domingo, 10 de enero de 2016

Si "El Chapo" es tan rico como se dice, ¿en donde esta su dinero?

  • domingo, 10 de enero de 2016
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    Anteriormente al Chapo se le han asegurado automóviles de lujo en el 2014 y 2015
    El operativo en Sinaloa aún no concluye. Ayer se estacionaron un avión y un helicóptero de la Secretaría de la Marina Armada en el Aeropuerto Internacional del Valle de El Fuerte para continuar con la investigación de las casas que recorrió “El Chapo” antes de que fuera capturado. ¿Por qué tuvo su última parada en esta ciudad, cuya fama única era la de un centro económico? El binomio Los Mochis-El Chapo se explica a través de un poderío que en nada ha sido socavado: la fortuna en bienes y dinero del que hasta hace poco era “el más buscado”.

    Por Linaloe R. Flores, Juliana Fregoso y Juan Luis García/Sin Embargo

    Los Mochis, Sinaloa.- Pocos imaginaron vivir esto en Los Mochis. El ruido de los helicópteros volvió raro el amanecer. Y las horas que siguieron. Tan bajo volaron que sus hélices sacudieron los sauces. Cuando por fin desaparecieron en el cielo, la infernal escena permaneció intacta 16 horas. El tiroteo que precedió a la captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán y Orso Iván Gastélum “El Cholo”, resultó en la muerte de cinco integrantes del círculo de seguridad de ambos. Se inició a las tres de la mañana y al anochecer –a las 19:00 horas- los cuerpos permanecían tirados, esparcidos en los patios de las residencias ubicadas entre las calles de Presidio y Quelite, en la colonia Scally.
    Y hasta ahora, pocos pensaban que aquí se viviría esto porque Los Mochis no era precisamente un escenario del crimen, del que se asocia con las organizaciones delincuenciales de Sinaloa. Atravesada por la geografía del narcotráfico, encajada hace apenas poco más de cien años en el Valle de El Fuerte; concebida por su fundador, el ingeniero estadounidense Albert Kimsey Owen, como una colonia comunista a principios del siglo pasado, la ciudad vivía su paradoja: su ingenio cañero, sus negocios y centros comerciales, y al tiempo, su paso carretero hacia el Triángulo Dorado, ese punto que en la imaginación une los vértices de Chihuahua, Durango y Sinaloa. Ese sitio que vale miles y miles de millones de dólares por sus campos de amapola y mariguana.

    ¿Por qué Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo” Guzmán dejó su último rastro aquí? Abel Meza Sandoval, experto en Seguridad y Derechos Humanos en esta región del norte sinaloense, expresa que el binomio Los Mochis-Guzmán Loera se explica a partir de la concepción que tiene el capo de su imperio. Y del mensaje que desea enviar. “Los Mochis es uno de los centros de negocios más importante en la región. Y el hecho de que se haya desplazado ahí implica dinero. El dinero que tiene en estos momentos el capo. A él, la Marina no lo persiguió en la sierra, entre barrancas y cerros, sino en un centro económico”.

    Dinero y Chapo es una relación que se entiende si se observa la respuesta que dio la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) a una solicitud de información en el folio 0001700286915 sobre los bienes asegurados a la persona de Joaquín Archivaldo Guzmán Loera.

    Hasta 2014, se le habían incautado cuatro armas, siete cargadores, una granada, 143 municiones y cartuchos, tres joyas y cuatro “objetos”. Nada de dinero. Ni en efectivo, ni en cuentas bancarias. Ni a su nombre, ni bajo otros.

    La Procuraduría General de la República reconoce que al narco no le fueron asegurados más bienes, ni siquiera con base en informes de la Unidad de Inteligencia de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ni de ninguna otra autoridad u organismo en México y el extranjero.

    En cuanto a causas penales, a Guzmán Loera le dictaron en los días posteriores a la reaprensión en Mazatlán, en febrero de 2014, cuatro autos de formal prisión por delitos de delincuencia organizada y uno más contra la salud, según las averiguaciones previas que inician con los números 50/2009, 206/2010, 65/2011, 65/2011 y 364/2012. (Consejo Consejo de la Judicatura).

    Duncan Wood, director del Instituto sobre México del Wodrow Wilson Center expuso que de los bienes de “El Chapo” no se sabe mucho porque el Gobierno Federal desconoce dónde están. “(El dinero) lo ha escondido en muchos lugares del mundo y se va a necesitar mucha investigación para saber dónde (lo tiene)”. El investigador piensa que el ex fugitivo ha comprado bienes raíces, yates y coches cuyas facturas no llevan su nombre, ni sus señas.

    Ahora, de hacer pública su fortuna –según Wood- el Estado mexicano cumpliría con el interés nacional, pero destaparía a figuras de las élites que han protagonizado, desde la clandestinidad, esta historia.

    “El Chapo” y sus bienes integran una trama que revela la falta de efectividad de la Ley de Extinción de Dominio. Lo indica así Francisco Rivas, Director General del Observatorio nacional Ciudadano de Seguridad, Justicia y Legalidad. “Si hoy, los grupos criminales de corrupción siguen manteniendo el poderío es por los medios económicos que han logrado”.

    Entonces fue aquí, en Los Mochis, Sinaloa en donde se encuentra una de las compañías azucareras más importante de México y la empresa La Costeña tiene varias plantas industriales de chile y tomate, donde se mueven millones de pesos de manera lícita, que Joaquín Guzmán Loera, “el ser más buscado del planeta”, se adentró y llegó tan al fondo que se arrastró por el drenaje.

    LA FUERZA

    El 9 de diciembre de 2006, apenas a unos días de haber recibido en su pecho la banda presidencial, el panista Felipe Calderón Hinojosa inició una estrategia para combatir el crimen organizado. Con el tiempo, el Mandatario se resistía a llamarla “Guerra”, pero los casi 150 mil muertos y los miles de desaparecidos que arrojó esta política le dieron los mismos tintes de un conflicto armado de cualquier sitio del mundo. Y Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo” era considerado uno de los epicentros de casi todas las operaciones ilícitas. Su existencia explicaba disputas, fragmentaciones de grupos, traiciones y alianzas nuevas.

    En otro enero -el de 2001- “El Chapo” también llenó las planas del mundo. Se fugó del penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco. Luego, pasó 14 años de escapatorias, muchas leyendas, algunos mitos; pero sobre todo, de fortificación. De su ser y sus negocios.

    Los números históricos de la Procuraduría General de la República (PGR) revelan que las batallas de la Guerra contra el Narcotráfico no se dieron en su contra. Esa Información, pública a través del INAI [decenas de solicitudes revisadas por SinEmbargo], revela que los capturados en ese periodo fueron más bien, sus enemigos. De mil 971 detenciones, 947 correspondieron a miembros del Cártel del Golfo o Los Zetas, de Tamaulipas y Michoacán.

    Según la PGR, los Beltrán Leyva -también nacidos en Badiraguato como “El Chapo” y alguna vez, brazos del Cártel de Sinaloa (o El Pacífico) se convirtieron en sus detractores. Y aunque el número de detenciones de este grupo durante el calderonismo es mucho menor que el de los grupos michoacanos -apenas 250- fue uno de sus líderes el que protagonizó el golpe más espectacular que logró dar el ex Presidente Calderón.

    Arturo Beltrán Leyva “El Barbas” fue perseguido por la Secretaría de la Marina en Cuernavaca y al final, lo mataron frente a cámaras de televisión. Cayó en la habitación de un departamento de lujo, decorada para una niña, entre muñecas y princesas, y frente al espejo de un tocador rosa, con flores.

    En cambio, “El Chapo” siguió libre y cada vez más fuerte. Wikileaks difundió en 2013 que el ex Secretario de la Defensa Nacional, el General Guillermo Galván Galván, le dijo a diplomáticos estadounidenses que Guzmán Loera era capaz de ir y venir entre 10 y 15 sitios en el globo terráqueo. Dijo también que en su círculo de seguridad, operaban por lo menos 300 hombres y mujeres.

    Según la Agencia Antidrogas Estadounidense (DEA, por sus siglas en inglés), “El Chapo” posee el 80 por ciento del mercado de drogas de Estados Unidos, el cual tiene un valor de tres mil millones de dólares. Sus operaciones las realiza a través de una estructura similar a una “holding” con franquicias y laboratorios que se expanden en Sinaloa, Estados Unidos, Europa y a últimas fechas, en Asia, Hong Kong.

    La revista Forbes calculó su fortuna en 2009 en más de mil millones de dólares y lo incluyó en su listado tradicional sobre las personas más ricas del mundo. Ahí aparecía “El Chapo” en disputa monetaria con magnates como Bill Gates o Carlos Slim. Pero en 2013, la publicación dejó de incluirlo. La consideración del equipo editorial fue que había un dato desconocido: no se sabía en qué gasta su dinero “El Chapo”.

    LA MARATÓNICA JORNADA

    Si bien Joaquín Guzmán Loera ha regresado al penal de máxima seguridad de El Altiplano de donde se fugó el 11 de julio pasado, aquí no ha concluido el operativo que se inició para perseguirlo. La mañana de ayer un avión y un helicóptero de la Secretaría de Marina Armada de México llegaron al Aeropuerto Internacional del Valle de El Fuerte. Ahí permanecen estacionados.

    Un marino aceptó que las aeronaves servirán para continuar sobrevuelos en Los Mochis, la última parada de “El Chapo” Guzmán. “Se deben hacer investigaciones en las casas que recorrió antes de meterse a la alcantarilla y deben contenerse enfrentamientos”, dijo.

    El sábado despuntó como cuando los huracanes tocan tierra. Pocos en las calles. Muchas miradas, pocas ganas de plática. Los minutos, las horas, transcurrieron mientras llegaban más elementos de la Marina. Nadie acepta saber nada, pero se esperan muchas cosas. Hasta hace poco, Los Mochis era un polo de desarrollo económico.(Sin Embargo)
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