jueves, 30 de junio de 2016

Cártel de Sinaloa: la guerra por venir

  • jueves, 30 de junio de 2016
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    La ausencia de Joaquín Archivaldo Guzmán Loera se está dejando sentir en Sinaloa, con encuentros cada vez más violentos entre los distintos grupos del narcotráfico avecindados; el Gabinete de Seguridad del Gobierno del Estado tiene detectados al menos dos frentes en la guerra por los territorios entre las facciones del cártel de Sinaloa: uno, el que encabeza Archivaldo Guzmán contra Los Dámaso y, otro, el de los Beltrán Leyva contra Aureliano Guzmán Loera. Las alertas al interior del gobierno de Mario López Valdez ya se encendieron, y los civiles pagan su cuota de inseguridad con cientos de familias desplazadas de Badiraguato, incluyendo la madre del capo sinaloense, que fue rescatada en una avioneta con destino a Culiacán

    Sinaloa.- El gobierno de Mario López Valdez al tratar de evadir la crisis de seguridad en la disputa violenta que mantienen las diferentes facciones que conforman el cártel de Sinaloa, señaló que los sucesos ocurridos en la sierra de Badiraguato –ubicado en pleno Triángulo Dorado–, solo se trataba de “disputas entre familias”, y que las amenazas de enfrentamientos entre grupos rivales solo quedaron en rumores.

    Ante este panorama adverso, de una ruptura abierta al interior del cártel, el Gobierno del Estado realizó un tour con medios locales y nacionales por los poblados que, del 7 al 11 de junio, fue tomado por los Beltrán Leyva, ahora bajo el mando de Alfredo Beltrán Guzmán, hijo de Alfredo Beltrán Leyva “El Mochomo”, procesado en la Corte Federal de Columbia, Washington.
    En la visita guiada, los medios tuvieron la oportunidad de documentar la soledad de las casas de comunidades de Arroyo Seco, Huixiopa, La Palma, La Tuna y San José del Barranco, ahora inundadas de militares y policías, y todas ellas ubicadas en el mismo camino, a cuatro horas por tierra desde Culiacán.

    De acuerdo con fuentes de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Policía Ministerial del Estado, la incursión del grupo de decenas de hombres armados en la comunidad de La Tuna el 11 de junio pasado, fue encabezada por el jefe de pistoleros de Alfredito Beltrán apodado “El Chamacón”, que iba en busca de Aureliano Guzmán Loera, alias “El Guano”, jefe regional que opera el trasiego de enervantes en toda esa zona y hermano de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera.

    De los hechos quedan solo versiones contradictorias entre los pobladores de la región y las declaraciones de los mandos de seguridad pública de Sinaloa, como el general en retiro Moisés Melo García, que sostuvo que no hubo personas muertas en los ataques de la gente del “Chamacón”.

     FOTO: RASHIDE FRIAS / CUARTOSCURO.COM.- Batalla en la sierra 

    Pero según habitantes de La Tuna, que hablaron con policías ministeriales, uno de los hombres asesinados fue Ángel Guzmán, sobrino del Chapo. A Ángel Guzmán lo sorprendieron en su casa, una pequeña vivienda cerca de la casa de doña María Consuelo Loera Pérez, madre del capo, y fue abatido a tiros después de prenderle fuego a techo de madera y lámina.

    Los relatos señalan que el sobrino de “El Chapo”, que trabajaba para Aureliano Guzmán, intentó defenderse, pero fue superado en número. Además, otros dos jóvenes de las confianzas de “El Guano” fueron acribillados en plena calle. En la refriega, cinco sicarios de los Beltrán Leyva también murieron.

    A doña Consuelo Loera no la tocaron, como se dijo en las primeras versiones difundidas, sino que solo irrumpieron en su vivienda de una sola planta, con una fachada rosa mexicano, y pidieron las llaves de un vehículo todoterreno y cuatro cuatrimotos.

    A ella, después que se marcharon los pistoleros, la sacaron en una avioneta que despegó de una pista clandestina cercana, y fue enviada a la ciudad de Culiacán, donde su hija mayor, Bernarda Guzmán Loera, tiene su residencia.

    Una semana después que subió el Ejército junto con la Policía Ministerial en un convoy de más de 90 elementos, se documentó que nada más la casita de adobe de Ángel Guzmán estaba perforada por las balas, así como cuatro camionetas. La casa de la madre de “El Chapo” estaba sin personas, con la puerta de acceso al patio abierta de par en par, sin rastros de violencia. Contiguo al domicilio se encuentra un establo con vacas y becerros, y suficiente alimento para varios días.

    Según el alcalde priista de Badiraguato, Mario Valenzuela López, unas 250 familias de La Tuna, Arroyo Seco, Huixiopa y La Palma abandonaron sus hogares debido a que los grupos armados avisaron que podrían ocurrir enfrentamientos.

    “Me informó la gente que no llegaron de forma violenta; llegaron normal, sin armas, y les avisaron que se salieran por el probable enfrentamiento que podría darse en esa ruta”, declaró López Valenzuela.

    Las mismas versiones no confirmadas por el Gobierno del Estado señalan que tras la irrupción de los pistoleros de Alfredito Beltrán, los hombres de “El Guano” arribaron para la defensa, pero el choque entre los bandos ya no ocurrió. A partir del 13 de junio el Ejército, la Marina y la Policía Ministerial colocaron puntos de revisión en la ruta que va de Bacacoragua, al término de la carretera estatal Badiraguato-Otatillos, hasta La Tuna, además que a tres kilómetros de San José del Barranco hay un puesto de control militar permanente.

    Las secuelas del crimen de Ernesto 

    Los desencuentros entre el grupo de Alfredito Beltrán Guzmán y “El Guano” comenzaron, según testimonios recogidos en Badiraguato, desde el asesinato de don Ernesto Guzmán Hidalgo, medio hermano de “El Chapo” Guzmán.

    El 11 de abril de 2015 apareció en las inmediaciones de Bacacoragua, Badiraguato –ahí vivía Ernesto– su cuerpo sobre una bolsa de plástico junto al cadáver de Raúl Astorga, un joven de 27 años. A don Ernesto le arrancaron el dedo índice de una mano, y lo dejaron en una de las bolsas del pantalón, en señal de acusación de “dedo” o soplón.

    La Procuraduría General de Justicia no ha esclarecido el crimen, pero las versiones de los badiraguatenses advierten que, siendo Ernesto Guzmán padre de Patricia Guzmán Núñez, esposa de “El Mochomo”, abuelo de Alfredito Beltrán, “El Guano” no le tenía confianza, y lo acusaba de soplón. En la sierra se sabía que con “El Chapo” Guzmán en prisión, “El Guano” actuaba de forma violenta.

    Versiones de la Policía Ministerial aseguran que el Alfredito, conocido desde adolescente como “Tito”, comenzó construir una estructura propia y a tomar fuerza, sobre todo con la liberación de Rafael Caro Quintero, que domina la otra parte de Badiraguato. El asesinato de don Ernesto tuvo represalias, pues en diciembre de 2015 fueron asesinados el jefe de pistoleros de “El Guano”, Cristóbal Muro Valdez, alias “El 02”, junto con siete de sus sicarios en San José del Barranco, contiguo a La Tuna, y un hermano de éste, Luis Alberto Muro Valdez, quien se encontraba preso en el penal estatal de Culiacán, también fue asesinado.

    Culiacán y Navolato, choque entre Iván Archivaldo y Los Dámaso 

    Dos semanas antes del conflicto en la sierra de Badiraguato, las células comandadas por Iván Archivaldo Guzmán Salazar chocaron contra las de Los Dámaso en una balacera que dejó tres sicarios muertos en pleno Centro de la sindicatura de Villa Juárez, municipio de Navolato (contiguo a Culiacán).

    El grupo de pistoleros denominado Los Chimalis se enfrentó contra Los Montana el 28 de mayo al filo de las 03:00 horas. Los cuerpos de los tres hombres quedaron en una camioneta de la línea Infiniti color blanco, de modelo reciente, sobre el bulevar principal de Villa Juárez. Al llegar elementos de la Policía Municipal navolatense a resguardar la escena, un grupo armado que viajaba en al menos 25 camionetas se llevaron los cadáveres.

    De acuerdo con la Policía Ministerial y el Ejército, Los Chimalis trabajaban para Dámaso López Núñez “El Licenciado”, pero tras conflictos internos se pasaron al lado de los Chapitos o Los Menores, como ya se le dicen a los hijos de Guzmán Loera.

    En cambio Los Montana –así le apodan al jefe de la célula, “El Montana”–, operan para “El Licenciado” y su hijo “El Mini Lic.”. Palmo a palmo, ambos grupos se disputan territorios de narcomenudeo en Villa Juárez y el sur de la ciudad de Culiacán, lo que ha dejado una oleada de asesinatos en ambos municipios.

    La noche del viernes 10 de junio, cinco días después de celebrarse las elecciones donde resultó ganador el candidato del PRI Quirino Ordaz Coppel, un comando de alrededor de 30 sicarios uniformados como militares, con equipo táctico y cascos, tomaron la colonia Lombardo Toledano ubicada en la zona norte de la ciudad de Culiacán, y se enfrentaron a balazos contra Carlos René Uriarte Vargas.

    En la balacera quedó abandonada una camioneta de modelo reciente color verde oscuro, atravesada sobre la avenida Álvaro Obregón, la principal de la capital, con cristales y carrocería perforados por las balas. A pesar de los testimonios de los vecinos, que hablaron al sistema de emergencia 066, ninguna patrulla ni unidad del Ejército arribó al lugar sino tres horas después, cuando los pistoleros de Iván Archivaldo lograron privar de la libertad a Carlos René Uriarte, y arrastrar la unidad baleada con una camioneta Tacoma. Al día siguiente los habitantes del sector mostraron decenas de casquillos, fachadas de casas y locales comerciales baleados. El gobierno de Malova hizo “mutis” de nuevo.

    El cuerpo de Carlos René apareció por la mañana, a las 06:30 horas, a un lado de la intersección de la carretera México 15 con el libramiento La Costerita, al sur de la ciudad.

    La guerra se extiende

    Días después de que los grupos armados sacudieron Badiraguato, el jueves 16 de junio el grupo de los Beltrán Leyva que controlan la zona serrana del municipio de Rosario, al sur del estado, desmembraron y decapitaron a siete leñadores originarios de la comunidad de Cacalotán, pueblo cercano a la sierra.

    La procuraduría general de justicia dio a conocer en voz del subprocurador Martín Robles Armenta, que el múltiple homicidio estaba relacionado con los Beltrán Leyva, y que tenía conexiones con el deceso de dos sicarios que se enfrentaron al Ejército en la zona de El Quelite, municipio de Mazatlán.
    Los muertos que la autoridad no confirma

    “Esa área ha sido un corredor problemático en muchos de los casos donde también el Ejército ha tenido sus incursiones en el área de monte en ese corredor, y también más al norte del puerto de Mazatlán, donde en las últimas fechas se dio un enfrentamiento por parte de elementos del Ejército, por allí cerca del área de El Quelite; el 11 de julio al hacer un reconocimiento de monte elementos del Ejército se enfrentaron con delincuentes que se encontraban en un campamento”, reveló.

    El miércoles 22 en la noche, Juan Carlos Landeros Mariscal, alias “El 90”, fue ejecutado en compañía de tres jóvenes más en la gasolinera de la entrada de la cabecera municipal de Cosalá. Los otros tres fueron identificados como Luis Miguel Acosta, José Ramón Jáquez y Amalio Nájera Hernández.

    El comandante de la Tercera Región Militar, el general de división Alfonso Duarte Mujica, confirmó que “El 90” era el jefe de la plaza de Cosalá para Ismael “El Mayo” Zambada, y que los informes del Ejército señalan que ayudó enviando gente a la zona de Badiraguato en conflicto.

    “Tenemos conocimiento de que algunos elementos de ellos fueron a apoyar las acciones que se están llevando a cabo en Badiraguato, entonces es como una reacción a este conflicto que se está llevando a cabo entre los grupos armados “, señaló en entrevista con los medios en Mazatlán.

    Con información de Zeta Tijuana

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