miércoles, 14 de septiembre de 2016

De Miss Sonora a jefa del cártel de los Beltrán

  • miércoles, 14 de septiembre de 2016
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    En la madrugada del lunes, la División de Investigación de la Policía Federal y la Subprocuraduría Especializada en Investigación de la Delincuencia Organizada, SEIDO, detuvieron a La Señora: una mujer —Clara Elena “N”— que fue presentada como esposa del narcotraficante Héctor Beltrán Leyva, El H.

    Las autoridades la señalaron como “principal generadora de la violencia que se vive en el puerto de Acapulco”. Según la información oficial, La Señora “asumió parte del liderazgo” del cártel de los hermanos Beltrán Leyva, “tras la detención del presunto narcotraficante en 2014”.

    Si la información es exacta, ésta sería la primera vez que la esposa de un capo de la droga lo sustituye al frente de un cártel. Aunque hay ejemplos de mujeres que se involucraron en la operación de un grupo (Sandra Ávila, La Reina del Pacífico), no está en la tradición de los narcotraficantes mexicanos que sus esposas asuman “parte del liderazgo” (el ejemplo más cercano es Enedina Arellano Félix, que tomó las riendas financieras del grupo a la caída de sus hermanos).

    Según las autoridades, el Cisen logró localizar a la mujer en un domicilio de Hermosillo, Sonora. Le habrían hallado dos kilos de cocaína y armas de fuego. “Perteneciente a la cúpula de la organización criminal”, según el parte, La Señora fue detenida al lado de un sujeto apodado El Cha, presunto operador financiero del cártel de los Beltrán Leyva.

    Clara Elena “N”, quien fue alguna vez Miss Sonora, hizo inmenso ruido en los medios nacionales en abril de 2010. Un comando de hombres armados llegó hasta su casa en Hermosillo, y la secuestró. La mujer fue retenida durante más de una semana.
    Las autoridades sostuvieron que el secuestro fue ordenado por el narcotraficante Ignacio Coronel, quien buscaba vengarse del secuestro y asesinato de su hijo Alejandro. Coronel afirmaba que el autor intelectual de ese crimen era precisamente Héctor Beltrán, El H.

    Los hombres enviados por Coronel a Hermosillo —más de 60 del grupo conocido como La Corona— esperaban que El Hasomara la cabeza. Pero no lo hizo. Beltrán Leyva no dio señales de vida durante el tiempo en que su mujer estuvo secuestrada.


    A fines de abril, los secuestradores la abandonaron en una banqueta, atada de pies y manos, y con el rostro cubierto por una venda. Traía un mensaje pegado al cuerpo: “Nosotros te vamos a enseñar a ser hombre y respetar a la familia, asesino de niños Héctor Beltrán Leyva, aquí está tu esposa por quien no quisiste responder”.

    “Nadie quiere a este tipo de enemigo”, dijo alguna vez un funcionario federal, refiriéndose a Héctor Beltrán. El H había detectado el lugar en donde iba a realizarse el funeral del marino Melquisedec Angulo —caído durante el operativo en el que Arturo Beltrán Leyva perdió la vida—, y envió a sus aliadosLos Zetas a asesinar con lujo de saña a la familia del oficial. Cuatro personas inocentes, entre ellas una mujer embarazada, no vieron el siguiente amanecer.

    El H asumió la dirección del cártel desde la muerte de su hermano en 2009, y la conservó cinco años, hasta octubre de 2014, cuando la Marina y la PGR lo detectaron en San Miguel de Allende, Guanajuato. Los extraños movimientos de un prestanombres habían llevado a las autoridades a aquella ciudad. La compra de dos camionetas de lujo, efectuada el mismo día en una agencia, entregó a los investigadores la primera pista sólida después de un año de búsqueda. El número de las placas entregó un domicilio.

    El H se hacía pasar por un empresario dedicado a la compraventa de arte, y a los bienes raíces. Se le detuvo al lado de un militante del Partido Verde Ecologista, quien once meses más tarde fue liberado.
    La PGR lo señaló como responsable de “la planificación, supervisión y control general del tráfico de drogas del cártel Beltrán Leyva”, y de “recolectar dinero en la Ciudad de México”, donde se descubrió que era propietario de varias bodegas en la Central de Abasto.

    ¿Qué “parte del liderazgo” entregó a Clara Elena “N”? ¿Cómo se convirtió ella en “la principal generadora de la violencia que se vive en el puerto de Acapulco”? Aún falta conocer un buen trecho de la historia. Mientras tanto, el día de ayer alguien cabeceó de este modo una nota: “De Miss Sonora a jefa del Cártel de los Beltrán”.

    Por Héctor De Mauleón/El Universal

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