martes, 8 de diciembre de 2015

Policías roban droga de los Arellano Félix y son "cazados"

  • martes, 8 de diciembre de 2015
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    Tijuana.-NARCOVIOLENCIA.-Hace dos o tres semanas, elementos de corporaciones de seguridad en Tijuana robaron un camión con droga.

    El cargamento era de alguien “pesado”, informó un investigador. Otro terció: era de “El Piloto”, joven que actualmente encabeza el Cártel Arellano Félix (CAF) y que, presumen en el Consejo Estatal de Seguridad, es hijo de Ramón Arellano Félix.

    De acuerdo a información del Grupo Coordinación dada al semanario ZETA, en día de descanso, con armas y vehículos oficiales, los agentes corruptos fueron a un inmueble, abrieron una reja, sacaron una camioneta blanca con caja de carga, se la llevaron y no reportaron el ilegal hallazgo. Los jefes de estos hombres no saben a ciencia cierta qué contenía la camioneta.
    “Pero en nada bueno andaban”, agregó un jefe integrado al Consejo Estatal de Seguridad.

    La versión extraoficial indica que el contenido era droga y que los propietarios del ilegal cargamento dieron con los presuntos responsables. No les costó trabajo encontrarlos. Tenían video vigilando el cargamento, así que por lo menos cuatro de los siete oficiales que presuntamente participaron en el robo al narco, resultaron visibles e identificables. Solo uno usaba capucha.

    Los criminales hicieron llegar ese material a las autoridades. Los mandos identificaron a sus oficiales participantes en el robo.

    En la tropa completan versión. Aseguran que por vías que no se han especificado, miembros del CAF solicitaron a los oficiales devolver el cargamento. No lo hicieron y entonces los amenazaron.

    Entre las corporaciones se ha informado que los participantes del robo de droga pudieron ser dos municipales, al parecer otro uniformado asignado como escolta y cuatro ministeriales.

    Estos datos salieron a la luz después del 26 de noviembre, cuando el policía municipal José Iván Hernández Contreras fue asesinado, y algunas autoridades ligaron el ataque con el presunto robo de droga; fundaron su hipótesis en el hecho que sabían que el oficial abatido había estado relacionado con delitos y era muy apegando a gente del CAF, del ala de Eduardo García Simental “El Teo”.

    “La versión entre sus compañeros es que creció con ‘La Perra’ (Filiberto Parra Ramos), delinquió con él, después se metió a la Policía y siguió con ellos” comentó un investigador.

    “Después del asesinato supimos que le comentó a un compañero -que fue su pareja- que se había metido en un lio por una droga, aunque solo son dichos, no hubo declaración” indicó otro.

    Ejecutado con tiro de gracia   

    Ese jueves, pasaba apenas la una de la tarde, cuando el agente  José Iván Hernández Contreras que estaba franco, llegó a su casa a bordo de un vehículo Ford Explorer 2002 con placas de California. Se estacionó en doble fila porque otras dos camionetas ocupaban el cordón de banqueta. Bajó del auto y abrió la puerta trasera, del lado del copiloto, buscando algo. En ese momento fue atacado.

    Según la trayectoria de las balas y la información de los testigos, un hombre llegó por atrás y otro por el frente de su automóvil y le dispararon. El que estaba en la parte frontal de la camioneta lo vio caer y se acercó para dispararle un tiro en la cabeza.

    La familia escuchó los balazos y salió, pero era tarde; residentes del lugar solo vieron que los responsables del operativo homicida llegaron en un pick-up blanco tipo Ram, eran cuatro, pero solo dos dispararon para después subir al auto y huir rumbo al Calimax del bulevar. Hernández fue asesinado a menos de una cuadra de una delegación de Policía.

    A corta distancia hay un centro comercial donde siempre hay una patrulla estacionada de manera preventiva, pero extrañamente, nadie fue detenido y entre los oficiales en las inmediaciones, nadie vio nada. En un primer reporte fuentes de la Policía Municipal informaron que habían encontrado la camioneta de los homicidas en el estacionamiento de Calimax Sánchez Taboada y tenían asegurado a un hombre con las características de uno de los presuntos agresores, pero al final, ni el auto ni el sujeto fueron presentados ante el Ministerio Público. Al morir, el agente motociclista llevaba sus credenciales, tarjetas bancarias de pago, además de mil 150 pesos y 10 dólares en efectivo.                                                                                                                                                                                       Traficantes de armas conocidos

    Tras Hernández, la siguiente víctima de homicidio en Tijuana también fue un policía. 32 horas después, alrededor de las siete de la noche del 27 de noviembre, mientras los agentes Víctor Manuel Inzunza Luna y Janeth Cocolam Almeda realizaban una revisión de rutina a dos sujetos sobre la calle Francisco Javier Mina del fraccionamiento Mariano Matamoros, fueron atacados por los hermanos Castro Aguayo. El hombre fue abatido en el lugar y la mujer policía quedó herida de gravedad; ninguno portaba el chaleco antibalas.

    De acuerdo a datos recabados posteriormente entre los vecinos de la zona, la Policía Municipal como corporación, ya conocía a los hermanos Castro porque los había visitado recientemente. “Hace como dos semanas estuvieron aquí agentes municipales, se llevaron al más grande con un arma larga. Y al rato regresó como si nada, incluso cargando su arma”, comentaron. “Con el auto que traían y la apariencia eran fácilmente identificables, no creemos ni podemos asegurar que los agentes atacados supieran de quiénes se trataba, pero en la zona sí había uniformados que sabían quiénes eran y a qué se dedicaban, por eso los ubicaron tan rápido”, comentaron miembros del Grupo Coordinación.

    De hecho “resulta extraño que al huir los homicidas se hayan dirigido a su casa, como si pensaran que no los iban a encontrar”, expuso un investigador mientras otro de los implicados en la aprehensión, aseguró que al entregarse los detenidos les dijeron que pensaron que los iban a matar.

    Oficialmente, los primeros en reportar la ubicación en circulación del carro con los homicidas fueron agentes de la Policía Estatal Preventiva (PEP). El reporte ministerial indica que los agentes Inzunza y Cocolam estaban en una intersección cuando vieron pasar un auto BMW modelo 1999 sedán negro, con placas de California. Sin tener claro por qué razón, encendieron las torretas, les marcaron el alto e informaron a la central. Jorge Javier Castro Aguayo conducía, así que entregó su licencia al oficial Inzunza, quien regresó a la patrulla para correr el nombre en la base de datos y verificar que no tuviera órdenes de aprehensión pendientes.

    Como copiloto estaba César Josué Castro Aguayo, hermano del conductor, a la agente Cocolam le correspondió resguardarlo. No salió nada de la licencia, así que  Inzunza regresó con los hermanos Castro Aguayo y preguntó al conductor si traían armas, a lo que se niega, pero al aventar la luz al carro, vieron un arma larga metida a un lado del asiento del tripulante, entonces Inzunza desenfundó, les apuntó y les ordenó bajar del auto.

    Con base en declaraciones, al descender Jorge Javier se lanzó sobre Inzunza e intentó desarmarlo, forcejearon, el oficial resistió, ambos tenían las manos en el arma cuando el delincuente soltó una de sus extremidades para tomar la pistola que traía fajada en la espalda y le disparó, entonces los dos cayeron al suelo. Luego el criminal dejó su pistola y con las dos manos tomó el arma del oficial, le volvió a disparar para después levantarse y llevarse ambas armas en su carrera hacia el automóvil.

    Como la gravedad de su estado le ha impedido declarar, las autoridades no saben qué hizo Cocolam mientras su compañero forcejeaba y caía abatido. Solo saben que también fue sorprendida por el copiloto, al que aseguran resguardaba y quien tomó el arma larga que traían en el carro y le disparó.

    El parte indica que la mujer policía informó del ataque y solicitó ayuda, y después uno de los criminales se llevó su radio Matra, por el cual podían escuchar la información del operativo por su búsqueda. Los Castro Aguayo fueron detenidos en el domicilio que ocupaban desde hace más de un año, llegaron al lugar con las patrullas detrás, metieron el carro en el patio y se introdujeron a la vivienda.

    Las autoridades reportan que al ser detenidos, no manifestaron la razón del ataque, solo detallaron la forma en qué ocurrió. Explicaron que por más de un año han traficado armas que compraban en la zona de Fontana en Los Ángeles, California, las metían a México por Tijuana y las mandaban a su gente del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en aquella entidad.      

    Las autoridades consideran improbable que este hecho esté ligado al robo realizado por oficiales al cártel local. Pero consideran factible que Inzunza y Cocolam hayan sido víctimas de las acciones ilícitas de otros oficiales corruptos que trabajan en la zona del Mariano Matamoros e hicieron algún tipo de acuerdo con los traficantes de armas.

    Ataque contra la corporación
    Entrevistado respecto a los recientes ataques contra policías, el ex secretario de Seguridad Pública de Tijuana, Julián Leyzaola declaró que a los que ubica bien son a Inzunza y Cocolam, de quienes tiene buena referencias, “ellos son buenos oficiales”, de los otros dos “no los recuerdo”.

    “Pero mire, en estos casos hay como una regla no escrita, es algo sabido que se maneja dentro de la corporación. Cuando un policía es atacado fuera de servicio es un ataque personal, mayormente es por cosas que él hizo o situaciones en las que se involucró. Cuando la violencia se ejerce contra un oficial en servicio, entonces el ataque es contra la corporación. En ese contexto debe analizarse. Revisar porque algo está pasando ahí”.

    — ¿Qué puede estar pasando?

    “Regularmente es porque la Policía no está siendo pareja, pinta para algún lado -grupo mafioso-, o en el mejor de los casos, porque no han aceptado rendirse ante los criminales”.

    Del 1 de enero al 3 de diciembre de 2015, en Tijuana se cometieron 611 asesinatos, 10 en la última semana y tres de los sujetos abatidos a balazos fueron policías; cifra que subió a cinco el número de agentes municipales ultimados en el presente año. (Zeta Tijuana)
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