domingo, 24 de abril de 2016

Consigue este trabajo y hazte millonario cortando y fumando mota durante cinco meses

  • domingo, 24 de abril de 2016
  • Comentarios
    Fotos de DENIS VEJAS, TEXTO POR CHARLEY BOHR/VICE
    Equipados con tijeras, paciencia y litros de café, los trimmers se preparan para otro día de trabajo: cortar la mayor cantidad de capullos de mariguana que les sea posible.

    Desde principios de agosto hasta finales de diciembre, Humboldt County, California, se convierte en un destino turístico para un montón de viajeros que llegan de todo el mundo en busca de trabajo como trimmers —como se les llama en inglés por la palabra trim, que significa cortar—. Algunos, con más experiencia, llegan preparados con casa, auto y contactos; otros llegan en grupos y duermen en el bosque hasta que la suerte se pone de su lado y por fin sus carteles improvisados con la palabra WORK dan resultado.

    Durante un periodo de meses al año estos viajeros ponen en pausa un estilo de vida con comodidades para darle lugar a otro completamente diferente y sumergirse en el bosque para cortar muchos capullos de mariguana, esas flores que aparecen cuando la planta llega al ápice de su desarrollo.
    Cada granja de trabajo es un mundo diferente. En algunas las indicaciones son más estrictas y en otras los trabajadores pueden elegir los horarios de trabajo y donde cortar las plantas; unas ofrecen comida, en otras los trimmers se turnan para cocinar y a veces cada uno come lo que quiere, cuando quiere. Hay varios factores que influyen en estas diferencias, pero un día de trimming es similar en cualquier lugar.

    Cada día empiezan su tarea con un montón de ramas enteras, de las que primero deben cortar los buds —cogollo, flor, mota o faso en español— que luego van a manufacturar. Acompañados de un buen playlist que mantiene viva la constancia, pasan todo el día sentados, cortando uno tras otro, porque entre mayor sea la cantidad de buds cortados al día, más grande es la paga. Por lo general cada uno tiene su posición de trabajo que consiste en una silla y una mesa que sirve para apoyar lo necesario para limpiar las tijeras. Papel, vasos con alcohol y aceite, una bandeja sobre la cual caerán las hojas que se descartan y un recipiente donde caen los buds que luego se juntan en una bolsa hasta llegar a la libra: 470 gramos de buds prolijamente cortados para la venta. El pago puede ser desde 150 a 200 dólares por libra, y hay quienes gracias a la experiencia, pueden hacer de dos a cuatro libras diarias.

    Aunque todos los días están marcados por la monotonía de la tarea (cortar, cortar y cortar), cada uno logra ingeniárselas para hacer que cada jornada sea un poco diferente. Comer algo distinto, sentarse al lado de alguien nuevo para tener nuevas historias y debates que compartir; cambiar el playlist o tomarse un descanso para caminar o hacer yoga, son algunas de las cosas que hacen un día nuevo, distinto al de ayer.

    La industria de la mariguana tiene una larga tradición en el norte de California y cada año el debate sobre la legalización de su producción se acerca más a un veredicto. Muchos dicen que pronto California será un lugar donde la mariguana se produzca y venda legalmente y aunque ya existen lugares en Estados Unidos como Oregón y Washington que presentan legislaciones claras al respecto, California sigue siendo terreno ilegal para la producción.

    En Humboldt County muchos de los locales se ganan la vida con esta industria. Algunos heredaron el negocio y los conocimientos de sus padres y continúan trabajando a la par de sus hijos. En otros casos, más excepcionales, se generó una especie de asentamiento de aquellos foráneos que vieron la oportunidad de generar dinero en la zona. Lo que antes era una actividad local y familiar se ha convertido poco a poco en una especie de leyenda urbana, casi un mito, que muchos turistas no dudan en volver realidad.

    El trimming es una de las últimas partes del proceso del lado de quien crece las plantas. Ese lado es el del grower, quien comenzó de cero, plantando semillas en la tierra o clonando plantas madres, regando y cuidando cada una hasta llegar a este punto donde sólo queda conseguir unos cuantos trimmers que puedan dejarlas listas para la venta. Los growers ponen todo el esfuerzo y trabajo de una temporada en las manos —y tijeras— de un grupo de desconocidos que van a dar el toque final a su producción. De ahí surge una especie de pacto tácito donde el trimmer intenta poner todo su esfuerzo en hacer que esos capullos se vean lindos cortando en el menor tiempo posible. Como en casi todo negocio, acá también el tiempo es oro y hay límites de entrega impuestos por la lógica de oferta y demanda.

    Por eso no solamente hay que cortar bien; hay que cortar mucho. Si el jefe está contento con el trabajo final, tal vez la próxima temporada quien entró como un desconocido gane un puesto en esa granja y evite pasar por las vicisitudes de quienes llegan sin el tan preciado "contacto". Si las condiciones de trabajo en esa granja son buenas, cualquier trimmer dará lo mejor de sí mismo para causar una buena impresión en su empleador.

    Los trimmers tienen que adaptarse al entorno, ser rápidos, sociables y no dejarse gobernar por el hartazgo ni la ansiedad, ya que esas cualidades pagan en este oficio. Durante algunos meses viven de la manera más silvestre, cortando plantas, fumando la mejor mariguana del mundo, conectados con la naturaleza en su máxima expresión y como recompensa, ganando cientos de dólares por día.

    Luego comenzará otra fase: la venta y distribución.


















    Apóyanos con un me gusta a nuestra página de Facebook/NarcoviolenciaOficial
    Compartir:

    0 comentarios:

    Publicar un comentario