martes, 1 de diciembre de 2015

Tamaulipas, la derrota de los generales

  • martes, 1 de diciembre de 2015
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    Cuatro militares en cinco años de gestión de Egidio Torre Cantú como gobernador de Tamaulipas, no han podido contener desde la secretaría de seguridad pública estatal el dominio del crimen y la delincuencia en esta región del país. Pese a las evidencias de la infiltración del crimen en la esfera del poder local, como el caso del ex gobernador Eugenio Hernández quien reapareció en el quinto informe de gobierno del mandatario, el ejército y la marina se han “atascado” en ciudades como Reynosa, Matamoros, Río Bravo, Ciudad Victoria y Nuevo Laredo, donde no han podido contener a la ola delincuencial que se ceba sobre la población civil en sus diferentes estratos.
    Por Estado Mayor MX
    Ciudad de México.-NARCOVIOLENCIA.- Fue un coche bomba que resultó más que una amenaza. Una madrugada de principios del mes de julio del 2012, una explosión de un artefacto depositado en un vehículo a las afueras del domicilio de Rafael Lomelí Martínez, en Ciudad Victoria, Tamaulipas, dejó un herido y dos escoltas muertos del entonces secretario de seguridad pública del estado.
    El funcionario, capitán retirado del ejército y comisario de la Policía Federal que asumió el cargo en abril del 2011 en sustitución del general de división retirado Ubaldo Ayala Tinoco, fallecido hace poco más de un año por problemas de salud, comenzó a estar custodiado a raíz del ataque por más de una docena de hombres fuertemente armados. Durante su gestión se dijo que miembros de la corporación lo habían “puesto”, ya que el fraccionamiento donde vivía era de acceso restringido y contaba con vigilancia especial. Pese a ello la bomba en el vehículo fue dejada a unos pasos de su domicilio.

    Su renuncia la presentó por “motivos personales” en marzo del 2014, y su lugar fue ocupado por el general de brigada Arturo Gutiérrez García. A dos meses de la llegada del ex jefe de estado mayor de la cuarte región militar que abarca Nuevo León y Tamaulipas, su principal colaborador el general brigadier Salvador de Haro, fue emboscado en calles de Ciudad Victoria por un comando armado que lo privó de la vida. El militar fallecido era jefe de inteligencia de la secretaría de seguridad pública del estado.

    En septiembre pasado el general Gutiérrez García fue removido del cargo por el gobernador Egidio Torre Cantú, en su lugar nombró a Jesús Martínez y Martínez, tercer general de los cuatro militares que han ocupado la secretaría en el gobierno del priista. La salida de Gutiérrez García se dio en medio de una crisis en el gobierno de la entidad, la enésima que sacude a Tamaulipas, originada por la muerte de un policía en Reynosa en la que resultaron implicados dos agentes de un cuerpo de “elite” de la corporación estatal. El secuestro y asesinato de dos empresarios tamaulipecos al sur del estado terminaron por tirar a Gutiérrez García del cargo. Los cuerpos fueron hallados en los límites de Veracruz y Tamaulipas, donde apenas esta semana el secretario de gobernación, acompañado de los gobernadores de ambos estados y del secretario de la Defensa, el general Salvador Cienfuegos y el de Marina, Vidal Soberón Sanz, inauguraron en Tempoal de Sánchez, en la huasteca veracruzana, las nuevas instalaciones militares sede del 74 batallón de infantería.

    La narco política como razón de ser

    Las imágenes del pasado 18 de noviembre en el centro de convenciones de Tampico no daban lugar a duda. Entre los invitados en primera fila al quinto informe de gobierno de Torre Cantú estaba el ex gobernador Eugenio Hernández, acusado de lavado de dinero y vínculos con el cartel del Golfo en una corte del sur de Texas.

    El ex mandatario lucía tranquilo, sonreía a ratos, platicaba con otros políticos que saludó en el evento y al final no quiso declarar nada a los medios de comunicación. El 27 de mayo pasado el priista fue encausado judicialmente por la Corte Federal del Distrito Sur de Texas por narcotráfico, desde meses antes hasta días pasados no se sabía nada de él ni se le había visto en público. Su reaparición sirvió para recordar que está acusado junto a su cuñado de lavado de dinero y transacciones financieras ilegales desde enero del 2008.

    Los cargos señalan que realizaron operaciones que involucraron ganancias procedentes de actividades criminales. “Llevaron a cabo transferencias ilegales de dinero procedente de negocios ilícitos aun sabiendo el origen de todo ello”, acusó la fiscalía según los documentos dados a conocer por medios locales.

    Nada de esto importó al gobernador Torre Cantú quien lo invitó a su penúltimo informe de gobierno.

    Tras la designación del general Martínez y Martínez como nuevo secretario de seguridad de Tamaulipas, la violencia criminal siguió a la alza durante octubre y noviembre sin que se registrara disminución significativa en extorsiones, secuestros y asesinatos.

    Martínez y Martínez, general de división para efectos de retiro, tuvo una carrera mediana en la milicia. No se distinguió por algún hecho de relevancia más que por puestos burocráticos como agregado militar en España y Guatemala, y cargos operativos en ciudades como Río Bravo, Matamoros, San Fernando, Soto la Marina y Ciudad Victoria, donde la delincuencia organizada tiene su imperio sin que militares o marinos hayan logrado desmantelar su red de influencia establecida en los ámbitos político y económico.

    Con este tercer general del ejército, cuarto militar al frente de la seguridad pública de Tamaulipas, Torre Cantú comenzó su último año de gobernador, cargo al que llegó de emergencia ante el asesinato en campaña de su hermano a manos de la delincuencia organizada.

    En la inauguración del cuartel del 74 batallón de infantería, que cubrirá buena parte de la huasteca que colinda con la zona sur de Tamaulipas, el gobernador permaneció atento al mensaje de Miguel Ángel Osorio Chong sin que las alusiones al crecimiento exponencial de secuestros y extorsiones en toda esta región lo inmutaran. La crisis que enfrenta Tamaulipas y que ha encontrado réplica en Veracruz, se ha convertido en un lodazal para la poca credibilidad de los oficiales del ejército, quienes sin ser policías, han pasado por la secretaría de seguridad pública tamaulipeca con más pena que gloria.

    Juan Veledíaz

    @velediaz424

    Estado Mayor MX
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