jueves, 9 de junio de 2016

La historia del millonario mexicano Emir Garduño; Un ‘Lord’ entre las rejas ‘Lord Rolls Royce’

  • jueves, 9 de junio de 2016
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    'Lord RollsRoyce', a su entrada al penal. FOTO CEDIDA POR LA PGEM)
    Antes de acudir a declarar se quitó el traje beige y se enfundó en un blazer de cuadros rojos poco conjuntado con unos pantalones de raya diplomática. Cuando lo trasladaron del juzgado a la cárcel, Emir Garduño, más conocido como Lord Rolls Royce, concentró toda la prepotencia que le dio su mote en un puro, el único bien del que puede disponer en prisión y el último signo de grandeza de un millonario cazado. La fiscalía mexicana ha necesitado un vídeo viral para meter entre rejas a este poderoso hombre y poder juzgarlo por algo más importante que una pelea en la calle: lavado de dinero y fraude. Garduño representa como pocos la combinación de uno de los males endémicos de México: el despotismo de los más poderosos y la impunidad de la que gozan.

    En Metepec, un municipio del Estado de México, ya sabían quién era desde hace tiempo. Este extravagante empresario, de 42 años, es el hermano de un regidor de la ciudad y se paseaba armado como un gángster.
    Conducía un Rolls Royce sin matrícula y lo flanqueaba un séquito de escoltas en coches negros. Los que han tratado con él lo describen como un hombre explosivo y violento, cuentan desde la fiscalía. El día en que todo México supo de él fue porque ordenó darle una paliza a un policía.

    "¡Hijos de su pinche madre, no saben con quién se meten! ¡Pártanle su madre", gritó Garduño a sus hombres. Y en un vídeo que se extendió como la pólvora por las redes sociales a principios de mayo se observa cómo golpean al agente Jorge Vera (fuera de servicio en ese momento) ante el llanto desconsolado de su hija. El pecado del oficial: adelantar al Rolls Royce del temido Lord.
    Emir Garduño apunta con un arma a alguien en un restaurante, en noviembre de 2015.

    La Fiscalía del Estado de México, bajo la presión mediática, detuvo a Garduño y le aplicó, además de los cargos por lesiones contra Vera, los derivados de sus investigaciones por lavado de dinero. El Lord llevaba meses con una orden de búsqueda y captura y consideraron que esta era la mejor estrategia para atrapar a un hombre tan escurridizo.

    Antes de recibir el título nobiliario virtual ya lo odiaban algunos en Michoacán por un caso de supuesto fraude. Garduño cuenta que tiene varias constructoras, pero las autoridades mexiquenses sospechan que todas son empresas fantasma y él un avispado prestanombres. En ese Estado, su firma SARO logró ganar una licitación pública para levantar unos puentes en la capital, Morelia. Pero la maquinaria nunca llegó y tampoco el dinero para pagar a las empresas subcontratadas, las únicas capaces realizar el trabajo.  La Justicia michoacana investiga un fraude por una deuda de al menos 14 millones de pesos (casi 800.000 dólares).

    En su municipio, de 200.000 habitantes, era famoso entre el gremio de la hostelería nocturna. Una noche de noviembre de 2015 al camarero del bar Roxbury se le ocurrió pedirle que no se fuera sin pagar. El Lord agarró su pistola y comenzó a disparar al aire. Detonó entonces una pelea que acabó con el gerente ensangrentado.

    En enero de este año un amigo suyo se enfadó con el disc jockey encargado de una fiesta y lo mató. Garduño, según cuentan fuentes de la procuraduría, había acudido con él y un grupo de prostitutas al Motel Picasso de Toluca. Esa ocasión fue la única en la que colaboró con las autoridades para que atrapasen al asesino.

    Garduño ha declarado que gana 60.000 pesos al mes (unos 3.300 dólares) por sus empresas. Un sueldo aparentemente bajo para sus exquisitos gustos. En su garaje, la Policía encontró dos Porsche, un Caimán rojo, dos Ferrari, el Rolls Royce de aquel día, un Mini Cooper, un BMW y un Mercedes-Benz. Pero él niega que le pertenezcan.

    Desde que lo detuvieron, el lunes pasado, ha presumido orgulloso que él mismo se entregó. Las autoridades cuentan que tuvieron que negociar durante casi cinco horas para que "saliera por las buenas".

    Pasará al menos seis días en prisión hasta que el próximo sábado un juez decida si el traje beige, como preso del Penal Santiaguito, sea el último modelo que luzca el Lord durante una temporada. Y el puro, el único capricho.

    Con información de EL PAÍS

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