto además que quedaba perfecto con tu cuerpazo, tu sentiste frio y abriste los ojos, Dámaso se sorprendió y te dijo

Dámaso: Amor discúlpame pero tienes un cuerpo de diosa y con sus manos trazo tu silueta

Tu: Hay amor tanto que e gastado en el gym como que debe tener resultados no?
Dámaso comenzó a besarte al principio muy lento pero el beso fue subiendo de temperatura, tu rápido te subiste arriba de el y comenzaste a quitarle su camisa, no dejaban de besarse, el comenzó a besarte el cuello y después atrapo uno de los pezones y comenzó a succionarlo, tu solo te arqueabas de placer y gemías de placer, tu cómo pudiste le quitaste el pantalón y el quedo en puro bóxer, después de esto el te quito tu brasiere y dejo tus pechos libres mientras lamia uno, el otro lo masajeaba el giro y quedo arriba de ti,
te quito la tanga te abrió las piernas y comenzó a hacerte sexo oral, tu gemías y te retorcías de placer, tu le jalabas del pelo hasta que el se separa de ti y te penetra, el sabia que no eras virgen pero sin embargo le dio mucho trabajo penétrarte.

El estaba encima de ti y tu rodeabas sus caderas con tus piernas mientras los dos se besaban, tu hiciste que girara para quedar ahora tu sentada arriba de el, frente a frente los dos sentados en la orilla de la cama tu subías y bajabas rápido buscando el alivio en ese orgasmo, Dámaso amaba esa posición por que amaba tocarte tus voluptuosas y duras nalgas, el también ya quería llegar al orgasmo ustedes se seguían besando hasta que tu llegaste a la cima besando a Dámaso salvajemente, al mismo tiempo el llego contigo dentro de ti.
Los dos cayeron rendidos, Dámaso te abrazo y se quedo profundamente dormidos, tu te levantaste de la cama y recordaste que no se habían protegido buscaste la camisa de Dámaso y te la pusiste saliste del cuarto de Dámaso y fuiste al tuyo, te bañaste y vestiste con tu pijama y un suéter, rápido bajaste a la sala y buscaste las llaves de alguno de los carros pero no encontrabas nada decidiste sentarte en la sala a ver que se te ocurria

Mientras con Dámaso al no sentirte en la cama se paró y se puso un pantalón de pijama y comenzó a buscarte en el baño, después en tu recamara y no te encontraba y ya estaba desesperado bajo rápido a la sala y te encontró sentada.

Dámaso: Hey amor ya es tarde que haces aquí?

Tu: Amor ven siéntate aquí conmigo
Él se sentó en el mismo sofá que tu y te abrazo para darte un beso en la mejilla

Dámaso: Que estás haciendo aquí a estas horas? No estas agusto conmigo?

Tu: Amor no es eso lo que pasa es que no nos cuidamos y quiero ir a comprar una pastilla de esas de emergencia porque yo no quiero niños ahorita

Dámaso: Amor tienes razón no nos cuidamos pero no puedes comprar mañana esa pastilla es que mira ya es bien tarde, mejor vamos a dormir

Tu: No, luego se me olvida mejor préstame uno de tus carros voy a ir a una farmacia (abiertas las 24 hrs) no me tardo

Dámaso: Claro que no vas a ir tu sola, él se paró y salieron de la casa a la parte de atrás, el abrió una puerta y encendió la luz, tú te quedaste en shock tenía 5 carros 3 camionetas, una moto, un jeep y un razer.

Dámaso: Cual nos llevamos?

Tu: El que sea amor, yo no te quería levantar y busque las llaves y jamas las encontré es más ni sabía dónde tenías los carros, el te señala una esquina

Dámaso: Alla están las llaves, asi ya sabes y que te quede claro puedes usar el que tu quieras ok?, ahora ve y toma las lleves que tu prefieras
Tú te dirigiste y tomaste unas llaves que tenían un llavero de Chevrolet, tu sabias que eran las de su camaro, a ti te encantaba ese carro, las tomaste y te dirigiste a el

Dámaso: Lo sabia te gusta mi bebé (su carro) verdad?

Tu: Para que digo que no si si

Dámaso: vámonos pues te dejo que tu lo manejes, tu te subiste al carro y Dámaso después de ti

Dámaso: vámonos pues mija

Tu sonreíste y saliste de la cochera para después, manejar hacia la farmacia

Tu: Amor no traigo mi bolsa deja me bajo por ella

Dámaso: Claro que no aquí en la guantera traigo dinero, el rápido saco su cartera de la guantera y te sonrió, tu seguiste manejando e ibas oyendo música, tu llegaste a la farmacia y volteas a ver a Dámaso

Dámaso: Esperame aquí ahorita vengo, el se bajo y entro a la farmacia.
Tu ves salir a Dámaso con una bolsa y una botella de agua, el se sube al carro

Dámaso: Amor ten tómatelas de una vez, el abrió el envoltorio y te dio la pastilla y te destapo el agua tú te la tomaste y agarraste rumbo al rancho

Dámaso: Amor creo que será conveniente que vayas con una ginecóloga

Tu: Si mañana hare cita NTP, oye amor no he sabido nada de mis papás ojala estén bien por que ya los extraño

Dámaso: Veras que si hermosa
Llegaron al rancho y Dámaso dijo que dejaras el carro en la entrada tu te bajaste y entraron ambos a la casa, ya ibas rumbo a tu recamara y Dámaso te jala de la mano y te dice: Duerme conmigo, es que tengo miedo
Tu: Esta bien amor vámonos a tu cuarto
Ustedes llegan a su cuarto y se acuestan a dormir pues ya eran casi las 5 de la mañana.
El Señor de la 5.7 La Novela del Chino Antrax y Tu. CAPITULO 17 El Señor de la 5.7 La Novela del Chino Antrax y Tu. CAPITULO 17 Reviewed by Redacción on agosto 24, 2015 Rating: 5

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