martes, 21 de junio de 2016

Suenan tambores de guerra en el cártel de Sinaloa

  • martes, 21 de junio de 2016
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    Alfonso Duarte Mújica, comandante de la Tercera Región Militar en Mazatlán y quien ascendió a divisionario tras detener en 2011 al empresario Jorge Hank Rohn, quien quedó libre al poco tiempo, vive una de las batallas que se vislumbra muy complicada para la seguridad del estado de Sinaloa. Una ola de crímenes en las últimas dos semanas en Mazatlán, El Rosario y en Badiraguato, en la zona serrana donde se localiza el poblado de la Tuna cuna del Chapo Guzmán, anuncian la reactivación del sangriento conflicto entre el clan de los Beltrán Leyva y los Guzmán Loera. El regreso de las pugnas se da en un contexto de cambios de gobernador en los estados de Chihuahua, Durango y Sinaloa, cuya región serrana abarca el “Triángulo Dorado”.

    Ciudad de México.- Sabían que era un campamento de gente armada, pero no conocían con precisión a qué grupo pertenecían. Sobre todo porque en esa zona de la sindicatura del Quelite, donde comienza la zona serrana del municipio de Mazatlán, en enero de este año ya había ocurrido un tiroteo a plena luz del día. El pasado sábado 11 de junio un grupo de militares que tenía información que en las inmediaciones de una montaña próxima a la carretera 15, se encontraba un campamento de hombres armados, fueron recibidos a tiros lo que ocasionó una balacera que según testigos duró más de dos horas. El ejército reportó la muerte de dos civiles, y el decomiso de al menos un fusil de asalto junto a otros objetos que encontraron en el lugar.
    A la misma hora del sábado 11 en otro punto más al norte de la geografía serrana de Sinaloa, un numeroso comando armado tomó por asalto la comunidad de La Tuna, donde nació Joaquín “El Chapo” Guzmán. Las primeras versiones decían que los pistoleros robaron un par de motonetas de la casa de la madre del capo, asesinaron a ocho personas tras su incursión también en las comunidades de La Palma, cuna de los hermanos Beltrán Leyva y Arroyo Seco. La autoridad informaría seis días después, que solo tuvo conocimiento de dos decesos.

    La mañana del pasado lunes 13 de junio en el puerto sinaloense, se reportó el hallazgo en diferentes puentes de la ciudad de dos mantas con un mensaje dirigido al ejército. El texto decía: “SOLDADOS DE CARTON VAN A PAGAR 2 MUERTES SOLDADO, MUNICIPAL Y MINISTERIAL QUE SE META A MIS TERRENOS (EL HABAL Y EL POTRERO) ATT. COÑECAS (100) H9 H2 NICO”.

    Aquello parecía ser un aviso de lo que se podría venir. El jueves 16 de junio a las cinco de la mañana fueron encontrados los cadáveres de siete personas decapitadas. El suceso se dio en la sindicatura de Cacalotán, dentro del municipio de El Rosario, Sinaloa, donde una camioneta doble rodada donde viajaban presumiblemente a cortar leña, fue interceptada por un comando armado. Los cuerpos de las víctimas aparecieron tiradas a la vera del camino cerca de un poblado conocido como los Limones.

    Desde enero del 2015 cuando el general de división Alfonso Duarte Mújica asumió el mando de la Tercera Región Militar con cuartel en Mazatlán y jurisdicción en los estados de Sinaloa y Durango, esta es la primera vez que un conflicto al seno del Cartel de Sinaloa revienta al mismo tiempo en dos diferentes puntos, al norte y sur de territorio sinaloense. El consenso en los medios de comunicación fue que se trató de enfrentamientos que reactivaron la pugna entre las huestes de los Beltrán Leyva y el clan de los Guzmán Loera, que irrumpió con mayor virulencia desde el año pasado.

    Oficial de caballería graduado en 1974 del Colegio Militar, Duarte Mújica se le recuerda no solo por haber ascendido de una manera “atípica” a general de división, lo hizo en el mes de febrero del 2012, ―y no como suele suceder en noviembre con todas las promociones―, sino porque cuando estaba en 2011 al frente de la segunda región militar en Mexicali, Baja California, encabezó el operativo castrense para detener a Jorge Hank Rohn. A la postre Felipe Calderón lo “premió” con su tercera estrella junto al escudo nacional que lo acreditó como divisionario.

    Entre los 1976 a 1980, Duarte Mújica era un oficial que estuvo asignado al Estado Mayor Presidencial. Fueron los años de viajes por varias partes del mundo. Fue alumno de la Escuela Superior de Guerra al inicio de los años 80, y para 1983 se incorporó al Cuerpo de Guardias Presidenciales. De acuerdo a su hoja de servicios, de la cual se tienen copia, fue agregado militar en la Embajada de México en Lisboa, Portugal entre 1987 y 1989, y posteriormente ocupó el mando de los regimientos, 21, 11 y 15 de caballería mecanizada. Su ascenso al generalato data del año 2001.

    Duarte Mújica “es pusilánime, no tiene iniciativa porque no quiere correr ningún riesgo, cuando por su grado de general de división está en posibilidad de entrar al juego de la sucesión en la secretaría de la Defensa Nacional para el 2018”, dijo una fuente militar del área de análisis de inteligencia sobre el papel del comandante de la Tercera Región, en los recientes acontecimientos de violencia en el estado.

    Visos de tormenta

    El general declaró hace unos días a medios locales que los asesinatos y balacera en la zona sur de Sinaloa, como los ocurridos en El Rosario y en Mazatlán, se debe a un grupo afín a la organización de los hermanos Beltrán Leyva, quienes han reclutado a personas oriundas de Nayarit, para buscar controlar la zona.

    Desde el año pasado han ocurrido enfrentamientos en estos municipios por el control, dijo Duarte Mújica, se dan en una zona que el gobierno del estado tiene catalogado como “corredor problemático”.

    Y se le llama así por el uso de la violencia que se ha traducido en el desplazamiento forzado de cientos de familias de las zonas serranas de municipios como Concordia, San Ignacio, Mazatlán y El Rosario en los últimos años.

    El desplazamiento forzado tocó hace unos días a alrededor de 200 familias de las comunidades de La Tuna, La Palma, Arroyo Seco, que tras la incursión del comando armado el sábado 11, tuvieron que dejar sus casas, propiedades y animales de granja para refugiarse en la cabecera municipal de Badiraguato y en Culiacán.

    Desde diciembre del año pasado el semanario Rio Doce publicó que tras el asesinato en abril de Ernesto Guzmán Hidalgo, un primo del Chapo Guzmán a quien le tenía un gran aprecio, el conflicto al interior de los clanes se había reactivado. Guzmán Hidalgo es padre de Patricia Guzmán Núñez, casada con Alfredo “El Mochomo” Beltrán Leyva, cuya captura en enero del 2008 desató una guerra al interior del cartel que tiño de sangre la capital y otras ciudades sinaloenses.

    De acuerdo al mismo semanario desde aquella fecha se sabía que quien ordenó la muerte de don Ernesto Guzmán Hidalgo, había sido Aureliano Guzmán Loera, hermano del Chapo, conocido como “el Guano”, a quien el capo reprendió por esta medida tras su escape de Almoloya por el túnel que puso en ridículo al gobierno mexicano. Tras su recaptura en enero pasado, el conflicto se reanudó con más intensidad.

    Una versión publicada por el sitio de noticias La Pared señaló la semana pasada que Alfredo Beltrán Guzmán, primogénito del “Mochomo” y de la señora Patricia Guzmán, prima del Chapo, sería uno de los que estaría al frente del grupo que tomó por asalto la comunidad de la Tuna. En un claro desafío con una fuerte carga simbólica para el clan de su tío Aureliano y sus primos Iván Guzmán Salazar y Alfredo Guzmán Salazar.

    Las versiones periodísticas en Sinaloa coinciden en señalar que estos episodios anuncian que la intensidad del conflicto no dejará de escalar. Del curso que tomen podrían influir no solo en la violencia en Culiacán y Mazatlán, sino en las posibilidades que asume tener el general Duarte Mújica para una futura candidatura al frente de la secretaría de la Defensa.

    Juan Veledíaz/@velediaz424/Estado Mayor MX

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