domingo, 6 de marzo de 2016

Así inició el narco en México: desde "Chinos" hasta un pacto con Estados Unidos

  • domingo, 6 de marzo de 2016
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    En la imagen una Pistola Colt calibre 38 conficada a Joaquín El Chapo Guzmán en 1993 en Guatemala con la iniciales "A.C.F." y que posiblemente perteneció al líder del Cártel de Juárez, Amado Carrillo Fuentes.
    Hay varios mitos en torno al inicio del narcotráfico en México; entre ellos, un supuesto pacto con el gobierno de EU

    Las distintas versiones sobre el origen del narcotráfico en México apuntan a que este lucrativo e ilegal negocio inició con la llegada de chinos a Sinaloa.

    Un artículo publicado por Froylán Enciso Higuera, investigador visitante del Centro de Estudios México-EU de la Universidad de California, reconstruye la historia del origen del narco según la glosa sinaloense.

    Las versiones populares apuntan a que Lai Chang Wong, un inmigrante chino que nació alrededor de 1869 en Hong Kong y que llegó a México en 1911, es uno de los principales iniciadores del cultivo de drogas en nuestro país, particularmente en Sinaloa.
    Chang Wong llegó inicialmente a Estados Unidos, posteriormente viajó a México se enroló como médico con los revolucionarios del noroeste. Estuvo 10 años en el Ejército pero un balazo lo obligó a dejar la lucha y comenzó a practicar medicina naturalista en El Dorado, Sinaloa. Ahí un sacerdote católico lo convirtió al cristianismo y bautizó como José Amarillas.

    El artículo relata que debido a sus conocimientos médicos, José Amarillas puso un consultorio en el pueblo de San José de la Puerta, en el municipio de Badiraguato, donde se desempeñó como curandero naturalista.

    “José Amarillas cultivó col, rábanos, lechugas, tomates, pepinos y esas flores desconocidas entonces pero que pronto serían objeto de gran polémica: las amapolas. Esas hermosas flores de amapola eran una de las materias primas de Amarillas para su medicina natural: conocía los poderes narcóticos y curativos de los opiáceos”.

    De acuerdo con lo publicado, en 1948, José Amarillas decidió retirarse. En compañía de su hijo Chepe se fue a vivir a Jesús María, en la colindancia entre Culiacán y Badiraguato. Murió en 1953.

    El supuesto acuerdo México-EU

    Uno de los mitos en torno a los inicios del narco en México es la existencia de un supuesto pacto entre México y EU.

    Humberto Valenzuela Álvarez, profesor normalista originario de Surutato y expresidente municipal de Badiraguato (1990-1992), contó en un artículo publicado en la revista Tribuna de Los Mochis, que las autoridades de Estados Unidos y México firmaron un pacto para buscar un lugar apropiado para la siembra de la amapola en nuestro país.

    En dicha búsqueda, habría participado “un señor de apellido Amarillas, de ascendencia China (…) quien los llevó hasta las montañas en busca de clima y tierras apropiadas, pero también de hombres en que pudieran confiar por su capacidad y valor, así como su discreción. Para tal fin se llegó a Santiago de los Caballeros, Badiraguato”.

    Valenzuela no especifica los términos del supuesto acuerdo firmado entre México y EU para la producción de opio, el cual era muy demandado por las fuerzas militares debido a la segunda Guerra Mundial.

    A pesar de los señalamientos, no existe ningún documento que pruebe o documente la existencia de dicha comisión binacional.

    Desde el inicio, una lucha violenta

    De acuerdo con los testimonios recabados en este artículo, el combate al narcotráfico ha estado marcado por la violencia y la corrupción desde sus inicios.

    “Durante el gobierno de Adolfo Ruiz  Cortines (1952-1958) era ya evidente para el gobierno que no podían seguir los abusos de autoridad. Por eso, el presidente asignó al general badiraguatense Teófilo Álvarez Borboa para que instrumentara una campaña antinarcóticos. El general Álvarez citó a algunos productores de drogas en Mazatlán. Los perdonó por última vez y pidió que no siguieran en ese negocio. (…)

    “El negocio de las drogas ilegales fue creciendo. Llegó el momento, en la década de 1970 en que, según dice Valenzuela, el consumo interno de drogas en Sinaloa era alarmante”.

    La presencia del Ejército en el combate al narco también parece ser una constante en la historia del país.

    En 1986 el historiador sinaloense de ascendencia japonesa, Heberto Sinagawa Montoya, documentó la violencia en torno al narco, en su diccionario Sinaloa, historia y destino.

    Desde la perspectiva de Sinagawa:

    “El origen del narco sinaloense se debió a la transmisión del conocimiento sobre opio de los chinos a campesinos pobres y aventureros cazafortunas. De su narrativa se puede inferir que son estos cazadores de fortunas quienes crearon las expresiones más vistosas de la ahora llamada narcocultura y quienes fueron los responsables de que surgiera tanta violencia en Sinaloa”.

    En 1941, se suscitó uno de los primeros eventos violentos en la lucha por el tráfico de estupefacientes de los que se tiene registro cuando Alfonso Leyzaola, jefe de la policía judicial del estado, destruyó plantíos de amapola e incautó goma de opio de los pobladores de la zona de Santiago de los Caballeros en Badiguarato.

    “A su regreso, un docena de hombres los emboscaron desde la parte alta de una cañada llamada Los Alisos. Leyzaola sobrevivió, gracias que su ayudante Francisco Urías lo condujo a una choza para curarlo. Poco tiempo después, sus atacantes los alcanzaron, los torturaron y colgaron a Leyzaola de un árbol.  (…)

    “Luego de este trágico inicio de la lucha por el narcotráfico, la actividad se mantuvo en la región”.

    Chinos, el gran mito

    Aunque la llegada de los chinos implicó que trajeran consigo sus conocimientos sobre el opio, es imposible creer que sobre ellos recae toda la responsabilidad del origen del narcotráfico en nuestro país.

    “El primer gran mito del origen del narco en Sinaloa es este que atribuye a los chinos todo el crédito por el origen del mal”, señala Enciso en su texto

    Y concuye que: “Es evidente que los chinos sufrieron la persecución racista de los sinaloenses y norenses incluso después de haber colaborado con su esfuerzo al desarrollo económico de estas tierras. Con el correr de los años y las investigaciones, es posible afirmar que los inmigrantes chinos trajeron consigo conocimiento sobre el opio y que, dados sus antecedentes con el imperio inglés (recuérdense las consecuencias de la Guerra del Opio), también trajeron su dependencia física a los opiáceos. Pero los chinos no pudieron iniciar solos ni fueron los grandes beneficiarios de las primeras redes de contrabando de opiáceos. Quedan muchas dudas sobre cómo se establecieron estas primeras redes, cuál fue el papel del gobierno y quiénes fueron los personajes que mayores beneficios obtuvieron de estos contrabandos”.
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