domingo, 22 de mayo de 2016

Que paso con el dinero decomisado al chino Zhenli Ye Gon, los 205 millones de dólares

  • domingo, 22 de mayo de 2016
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    A 9 años del mayor decomiso de dinero en efectivo en la historia de México al empresario chino mexicano Zhenli Ye Gon queda una pregunta que muchos mexicanos se hicieron, a donde quedo ese dinero decomisado.

    “Copelas o cuello’’, la frase se escuchaba en todas partes en México. Estaba en las caricaturas políticas, en las bromas de la gente, la imprimieron en camisetas, se la apropiaron los narcos para intimidar y los grupos musicales para hacer canciones.

    Fue la expresión que usó el empresario chino mexicano Zhenli Ye Gon para explicar a un reportero de la agencia Associated Press, la manera como un supuesto operador político lo amenazó si se negaba a guardar 205 millones de dólares en su casa de la Ciudad México.
    El dinero en efectivo fue hallado en la mansión de Ye Gon en marzo de 2007. Las imágenes de las columnas de billetes de dólares que llenaron una habitación de la Procuraduría General de la República (PGR), le dieron la vuelta al mundo. El gobierno de México presentó la Operación Dragón como el golpe financiero más demoledor a las arcas del narcotráfico en la historia de ese país; pero que ha sido de ese dinero.
    Los billetes decomisados en la mansión de Ye Gon llenaron una habitación de la PGR.

    ¿Y dónde está el dinero?

    De acuerdo con la ley mexicana, el gobierno sólo puede apropiarse de los bienes de alguien acusado de narcotráfico cuando éste es hallado culpable. En este caso, Ye Gon aún no recibe una sentencia ni en México ni en Estados Unidos. Sin embargo, el dinero pasó a manos del gobierno mexicano gracias a un par de cláusulas en las leyes penales del país.

    Las cláusulas, hoy en día derogadas, indicaban que si el dueño del dinero confiscado no lo reclamaba en un periodo de 90 días después de ser notificado, era considerado un bien abandonado e inmediatamente pasaba a manos del gobierno.

    Según reportes del Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE), la oficina de decomisos en México, ni Ye Gon, ni alguno de sus representantes legales reclamó la fortuna durante el periodo requerido.

    Eso no quiere decir que las autoridades almacenaron el dinero en alguna bóveda durante tres meses, esperando la llegada de su dueño. A tan sólo unos días de haber sido confiscados, los cientos de miles de billetes fueron transferidos a varias cuentas bancarias.
    Los dólares confiscados fueron enviados a alguna oficina del Bank of America, en Estados Unidos, para su conteo y verificación. (Getty Images).

    Después de mostrarlos al mundo, PGR depositó los dólares, euros y pesos en Banjército, el banco del ejército mexicano, el único banco público capaz de guardar aquella cantidad. Banejército más tarde transfirió el dinero a las oficinas centrales del Banco Santander en México, esto con el objetivo de certificar y contar el dinero nuevamente. Esta tarea no sería tarea de Santander sino de su socio en Estados Unidos, Bank of America (Bofa). Por esa razón, los dólares viajaron de México a Estados Unidos, a alguna oficina de Bank of America que ni el banco ni el gobierno mexicano han revelado aún. Según el reporte de SAE, BofA contó y analizó el dinero para detectar rastros de falsificación. Alrededor de 21 mil dólares resultaron falsos. El banco exigió alrededor de un millón de dólares por sus servicios, cuota que el gobierno mexicano pagó con el mismo dinero confiscado, medio millón extra fue utilizado para cubrir otros gastos de transporte e impuestos.

    El reporte de SAE indica que BofA no devolvió el dinero en físico sino que realizó una transferencia digital del equivalente de regreso a Santander. Las autoridades mexicanas explican en el reporte que 205 millones de dólares no pueden permanecer en efectivo en ningún banco o institución financiera en México por cuestiones de seguridad y por los altos intereses que produce mantener esa cantidad en físico.

    Univision contactó a BofA para confirmar las operaciones del dinero en sus oficinas, pero declinó revelar cualquier información al respecto ya que podría romper el contrato de confidencialidad entre el banco y el gobierno mexicano.

    A finales de abril de 2007, el dinero en forma digital regresó a las cuentas de Banjército. Para ese entonces, Ye Gon todavía tenía dos meses más para reclamar su fortuna.

    La parte más enigmática del reporte de SAE, hasta ahora el único documento que explica que sucedió con el dinero de Ye Gon, es una oración que dice: “no constituye prueba’’. A pesar de que la DEA y la fiscalía habían concluido que los más de 200 millones de dólares en efectivo probablemente eran ganancias del narcotráfico, la PGR consideró que no era necesario mantener el dinero en físico como parte de su investigación contra Ye Gon. Hasta ahora nadie ha ofrecido una explicación.

    La PGR consideró que no era necesario mantener el dinero en físico como parte de su investigación.
    Noventa días transcurrieron desde la redada en la mansión de las Lomas. Según una notificación de SAE publicada en los principales diarios mexicanos, nadie reclamó el dinero. El paso a seguir, como lo indicaba la ley en ese entonces, era dividir el dinero en tres partes y donarlo a la PGR, la Secretaría de Salud y al Consejo de la Judicatura Federal, la institución a cargo de vigilar y administrar las cortes federales en México.

    El criterio de distribución se basaba en que la ley mexicana considera que el dinero confiscado durante una investigación de narcotráfico debe ser reutilizado en beneficio del combate al narcotráfico. La PGR persigue narcotraficantes, el poder Judicial los sanciona y la Secretaría de Salud atiende a las víctimas del narcotráfico, incluyendo y principalmente gente con problemas de adicción.

    Cada institución recibió alrededor de 68 millones de dólares. La PGR anunció que utilizaría el dinero para el combate al narcotráfico. Su reporte de gastos, que se reduce a una hoja de balance, indica que la procuraduría invirtió alrededor de ocho millones de dólares en equipo para operaciones e investigación y alrededor de 20 millones de dólares en remodelación y compra de edificios para oficinas y casi la misma cantidad en sistemas de seguridad para los edificios. Alrededor de un millón de dólares fue gastado en vehículos y el resto fue utilizado para cubrir impuestos derivados de la compra de propiedades.
    El dinero decomisado a Ye Gon fue distribuido, al parecer, entre tres dependencias del gobierno mexicano: la PGR, la Secretaria de Salud y el Consejo de la Judicatura.
    A la fecha la PGR no ha revelado sus criterios de compra y mucho menos los beneficios de éstas en el combate al narcotráfico.

    Según sus reportes, la Secretaría de Salud utilizó el dinero para construir 240 centros de rehabilitación en todo el país y el resto lo entregó a los estados para sus campañas para combatir adicciones. Tampoco existen reportes que indiquen si los centros y el aumento del presupuesto tuvieron un impacto en el índice de adicciones en el país.

    El Consejo de la Judicatura depositó su parte en un fondo de inversión utilizado para renovar juzgados, ofrecer entrenamiento a funcionarios del poder judicial y en general “mejorar sus servicios”. En un memorándum entregado a Univision la CJF indica que no es posible saber cómo se ha gastado específicamente el dinero de Ye Gon o si se ha gastado aún, ya que no es posible distinguirlo del resto del fondo.

    Alrededor de 5 mil 700 artículos de valor confiscados en la mansión Ye Gon, la oficinas y la planta de Unimed—muebles, joyería y automóviles—fueron subastados por SAE. La oficina obtuvo alrededor de 63 millones de pesos o 6 millones de dólares de las subastas.

    Las propiedades, incluida la mansión de Las Lomas, continúan bajo custodia de esta agencia. Ex-vecinos de Ye Gon consultados por Univision aseguran que el gobierno mexicano ha intentado utilizar el lugar para oficinas de la PGR y otras dependencias, pero la asociación de vecinos ha frustrado todos sus esfuerzos.

    Hoy en día, la ostentosa mansión permanece abandonada la misma suerte que parece esperarle a los procesos judiciales en México para establecer el origen del dinero.

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